lunes, 30 de mayo de 2011

EL MOVIMIENTO ASOCIATIVO, FUNDAMENTAL PARA LA DEMOCRACIA

El movimiento asociativo creado en los últimos años del franquismo, jugó un papel muy importante en la lucha contra la dictadura, logrando, incluso en aquellas  condiciones adversas conquistas muy importantes, sobre todo en el movimiento vecinal obligando a los jerarcas franquistas de los ayuntamientos a mejorar las condiciones de los barrios, en particular de las periferias, abandonados hasta en lo más elemental. 

La llegada del PSOE al gobierno en 1982, con Felipe González como presidente del gobierno,  partido casi inexistente en la lucha durante la dictadura. Como se comprobó de inmediato, una de las tareas que se impuso fue el desmantelamiento del movimiento asociativo. Para tal fin los nuevos jerarcas del poder utilizaron métodos muy sutiles, obviamente,  que los utilizados por la dictadura, que lo hubiera deseado, pero más letales al fin para los intereses de los ciudadanos.  El mero hecho de que se fuera introduciendo la idea entre muchas asociaciones, fuertes y combativas  hasta ese momento, de que la subida al gobierno de los socialista–de la izquierda, "de los nuestros", se decía–hacía innecesarias las asociaciones como órganos de lucha reivindicativa, para convertirse en meras coordinadoras de los deseos de los vecinos, que trasladarían sin demasiado ruido a los alcaldes, y que estos, como máximos representantes, solucionarían los problemas.

Pero esa visión política, perfectamente programada por los nuevos jerarcas, para que tuviera el éxito planificado por sus estrategas, en cuya cúpula, naturalmente estaba Felipe González y la dirección del PSOE, y en Cataluña el nuevo invento creado de la nada socialista por la burguesía nacionalista catalana, el PSC, todavía con el señuelo del subtítulo PSC-psoe,  había que vestirlo y besarlo, como al santo, por la peana. Empezaron ofreciéndoles algún carguito o puesto en las listas municipales a algunos de los dirigentes vecinales, con el señuelo de que estando ellos en los ayuntamientos, se colocaban en el centro de las decisiones, y que desde allí podían incidir mucho más en cambiar las cosas. ¡Y vaya si cambiaron! Algunos, los menos, honestamente lo creyeron, hasta quedar defraudados y abandonaron. Otros se deslumbraron con las alfombras, y sobre todo con las nuevas amistades, y posibilidades que se les ofrecía ante su vista. Posibilidades personales, claro. Se sintieron con poder. Muchos de los que antes se desgañitaban en alzar la voz reivindicando, se convirtieron  en realidad en el dique que impedía que las reivindicaciones prosperaran, por la razón que fuera, o a lo sumo soltaban algunas migajas insignificantes.   Le encontraron el gusto al coche oficial, a no tener que ir al tajo, y de disponer de un sueldo que jamás hubieran soñado. Estas prácticas desilusionaron a los vecinos en sus asociaciones, y salvo unas cuantas muy conscientes, que se mantuvieron como verdaderos numantinos,  la mayoría, aunque nominalmente seguía existiendo, eran más parecidas a una coordinadora de festejos que otra cosa, que el alcalde procuraba engrasar, para que así siguiran.

Se hizo de forma imperceptible al rpincipio, después descaradamente. El reciente y reluciente poder, que ya había empezado a cambiar la pana por el Armani,  las chaquetas de cuero de los mítines, por los fracs  de los actos oficiales, en los que se sentían henchidos como pavos reales invitados a la fiesta del rey de la selva–los banqueros–.  Y lo de compañero se había dejado para cuando se organizaba un acto de partido para que los nuevos amos del tinglado, en perfecta armonía con los anteriores de la dictadura,  recibieran  el aplauso enfervorecido, entusiasta, que aun los ensoberbecía más.  Y, como dijera el jefe,  para "morir de éxito".  Y desde luego lo tuvieron; tanto fue así que a pesar de que se empeñaron en ir liquidando conquistas sociales de muchos años, como el Estatuto del trabajador de Suárez, muy favorable a los trabajadores, una y otra vez ganaban las elecciones, porque "eran de los nuestros". Y claro, los "nuestros" fueron desmantelando todo aquello que previamente molestaba al poder, con el consentimiento ciudadano por su acrítica parálisis social  reivindicativa.  

La ingenuidad de creerse que por el hecho de que estuviera en el gobierno un partido que se llamaba socialista, que repito estuvo ausente en la lucha contra el franquismo, salvo honrosas excepciones individuales,  iba a solucionar los problemas sin que los ciudadanos lo exigieran,  era fruto de la falta de cultura política que anidaba en la sociedad, cuya parálisis mental se potenciaba desde  las instituciones. Y el populismo demagógico joseantoniano del jefe de filas, reducía la participación social a sus deseos de no ser  molestados y que a le gente  les bastara con ir cada cuatro años a echar el voto, para que ellos, sin la intervención ciudadana, hicieran lo que se les antojara, ¡y vaya si lo hicieron!  Y lograron, no sólo liquidar el asociacionismo vecinal, sino que domesticaron a los sindicatos llamados mayoritarios, convirtiendo a sus cúpulas en meros beneficiarios del sistema, que "protestaban", de vez en cuando, más para justificar su existencia, y como dique de contención, para que no pudiera haber alternativa. 

Por esta dura historia impuesta, y por puro sentido común por la larguísima y amarga experiencia, es fundamental,  que el Movimiento Democracia Real, Ya,  o  Movimiento 15-M, o Ágora o como al final acabemos llamándole, siga en la brecha, organizando a los ciudadanos, piensen como piensen, sin que haya líderes susceptibles o proclives al chalaneo. El señuelo de que desde las instituciones dentro de un partido de los que existen hoy,  con sus vicios tan arraigados, se puedan cambiar las cosas, ya no puede colar. Y sobre todo la conciencia que poco a poco debe ir calando entre la ciudadanía, de que haya quien haya en el gobierno, sobre todo mientras no se democraticen de verdad las instituciones, pero incluso siendo así;  y más si están "los nuestros", porque el poder tiende al autoritarismo, y como sabemos, los llamados "nuestros" pueden ser tan corruptos como "los otros", hay que mantener a las asociaciones como entes reivindicativos y de lucha.  Y abortar cualquier intento por parte del poder de integrarlo en su pesebre, a golpes de talonario, que como sabemos pagamos nosotros. Y que la Asamblea sea el único órgano de decisión, sin que ningún portavoz tenga otra autoridad que esa, la de llevar la voz de la Asamblea. De lo contrario volveríamos a perder una gran oportunidad, quizá para generaciones, como ya ha costado, desde aquella traición de la transición del reparto, en regenerar la ética perdida y los comportamientos de los políticos, convertidos en casta aparte muy bien remunerada, sin relación con los problemas ciudadanos, a los que les preocupa más contentar a los poderes fácticos–la Banca y la Iglesia, entre otros– que a los que en teoría  representan, los ciudadanos.

U. Plaza



domingo, 29 de mayo de 2011

LA FALTA DE ÉTICA DE LOS POLÍTICOS, EN UN SISTEMA CACIQUIL, MANTIENE A FELIP PUIG, EN EL CARGO

Indefensos Mossos d´Esquadra  acorralados y agredidos por un peligroso activista. Felip Puig, debe sentirse orgulloso de la entrega de sus hombres a la causa de restablecer el orden.


La brutal agresión que el Govern, de la Generalitat, de la ya evidente  ultraderecha catalana, defendida por la prensa ultra como la Sin Razón y hasta por el antiguo terrorista, Pío Moa,  hoy defensor del  dictador Franco–, ya sin la careta democrática con la que han venido engañando al ciudadano,  careta de la que la ha despojado Artur Mas y el hombre de la porra, el ultraderechista Felip Puig,  es una acción a la desesperada porque el movimiento democrático y pacífico 15-M, es un obstáculo muy serio para sus objetivos ya puestos en marcha, de ir despojando, poco a poco hasta ahora, aceleradamente a partir de estos momentos, de los servicios públicos para privatizarlos y entregárselos al negocio privado. 

Pero la bisoñez y nerviosismo de la casta política parasitaria  y reaccionaria que constituye la derecha ultra de CiU, les ha empujado a caer en uno de los errores más catastróficos que podían cometer para sus intereses como casta depredadora. Han precipitado los acontecimientos; la intervención innecesaria, porque ni en Plaza Cataluña ni en Lérida  había motivos para ello, la han convertido en una agresión al ciudadano que se ha transformado en violenta por culpa de las órdenes dadas por el señor Puig,  con una violencia que nos recuerda las mayores agresiones de la dictadura en situaciones similares, y que, en buena lógica, si estuviéramos en una democracia por débil que esta fuera, habría dimitido, o en su defecto habría sido cesado. Pero ya sabemos que aquí no dimite nadie, porque para eso hay que tener un mínimo de ética, y semejante cosa, entre los políticos es muy escasa;  y los superiores, poniéndose al mismo nivel de ignominia,  siempre avalan los desvaríos. Ha sucedido todo lo contrario de lo que habría que esperar: el president lo ha apoyado sin fisuras, haciéndose cómplice de las agresiones a los ciudadanos, pasando a ser él directamente el máximo responsable, dando muchos más argumentos a la ciudadanía que trata de conquistar la democracia secuestrada por la casta política entorpecedora y sus amos los banqueros, para seguir adelante.

A estas alturas, el resto de los partidos políticos y sindicatos, en lugar de quedarse en meras declaraciones entre colegas, de cara a la galería, debieran estar montando el poyo políticos contra esta antidemocrática actuación de la ultraderecha  de CiU. Utilizando el poder que tienen, no sólo para exigir de boquilla  la dimisión del agresor o agresores a ciudadanos pacíficos que ejercían su derecho a protestar, sino que debieran estar moviendo a los servicios jurídicos para que los responsable, principalmente el señor Puig, pero también el señor Mas y los mandos policiales responsables, fueran llevados ante los tribunales por el ejercicio del poder,  que  la ciudadanía le otorga para su defensa, no para que la agreda,  y en este caso de forma desproporcionada –y en este caso innecesaria–, y se depuren las responsabilidades que correspondan. 

La suave crítica que han hecho  los partidos, así mismos llamados de izquierdas, no pasa de ser un acto de mera hipocresía si no se plasma en hechos.  Tanto los partidos como los llamados sindicatos mayoritarios hace tiempo que están fuera del mundo real. Y prefieren los barcos que les otorgan sus prebendas a la honra que pudiera despojarlos de ella, lo que demuestra que SON parte del tinglado en el que están instalados cómodamente, por cuyo motivo de han movilizado sus víctimas, los ciudadanos. Toda acción que no vaya en la dirección de una exigencia firme al Govern ultra de Mas, de la corrección  del desaguisado de Puig exigiéndole que pida disculpas asumiendo sus responsabilidades, carece de credibilidad. Máximo cuando lo que este gobierno ultra tiene en sus manos es un programa agresivo contra todo lo público, en favor del negocio privado, para ir despojándonos a todos, como se ha visto ayer en Barcelona y Lérida, hasta de la condición de ciudadanos, permitiéndose agredirlos, cuando se manifestaban pacíficamente. Si esos partidos auto denominados de izquierda no levantan el culo y se ponen en en marcha junto al río democrático que ha empezado a fluir, quedará en evidencia, una ves más  su inutilidad. 

El mantenimiento  en su cargo de un persona como Puig, que avergonzaría al cualquier demócrata siquiera por rozarse con el, es fruto también de la falta de  la cultura democrática que en este país nunca hemos podido alcanzar, por el chalaneo en que vive la casta política, cuyas críticas  o debates sólo son un ejercicio de cinismo de cara a la galería,  para mantener su adormecida clientela para que el tinglado siga fluyendo beneficios. Y esta actitud es la misma que utilizan ante la aplastante corrupción que nos ha invadido y de la que todos pasan, con  meras críticas puntuales cuando aparece el escándalo,  para cubrir el expediente, del que se olvidan de inmediato, porque  ninguno de ellos está libre de ser el siguiente. 

U. Plaza

sábado, 28 de mayo de 2011

LA REPÚBLICA DE LAS ASAMBLEAS, ÚNICOS ESPACIOS DEMOCRÁTICOS

En España, y seguro que no somos los únicos, hemos llegado a tal nivel de degradación de los políticos y banqueros fundamentalmente, pero también  de otros muchos estamentos de la sociedad contaminados por ellos, que inflados como pavos reales en su soberbia, son incapaces de salir del caparazón que sus privilegios les proporciona. Es tal el nivel de desafecto de la ciudadanía hacia ellos, que como todo el mundo sabe, son considerados uno de los problemas de este país, en lugar de instrumentos para ninguna solución. 

Y tanto es así, que en el aspecto moral, hasta reivindicaciones que eran defendidas por los antiguos liberales de finales del siglo XVIII y siglo XIX,  pueden ser consideradas hasta revolucionarias. La ética de los antiguos liberales hoy no existe. La burguesía que explotaba a los proletarios despiadadamente, creaba riqueza y patrimonio cultural, que nos ha sido legado a las generaciones posteriores. 

La burguesía de hoy es incapaz de crear nada que tenga futuro y solidez, más allá de la especulación, del capital financiero especulativo. El empresario creativo y laboriosos  ha dejado paso a la ambición desmesurada de ganancias fáciles sin esfuerzo propio. Y la política, esa dedicación que debiera ser temporal, no profesional, y de ayuda a la res-Pública, que hiciera que una vez cumplido su tiempo, el político genero volviera a su trabajo habitual,  se ha convertido en una carrera de escalada social, como único objetivo en la vida, dándose el caso de que hoy hay un montón de políticos que jamás han trabajador por un salario. En realidad no han trabajador nunca en algo provechoso para la sociedad. Y lo que es peor, no piensan hacerlo nunca si pueden permanecer en el cargo, cosa que a nivel de diputados y senadores–esa Cámara de cementerio de elefantes inútil, pero igualmente cara–ya se han encargado de solucionarlo blindándose sus propias pensiones y regalías, con sólo dos legislaturas. Pero pasa también a nivel de múltiples ayuntamientos, parlamentos de las taifas o diputaciones, que mientras han ostentado el cargo, se han labrado la posibilidad de seguir medrando sin volver al tajo natural, por la vía de "devolución de favores".

Así que, considerar esta sociedad, ni tan siquiera mínimamente democrática, es puro disparate. La democracia brilla por su ausencia–sin mencionar, siquiera de pasada, la caciquil y antidemocrática ley electoral, más cercana a la censitaria del siglo XIX –, en todos los niveles de la sociedad, lo que durante muchos años nos ha llevado a un individualismo suicida, alentado por los beneficiarios del sistema, en su lucha por la permanencia de sus privilegios, trabajando por una sociedad amorfa y manipulable a su gusto. 

Hoy, una vez puesto en marcha el mayor movimiento de lucha por la democracia, aún siendo incipiente, se respira en la República de las Asambleas el mayor nivel de democracia que jamás se ha podido vivir en este país nunca, por lo menos desde la muerte del dictador golpista. Lo que se está construyendo es muy importante para todos. Porque se están creando ciudadanos, el mayor título y honor que  podrá y deberá recibir una persona de SU sociedad.  Y lo recibirán todos y cada uno de los habitantes de  la República de Democracia Real, Ya por el hecho de ser un ser humano, y se adquierá por el nacimiento, o por la aceptación de nuestras leyes democráticas republicanas. Otros títulos se podrán adquirir, además del grande, del de ciudadano. Y se pueden adquirir por el esfuerzo del estudio, del trabajo o del comportamiento cívico y solidario. Son los de ingeniero, médico, artista carpintero, albañil, agricultor, electricista, etc., o simplemente siendo buena persona con sus conciudadanos, pero ninguno podrá estar por encima del principal, el de Ciudadano.

El título de rey, príncipe y la ristra se asimilados, los damos por finiquitados, porque si bien, como el de ciudadano se adquiere por el nacimiento, no son democráticos y tampoco alcanzan a todos. Y, sobre todo, la Historia los barrió, aunque en estos momentos persista por decisión del dictador, y de esa casta política sobrepasada que se reparte el pastel.

U. Plaza 







jueves, 26 de mayo de 2011

INMORALIDAD INFINITA, DE LA CASTA DIRIGENTE

Es lo que cabe pensar  ya de una clase dirigente que si bien nunca tuvo reparos para enriquecerse de cualquier forma, algunas veces aparentó cierta ética, y aunque seguía robando, trataba de disimularlo por parecerle que era mejor que no se supiera, por considerarlo inmoral. Ahora ya se le ha caído  la careta y todos los complejos, y lo hacen de forma descarada, e incluso con el recochineo que caracteriza su inmoralidad de buitres depredadores del patrimonio público. 

Telefónica, una empresa que siempre funcionó muy bien, que tenía beneficios cuando otras tenían pérdidas, en lugar de mantenerla en manos públicas como hubiera aconsejado el sentido común ciudadano, pero no el de los políticos, cuyo  sentido es particular, y por lo tanto no tiene nada de común, fue privatizada–léase regalada–una parte primero por el socialista Felipe González, y lo remató Aznar. Que dígase lo que se diga, ambos tienen el mismo sentido público de las cosas, y por lo tanto, ninguno ni remotamente socialdemócrata, aunque este último respire más por la extrema derecha, y el otro diga ser de izquierdas. Lo cierto es que sus objetivos son los mismos: liquidar las empresas públicas y que sea el depredador mercado quien se quede con todo, aunque sea a costa del hambre de millones de personas, arrojadas a la miseria, a la liquidación del ser humano como tal, liquidando su dignidad.

Pero es que en el caso de Telefónica, a parte de lo dicho de que es rentable, el escándalo y la golfería es de juzgado de guardia, si   la justicia funcionara en el sentido etimológico de la palabra, y tratara de ser Iusta.  Porque no se trata de pidamos  que los accionistas  pierdan dinero; todo lo contrario. Es que al unísono que declaran que se repartirá cerca de 500 millones de euros  ENTRE LOS ALTOS DIRECTIVOS, quieren despedir a más de 800 trabajadores.  Y lo hacen con la impunidad y la cobertura que le dan sus amigos los políticos, sin que en ningún momento ninguno de estos grandes accionistas, ni sus cómplices servidores le preocupe lo más mínimo la suerte de los trabajadores. Y además, lo harán con una parte del dinero público. 


Vista semejante golfería de algunos de los salvajes dirigentes empresariales, que cuentan con patente de corso que les proporcionan los políticos–no hay peor crimen que el que se puede hacer a golpe de decreto–  para hacer los que les da la gana, si de lo que se trata es  hacer cada día más pobres a los pobres;  qué duda cabe que la lucha democrática y ética que han emprendido los ciudadanos de DEMOCRACIA, REAL, YA,  Está más  justificada que nunca. Porque si esos mayoritariamente jóvenes no lo hicieran, se lamentarían. Porque ya no se trata de que vayan a vivir en el futuro con mayores o menores estrecheces, es que simplemente están abocados a la esclavitud. Y no es una frase demagógica. Basta echar la vista atrás en uno o dos años, y veremos clan claridad lo mucho que se ha deteriorado el nivel de vida y las libertades democráticas de los ciudadanos, al tiempo que las grandes fortunas siguen amasando dinero y poder. Y cada día dan una vuelta de tuerca más. Nos quitarán la Sanidad, como quiere hacer Convergencia, pero que todos están en ello,  que tan bien funciona gracias a los profesionales, a pesar de que todo sea mejorable, para privatizarla. Si los jóvenes y los que ya no lo  somos no nos  organizamos, como por fin se ha decidido hacer; si en lugar de tomar la calle de forma colectiva,  democrática y pacíficamente,  cada uno se dedica a lo suyo, con ese individualismo que nos han impregnado como el mejor de los valores, poco a poco, cuando queramos reaccionar, ya será demasiado tarde. Y nos lamentaremos de no haber hecho nada, sobre todo aquellos que todavía van tirando por estar trabajando, aunque sea  en régimen de semiesclavitud, que no otra cosa son esos contratos basura que tanto gusta a los esclavistas modernos, de no habernos solidarizado con los que son echados a la calle por los banqueros; de no echarle una mano a los sanitarios o los enseñantes que se quedan en paro, para que la Sanidad sea privatizada, y no nos demos cuenta de que los que nos quedamos sin Sanidad, somos todos.  Hoy más que nunca es necesario recordar el poema, que tendremos que seguir recordando  durante mucho tiempo, porque las injusticias son mucha y diversas, de:  

Martin Niemöller


Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas,
guardé silencio,
porque yo no era comunista,

Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata,

Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista,

Cuando vinieron a llevarse a los judíos,
no protesté,
porque yo no era judío,

Cuando vinieron a buscarme,
no había nadie más que pudiera protestar.


U. Plaza


miércoles, 25 de mayo de 2011

LA MALA COMUNICACIÓN

Es ya un clásico. Cuando un partido pierde las elecciones, en lugar de adoptar una decisión política de autocrítica absoluta, que es lo que en buena lógica debería, lo único que se les ocurre  decir a sus dirigentes es: "no hemos sabido explicar con suficiente claridad nuestro programa y lo mucho que hemos hecho en los últimos cuatro años". Y ahí se queda todo. Esa es la única ocurrencia. Es lo que dijo el presidente del gobierno la noche electoral del domingo, tras la debacle que había sufrido su partido, que no habían sabido comunicar bien con los españoles.  Pero eso es falso, absolutamente falso, porque el gobierno ha comunicado muy bien lo que hacía y lo que iba hacer, lo que acabó haciendo y lo que sin duda seguirá haciendo, pese a todo. Y lo hizo con mano de hierro y de la única forma que sabe hacerlo un gobierno que abandona a su electorado, y se pasa al enemigo social: con el BOE.  

El gobierno y el partido socialista, han comunicado a la perfección todos sus actos con una claridad diáfana y absoluta.  Nos dejaron muy claro que le bajaban los sueldos a los trabajadores  funcionarios, congelaban las pensiones,  y liquidaban gran parte del patrimonio público en favor de la empresa privad;  le daban dinero de forma descarada a los causante de la crisis, en lugar de crear una Banca Pública, y  sin siquiera exigirles que concedieran créditos a las pequeñas y medianas empresas para que resistieran;  se negaron a incrementar impuestos a las grandes fortunas, mientras agredían a los  más desfavorecidos, sin que en ningún momento tomarán la decisión de cambiarle el nombre al partido, por engañoso, y adaptándolo a sus nuevo y descarado viraje político. 

Sí, sin ninguna duda  han sabido comunicar lo que hacían. Otra cosa es que, lo que deseaban, era que todas las agresiones y favores a los poderosos que el gobierno y el partido socialista asestaban a la ciudadanía, a las clases más pobres,  lo quisieron pasar como "inevitable", y hasta bueno para ella, por el hecho de que las llevara a cabo un partido  con el nombre de socialista, que nunca ha sido de izquierdas tras la muestre del dictador, desde que le hicieron el encargo al antiguo falangista Felipe González, de liquidar a la izquierda, por cuyo trabajo la derecha de verdad, la que manda,  en el mundo, la del dinero, nunca le agradecerá bastante. 

Pretender que tras una derrota que hace historia, todo se circunscriba a una falta de comunicación con la sociedad, no sólo es burdo e inconsistente, sino que es un insulto a millones de ciudadanos que están padeciendo esa "falta de comunicación".  Y lo grave, es que, como ocurre casi siempre, en lugar de aprender de los hechos, éstos obscurecen sus soberbias mentes. Porque en lugar de tragar quina y enmendarse, todo indica, como ha insinuado José Blanco, que darán un paso más hacia la derecha.  Y, ciertamente, sería de agradecer semejante claridad, pero sin trampas: quitando de las históricas siglas, como mínimo, el nombre de socialista, y por supuesto el de obrero; y teniendo en cuenta la opinión expresada por Zapatero, sobre "lo dudoso de España", pues quizá también ésta. Eso, o recuperar el partido histórico, con todo lo que haya que actualizar. Pero no somos tan optimistas. Irán hacia lo más fácil: persistir en el error, barajar y dar cartas y mantenerse a la espera de que las cosas sean más propicias para ellos y que el desastre que se avecina con el PP, haga olvidar a la gente  que ellos hicieron lo mismo, y volver a ganar cuando sea, otras elecciones, para seguir con las mismas políticas neoliberales y agresivas contra lo público. Y seguir viviendo. Porque, digan lo que digan–y nos gustaría estar equivocado–remarán hacia la derecha, con algún que otro guiño a la izquierda mientras tengan dificultades.  

En lugar de eso, podrían hacer otra cosa: en el año de legislatura que queda, si es que queda, que está por ver, debieran coger algunas de las propuestas del único foco democrático existente de verdad hoy en España, Democracia Real, Ya, y hacerlas realidad, como por ejemplo, para empezar, cambiar la antidemocrática Ley Electoral, evitar que los bancos esclavicen a los ciudadanos de por vida además de quitarle sus viviendas, y recortar los escandalosos privilegios de los políticos, eliminando el blindaje de sus sueldos y pensiones al máximo con sólo dos legislaturas, mientas a los trabajadores les exigen los cuarenta,años de cotización, que jamás podrán cumplir los jóvenes; mostrando la voluntad de que algo de ética conduzca la política en España. Pero eso no está en las agendas de sus amos, los financieros, y por lo tanto, no desobedecerán a sus amos, que, como se decía en El Padrino: "nuestros hombres nos son fieles, porque los pagamos muy bien". Y no cabe duda que los políticos están demasiado bien pagados. Y no estarán por la labor ética de modificar nada que moleste a sus señores.

U. Plaza





martes, 24 de mayo de 2011

EL ESPEJISMO DE ERC CON LAPORTA


Que los políticos nos tienen  acostumbrados a todo tipo  de vaivenes, en cualquier modalidad que uno busque, es un hecho que de forma reiterativa nos los demuestran. Y algunos  dan verdaderos saltos mortales. 

Esquerra Republicana de Catalunya, el partido de las embajadas de la señorita Pepis, pero carísimas, sólo como  juguetes para que Carod-Rovira se entretuvira, recordémoslo; con el disfrute del poder en el Trigobierno, más que en Tripartito,  porque cada uno iba a la suya  se sentían ya viento en popa. Pero tras la derrota electoral en las que perdieron el gobierno, y las prebendas, que comportaban, en las elecciones de Barcelona han querido dar otro salto mortal, en ese afán del independentismo, que hoy por hoy no cala más allá de las mascaradas de unos referéndums, más folclóricos y de propaganda que otra cosa. Para volver a tomar el pulso del rumbo que se trazó la formación independentista, no se le ocurrió otra cosa que pactar con Laporta, personaje de extrema derecha, y cuya aspiración principal, es convertirse en el Berlusconi catalán con un discurso populista e independentista que el primero que no se lo cree, es él. 

Sin embargo, ERC, que tiene entre sus filas a personas con las que se podrá o no estar de acuerdo  o lo que representa, como Joan Ridao, por ejemplo, pero nadie puede discutir su seriedad y buen trato, sin estridencias, se han prestado a semejante pacto. Con lo que mucho voto de ERC que se consideraba  de derechas nacionalista, que antes apoyaba a la formación indpendentista, ha recogido velas y ha preferido votarle a la derecha clasica catalana, dura y pura, CiU; y la mayoría han preferido no votar o hacerlo por otras opciones independentistas, donde abrevan más generales que tropa, por lo menos para el proyecto que dicen tener, del que mientras tanto, igual que el resto de los políticos, van viviendo, que al fin y al cabo es lo que interesa, como desgraciadamente nos tienen acostumbrados.

El error mayúsculo de Portabella y por ende de la ejecutiva de de ERC al aliarse con este personaje, se debe al espejismo de los cuatro diputados que logró en la elecciones catalanas con una formación inventado por él, de la que de inmediato desertó. 

Muchos votantes a los que rechina semejante alianza,  decidieron no votarle a ERC en Barcelona, y también en otros lugares, por semejante, como mínimo pintoresca alianza. El resultado, sin que  no sólo sea esta la causa, sin duda tuvo su motivo.  Y los espejismos a los políticos no le dejan ver que el desierto es muy amplio y en el afán de arañar votos, hacen lo que sea. Y así nos va.

U.Plaza

lunes, 23 de mayo de 2011

DEL SILENCIO DE AYER AL LAMENTO DE HOY

Como era de esperar,  ahora, a toro pasado, cuando el desastre ya no son augurios de la encuestas, sino real, todos los dirigentes del partido socialista salen en tromba para lamentarse de lo que todos veíamos  y ellos no querían ver: que la política  del gobierno de Zapatero los llevaba al desastre. 

Pero ninguno de ellos formuló la menor crítica a lo que estaba pasando y, una  y otra vez, cada vez que se reunía el Comité Federal, mostraban la mejor su sonrisa a las cámaras de televisión, y escenificaban "una unidad inquebrantable y de apoyo al presidente y a las decisiones tomadas por el gobierno", afirmando que su líder "era la mejor activo del partido". Todos sabían que era falso, pero la  falta de democracia que se ha instalado en los partidos–que proyectan a la sociedad–hace que las críticas que debieran ser la  esencia de toda organización viva, de todo cuerpo social, no existiera. Lo que mejor funciona para el arribista que tiene como objetivo, no servir al pueblo durante un tiempo dedicándose, como se entiende en sentido clásico, a la política,  de forma altruista, sino hacer carrera permanente,  ser funcionario de partido o acceder a un cargo  de por vida,  o casi, labrándose una jubilación llena de privilegios, convirtiéndose el partido en un mastodonte, más como agencia de colocación de unos cuantos que otra cosa. 

Nadie entre los dirigentes que ahora se lamentan, más por la perdida de privilegios que por otra cosa, hizo ninguna crítica como debió,  ni consideró que las medidas de agresión, de la rebaja de las pensiones, era un grave  error. Porque era un hachazo en la propia espinal dorsal de uno de sus graneros de votos del partido. Y permitió que la demagogia del PP, con sus grandes medios de manipulación, pudiera alzarse como "el defensor de los pensionistas". Esta sola decisión de Zapatero–que repito todos apoyaron– es una obra maestra de la estupidez de un político, socialista, que se acerca al abismo, y presume de que dará un paso adelante; y como diría un castizo, no se le ocurre ni al que asó la manteca.

Pero es que han habido otras muchas otras como la congelación los sueldos de trabajadores funcionarios y de todos aquellos que dependen de la administración, aunque no lo fueran.  Y un sin fin de "medidas" que sólo favorecían a las rentas altas. Porque ni se les pasó por la cabeza  que los ricos, cada vez más ricos, pagaran la crisis  que ellos habían provocado. Todo lo contrario, salieron reforzados, y expulsando de sus viviendas a quienes por falta de trabajo no podían satisfacer las usuras de los bancos. Y Zapatero, que pudo utilizar el BOE para corregir semejante monstruosidad,    avaló los desahucios.  Sin mencionar los miles de millones que cada año les damos a la Iglesia, cada vez más favorecida por el PSOE,  no llevando a cabo una ley prometida de libertad religiosa, que pusiera a la religión donde debe, es decir, separada del Estado. Cuando esos favores  no les impide a la Iglesia, con Rouco a la cabeza, hacer política contra las decisiones del parlamento, como estamos hartos de ver ni decir el dinero que va a la Institución monárquica, único cargo que los españoles ni tenemos derecho a ocupar, ni de decidir quién lo ocupa.  Y qué decir la política errática que ha llevado a cabo el gobierno sin que los "barones" muy bien asentados en sus hasta ahora feudos, la cuestionaran. Ni siquiera por su interés como cargos regionales que se veían peligrar al considerarlos los ciudadanos cómplices de todo lo que el gobierno les recortaba.

El primer acto de esta debacle tuvo lugar en Cataluña,  protagonizado por el PSC de Montilla, que en lugar de consolidar su base electoral, se dedicó a emular al nacionalismo, con la estúpida idea de que quizás así lograría sus simpatías de charnego converso a la religión nacionalista. El resultado fue el previsto: los que eran nacionalistas, obviamente seguían siéndolo, y hasta lo atosigaron en aquel disparate de manifestación convocada por él contra el Tribunal Constitucional, sin darse cuenta de serían  otros los que lo rentabilizaban; y su base electoral, sumamente desconcertada, y cabreada, por la fe del converso Montilla, se quedo en casa. 

Zapatero también emuló, en este caso a la derecha–incluida la nacionalista, con sus disparatados acuerdos con ellos–y también, como estaba previsto, ha recibido su castigo de un electorado harto de que sólo sean "algo de izquierdas", cuando están en la oposición, y aplique las políticas de derechas.

Si durante el tiempo que lleva en el Gobierno hubiera elaborado una ley electoral democrática, quizá la derrota hubiera sido paliada por el reparto del espacio político entre aquellos partidos con los que hubiera sido posible pactar. Pero las actitudes antidemocráticas, aunque en un tiempo los favorezca, a la larga son negativas hasta para quienes las propician. Y en todo caso si no son plenamente democráticas las elecciones, porque se hacen trampas con los distritos electorales u otras martingalas, hay que cambiarlas. Que, como se sabe, es uno de los puntos que pide el Movimiento Democracia, Real Ya. Y un partido que se llama de izquierdas y hasta socialista, no puede mantener semejante injusticia.

Ahora,   lo que le cabe al partido socialista es una regeneración a fondo.  Regenerar la organización y que sea lo que se supone siempre  debió ser: un instrumento al servicio de la sociedad y no una oficina de colocación. Que aclare qué ideología lo sustenta si es que lo sustenta alguna, y que  las cosas queden claras. No es posible que en un partido que sigue ostentando, a mi juicio de forma impropia y oportunista, el nombre de socialista y obrero en sus siglas, habiten personajes que perfectamente caben el el PP, y según cual de ellos, incluso más a la derecha. Igual que en el PSC. Si lo que desean desbancar a Convergència, que lo diga. Y entonces los socialistas del PSC que recuperen el nombre de PSOE. O, si quiere seguir siendo socialista sin trampas, que todos aquellos que que se sienten nacionalistas, que se vayan al partido de la derecha de Pujol, como ha hecho el topo que tenían, y que quería ser alcalde de Barcelona, pero que no pudo resistir la tentación de "la vuelta a la casa convergente". Uno se fue, pero hay otros muchos que debieran hacer lo mismo

Ahora tendrán tiempo de reflexionar–aunque ni en sueños creemos que lo hagan– aquellos que han perdido la poltrona. pero sobre todo los miles de socialistas que hay en el partido, y los ciudadanos que les votan, que son víctimas del disparate. Es un buen momento para que los dirigentes se hagan la vieja pregunta: ¿De dónde vienen, como socialistas, pero, sobre todo,  adónde van. Si en que no hace tiempo que ya consideran que llegaron a su meta,  que no  vaya, más allí del escaño, la alcaldía o concejalía.

U. Plaza