jueves, 4 de noviembre de 2010

EL ESTADO SIGUE TRAS EL BÁCULO


"La identidad religiosa se difumina más en Cataluña que en Galicia"
Desde 1981, la tasa de católicos ha caído 17 puntos, y ha crecido en 27 la de quienes no van nunca a la iglesia. (LA VANGUARDIA)

La rendición y sumisión del Estado al Vaticano cada día es más evidente y peligrosa para nuestra todavía tutelada democracia, dígase lo que se diga. Si esto lo hiciera la derecha política–que está encantada al ver  la incapacidad y falta de decisión del gobierno socialista para ejercer su papel–, seguramente nos sentiriamos indignados;  aquellas personas que queremos la separación real del la Iglesia y el Estado veríamos una actitud fuera de tiempo. Y hasta los socialistas, estando en la oposición, alzarían algún grito de descontento, marginal, todo hay que decirlo, para manifestar su oposición a que la Iglesia se entrometa constantemente en los asuntos civiles.  Pero como quien está mandando en España son los llamados socialistas, y también en los ayuntamiento de Barcelona y el de Santiago de Compostela, ciudades que visitará el jefe de la iglesia, los socialistas se deshacen en pleitesías lacayunas hacia el jefe del Vaticano, de un Vaticano que las propias bases de cristianos cuestionan, por su boato insultante de reyes.  

Sobre el viaje del  jefe de la Iglesia, si todo el gasto lo pagara esa organización, nada habría que decir. Pero es que van a tener que estar montones de policías y toda la organización de Estado en las provincias que visitará, a su entera disposición, que será abonado con dinero público. 

Y esas pleitesías de servidores, que creíamos del  pasado  lejanos, pero que tenemos en la memoria colectiva, y sobre todo de cuando esta misma Iglesia le rendía honores al dictador a pesar de sus muchos crímenes. Y el gobierno democrático, olvidando que España, al menos en el papel constitucional–tan papel mojado como en otras cuestiones–es un Estado aconfesional, que debiera ser laico, se pone a su entera disposición para nuestra vergüenza; sigue obedeciendo la senda marcada por la todopoderosa Iglesia, como lo ha venido haciendo durante siglos, razón del atraso secular de nuestro país. Ahora que parecía que levantábamos la cabeza sin arrodillarnos ante el báculo, seguimos igual, por tener unos gobernantes incapaces de hacer cumplir lo que ellos mismos plasmaron en la Constitución. 

Porque no se trata de que la Iglesia y su jefe dejen de hacer lo que consideren, está es su derecho, siempre que no sobrepase la independencia del Estado, que debe situarse al margen de sus festejos, naturalmente cumpliendo con sus obligaciones tributarias, como cualquier otra.

Porque en España la Iglesia no es que hace lo que quiere, es que además le seguimos pagando para que lo siga haciéndolo con dineros públicos, de católicos y no católicos, de ateos y de cualquier otra creencia. Pero además se permite cuestionar aquellas leyes o decisiones del parlamento o de la sociedad civil si afecta a sus particulares puntos de vista retrógrados, como el derecho al aborto, los matrimonios homosexuales, el uso del condón y tantas otras cuentiones, montando protestas junto a la extrema derecha para que sean derogadas leyes hechas por el parlamento. 

Y además de eso, los españoles les seguimos pagando para que mantengan una enseñanza sectaria en sus centros, cuando debiera ser el Estado quien ejerciera toda la enseñanza de los ciudadanos, alejada de supersticiones del pasado. Y si la Iglesia o cualquier otro ciudadano o Institución desea una enseñanza para un determinado sector, pueden hacerlo sin ningún problema, pero que sea financiado por aquellos que la quieran, sin que los ciudadanos tengan que pagar sus sueldos e instalaciones. Uno de los problemas que desde siempre tuvo la sociedad civil para desembarazarse de la tutela eclesiástica, fue el poder que ejercían a través del monopolio de la enseñanza. Por fortuna para la salud mental  en la inmensa mayoría de países avanzados, eso se eliminó hace mucho tiempo. En España seguimos todavía, tras una dictadura feroz del franquismo, manteniendo esa lacra.

U. Plaza


miércoles, 3 de noviembre de 2010

LA DERECHA MANDA POR DECISIÓN DIVINA.



La derecha española, siempre está considerando que los privilegios le  son otorgados por decisión divina. Por eso no acaba de entender que la justicia los persiga cuando alguno de ellos es pillado en fraude. Y cuando lo hace monta el escándalo  y pone en funcionamiento el ventilador de la basura tratando de culpar de sus manejos a los otros, sean jueces, fiscales, policías o a los contrincantes políticos; tratando de que el ventilador esparza un velo por todas partes, para que la gente crea que todo de lo que se les acusa, por muchas evidencias policiales y judiciales que haya, es en realidad una campaña contra su honorabilidad; la misma por la que no hacen nada para restablecerla expulsando a todos los corruptos que tengan en sus seno, sin la menor dilación.

Hemos visto a la derecha del PP tratando de capear el temporal, cuando no disculpar directamente a la legión de corruptos del Caso Gürter, que afecta a la Comunidad Valenciana, en todas sus provincia, con ramificaciones en Madrid. 

Es de una absoluta falta de respeto a los ciudadanos que los directa o indirectamente implicados todavía no hayan sido echados del partido; o por lo menos dejar claro que el bientrajeado Camps, no será candidato a la presidencia de la Generalidad, haciéndolo dimitir. A él y al resto de los que hayan implicados.

En lugar de eso, un día sí y otro también, es confirmado en su puesto, sea por Rajoy–incapaz de poner orden en ese tema si  molesta a los barones–sea por algún destacado miembro del partido, siempre argumentando que existe una campaña contra ellos. Naturalmente con los medios de manipulación que controlan, que son inmensos.

Es lo que está haciendo también la derecha catalana,  Convergència Democràtica de Catalunya, con el caso Millet, el del saqueo del Palau de la Música Catalana. Acusan a los investigadores, y por tanto al fiscal y a los contrincantes políticos,  de hacerlo por la proximidad de las elecciones. 

Esa es la preocupación de la derecha catalana, que se airee y que lo sepan todos los ciudadanos, que han recibido presuntamente mucho dinero del tal Millet, para financiar el tinglado que puso en marcha Pujol y del que disfrutaron durante 23 años del cortijo, o masía, catalana. 

La derecha nacionalista catalana, es más identificable por ser tan de derechas como toda la derecha. No en su supuesto nacionalismo patriotero –que eso sí, sabe utilizarlo a la perfección para sus intereses manipulando a los ciudadanos de buena fe–, porque ellos miden el patriotismo en función de sus posibilidades y el volumen de sus cuentas corrientes. En definitiva, es la derecha y tan derecha como toda la española. Al fin y al cabo sus mamás los pare y ellos se reúnen, paliando al clásico. Sus intereses, diga lo que diga en momentos puntuales, muy bien orquestados, haya o no "notorio notario mediante y mediático", son iguales.

Tampoco ellos hacen nada  para eliminar a los corruptos –ahí está Pujol dándole todo su aliento y comprensión a Lluís Prenafeta y a Maciá Alavedra, los pretorianos, en su doble sentido, como hombres de confianza del ex, y como enfangados presuntamente en la corrupción del caso–.

También CDC ponen en marcha el ventilador y culpan a los de fuera de lo que sólo es su responsabilidad. Porque nadie está exento de que en su casa aparezca un corrupto. Lo malo en aceptarlo y no hacer nada razonable–no culpar los investigadores, fiscal y demás– para demostrar que si han aparecido, serán expulsados. Y si alguien lo vuelve a intentar que sepa que no habrá titubeos. Ahí está la solución, no en hacerse las víctimas.

U. Plaza






martes, 2 de noviembre de 2010

"LOS DAÑOS COLATERALES", DE ALLÍ Y DE AQUÍ

La masacre a una iglesia católica de Iraq, no es algo casual. Esa barbaridad también hay que encuadrarla en lo que tan eufemísticamente suelen llamar "daños colaterales". Y ya son demasiados daños que pagan todos los ciudadanos por una decisión tomada por "los señores de la guerra",  esta vez del Imperio, decisión de un demente iluminado, puesto al servicio de los intereses de las grandes compañías petrolíferas y las constructoras, que para ganar dinero en la reconstrucción, primero debían destruir para  que el negocio fuera rentable. Que eso costara decenas de miles de vidas, era secundario para los calculadores del crimen masivo. 

Para eso se inventaron todo aquello de la existencia de armas de destrucción masiva,  que como todos sabemos resultó falsa. Y que  trató de convencernos el entonces presidente Aznar, muy en su papel de servidor lacayo del emperador, que por cierto todavía no ha pedido perdón, tan católico él. 

Los "daños colaterales", se siguen produciendo como si fuera fruto de lo inevitable, como un fenómeno natural, cuando todo se debe a la irresponsabilidad de los que llevaron a cabo la invasión de Iraq como estrategia geopolítica de dominación del mundo. 

Pero los culpables, aquellos cuatro, que no tres, de la foto de las Azores–el orate Bush, y sus dos fieles servidores, Blair y Aznar; pero también el portugués Barroso, son los que debieran rendir cuentas. Por lo menos debieran hacerlo ante un Tribunal que juzgara crímenes contra la Humanidad,  por causar tanto daño a gente inocente como los ahora asesinados en esa iglesia católica donde se cuentan por más de medio centenar los muertos. 

Pero nada de eso sucederá; todo lo contrario: Aznar sigue diciendo desde las FAES(¿Falange Española?) a todo el que tenga el mal gusto de oírlo, que la invasión fue justa. Y este hombre, para nuestra vergüenza, fue presidente de España.  El que puso a dedo al que quiere convertirse en el próximo presidente, del mismo partido  que  e ideas que el que lo designó.

"Los daños colaterales" como se sabe acaban siendo daños para los mismos de siempre: los ciudadanos inocentes. Hay que ser muy cautos para evitar que otros daños nos lleguen, si es elegido el candidato de Aznar, y empiece a privatizar la Sanidad y la Enseñanza; que, aunque ahora no lo digan, de vez en cuando tiene un lapsus y se les escapan las intenciones. Y es que los traicionan el subconsciente. Ya ha dicho Rajoy que hará lo que en el Reino Unido, es decir despedir a medio millón de trabajadores públicos. A veces, queriendo contentar a los que pueden hacer negocio con la Salud Pública o con cualquier otro tema. y serán los más débiles quienes lo pagarán. 

Los daños colaterales podemos tenerlos mucho más cerca de lo que parece, y podemos sufrirlos de inmediato los ciudadanos normales. La protección que exhiben ahora de defensa de los trabajadores y de los pensionista es falsa.  Cuando hablan de ello los ciudadanos  deben entenderlo como un aviso a navegantes: harán todo lo posible por alcanzar el poder como sea, mintiendo y prometiendo lo que no harán. Después ya aplicarán su proyecto que nada tiene que ver con los trabajadores y menos con los pensionistas. Ellos, de daños colaterales saben mucho. Sólo hay que seguir su trayectoria, de dónde vienen y sabremos adónde van.

U. Plaza

lunes, 1 de noviembre de 2010

LA UNIÓN EUROPEA, MARRUECOS Y EL SAHARA




Los gobernantes de los países de Europa, que con tanta "fe democrática" exigen el respeto a los derechos humanos a Cuba, cuya propuesta fue echa por el edecán de de Bush, Aznar para que se presionara al país caribeño; Aznar, que como se sabe, es el gran  campeón de la defensa de esos derechos en Irak, según sabemos por las torturas llevadas a cabo. 

La Unión Europea, al unísono con los gobernantes de los Estados Unidos, ponen todo sus poder e influencia para exigirle al gobierno de Cuba, lo que no le exigen a la dictadura sanguinaria del sátrapa medieval de Marruecos, que lleva más de 30 años oprimiendo al pueblo del Sahara, con todo tipo de agresiones y pisoteando los más elementales derechos humanos.

Pero eso  carece de importancia, según vemos. Esa doble moralidad de la que hacen gala los gobiernos europeos debiera indignar a los ciudadanos. La protesta de los saharauis contra la dictadura del reyezuelo, que como acabamos de ver hace pocos días ha ocasionado la muerte de un muchacho de 14 años. El gobierno corrupto del Marruecos ha querido echarle basura encima después de haberlos asesinado, acusándolo  llevar armas y disparar– muy propio de la catadura del régimen–, indigna sobremanera a cualquier ciudadano demócrata. Pero no así a los gobiernos europeos que siguen viendo a la sanguinaria dictadura como un aliado, y aunque sean conscientes de que el dictador, que impide que el Sahara y su propio pueblo sea libres, lo defienden o miran para otro lado. 

Y siguen poniendo toda su crítica hacia el gobierno de Cuba. Todavía, después de varios días desde el asesinato del muchacho, la UE no ha ha dicho nada, no lo ha condenado, al menos con la contundencia con que lo hacen en otros casos. Y tampoco nuestro gobierno ha tenido la firmeza que debiera, sobre todo por la responsabilidad histórica que tenemos con los saharahuis. Y qué decir de la extrema derecha española representa por el PP, que tanto claman sus jefes contra Venezuela. (Y que de forma oportunista acudieron a hacerse la foto a Melilla de forma demagógica, cuando Marruecos enviaba a sus mercenarios contra las mujeres policías españolas). En esta ocasión no han dicho nada, un silencio muy esclarecedor.

Es evidente que aunque saben de la  inmoralidad de la dictadura del dueño de Marruecos, como dijeran los yanquis: "Son hijos de puta, pero son nuestros hijos de  hijo de puta". Y hay muchos intereses en juego en la UE, y como se sabe, los mercaderes atienden antes que nada a sus intereses mercantiles.

U. Plaza


domingo, 31 de octubre de 2010

LA VISITA DEL PAPA Y LIMPIEZA DE CALLES







La más evidente muestra, entre otras muchas, de que la clase política española, a pesar de que nuestro Estado se manifiesta aconfesional, sigue enganchado a las imposiciones de la Iglesia católica, la tenemos en la decisión del Ayuntamiento de Barcelona, supuestamente socialista, en "limpiar" las calles de la ciudad, de prostitutas y otras molestas visiones, como también lo son los indigentes. Se supone que para que el jefe de los católicos no hiera su sensibilidad del inmaculado personaje a todas las debilidades humanas. 

Para eso, con toda la hipocresía de que hacen gala nuestras bien  auto retribuidas autoridades, de lo que se trata no es de combatir los males, la miseria y la marginación  que ocasiona que muchas mujeres, las más pobres– las que están por la calles–la prostitución de lujo ya debe ser  otro cantar–, se vean abocadas al ejercicio de la prostitución. 


De lo que se trata es de que unos días, mientras el jefe católico esté en Barcelona, que no vea nuestras calles tal como son en realidad, y evitar que se pueda llevarse un mal recuerdo de la ciudad. Como si él saliera de una urna inmaculada y no estuviera al cabo de la calle de esas miserias. Como si no fuera ya harto conocido, la legión de religiosos que han aflorado en todo el mundo por sus abusos sexuales a menores tutelados por las ódenes religiosas; plaga mucho más perversa y dañina que la prostitución.  Y que el Vaticano, como hace ahora el Ayuntamiento, trata de ignorar mirando para otro lado.

La hipocresía del Alcalde en este tema es  de un calado mayor, cuando lo que demanda la sociedad es un Estado laico y que la Iglesia–todas las Iglesias– sea parte de los sentimientos individuales de cada cual, sin convertir en un circo, y mucho menos en persecución de las mujeres que se ven en la necesidad de ofrecerse a los clientes para vivir, la visita del máximo jefe de ninguna religión. También, como ha hecho el Vaticano con los escándalos de sus abusadores, el Ayuntamiento mira para otro lado, y recurre a lo más fácil: quitar a las prostitutas de la vista, enmascarar la realidad. Eso es, sencillamente hipócrita.  Y así nos va: seguimos pendientes de lo que diga o haga la Iglesia, otorgándole privilegios que debieran estar abolidos hace muchos años, por lo menos desde que llegó la democracia, esto que dicen que es igual para todos, aunque como vemos hay unos que son "más iguales que otros," y así será, mientras sigamos teniendo esta tipo de políticos de la derecha, pero que se llaman de izquierda, y hasta socialistas.

U. Plaza

sábado, 30 de octubre de 2010

MIGUEL HERNÁNDEZ, POETA

Hoy hace cien años que nació uno de nuestros más grandes poetas: Miguel Hernández; Murió de la peor enfermedad de la que puede morir una persona: De fascismo, de intolerancia por parte de unos bandidos que lo fueron asesinando poco a poco, de cárcel en cárcel. Todas y cada una de las enfermedades que iba acumulando, y que aquella recua que dominaba España no permitió atender, fueron determinantes para que muriera a los 32 años de haber nacido, en plena vida y en plena creación de su obra. 

Hoy,a los 100 años de su nacimiento y 68 de su muerte, Miguel sigue vivo y con el reconocimiento de los   españoles y de ciudadanos de todos el mundo amantes de la cultura, la razón y la libertad. Sus verdugos, calzaran botas militares, de caqui felonas, o de azul falangista; o los de sotanas o capelos que no hicieron nada para salvarlo, reciben el desprecio de los ciudadanos y de la Historia por su miserable actuación.

Como algunos jueces, que ensucian con otras decisiones la noble tarea de impartir justicia, dando cancha a los herederos de aquellos bandidos, impidiendo  que otros muchos, muertos anónimos, reciban también el reconocimiento ciudadano, y recobren sus familiares la serenidad negada durante la barbarie franquista.

Miguel Hernández ya es inmortal y descansa en el Olimpo de los grandes. Leer y difundir lo que fue, su obra y su vida como ciudadano libre que luchó por la libertad;  que puso todo su empeño para que la barbarie que nos asoló durante la dictadura no llegara, y se lo hicieron pagar con la vida. El poeta del pueblo, el poeta soldado. El poeta cercano y noble: Miguel. 

U. Plaza

viernes, 29 de octubre de 2010

MARCELINO CAMACHO, EL OBRERO, EL COMUNISTA: LA ÉTICA




"Ustedes son un tribunal de una dictadura que se hunde".

(Marcelino Camacho, al tribunal fascista que lo condenaba a 20 años de cárcel).

La muerte de Marcelino Camacho, no por esperada desde hacía ya un tiempo por su enfermedad, es menos desconsoladora para el mundo del trabajo y para todo demócrata.

Marcelino Camacho, el obrero, el sindicalista, el comunista: el hombre, el ciudadano republicano que no sólo fue un luchador por la democracia durante la dictadura, sino que supo imprimir a sus actuaciones lo que tanto nos falta ahora en la vida pública: la integridad ética.

Hoy, tras conocerse la noticia de su muerte, todo el mundo vuelve la vista hacia él y le rinde homenaje en el recuerdo. Muchos de los que somos de su generación recordamos las luchas por conseguir unos derechos que la dictadura nos negaba como trabajadores y como ciudadanos. 

La  lucha de Marcelino Camacho así como la de miles de dirigentes obreros más o menos conocidos, y mayormente anónimos, que con su desvelo de cada día en sus trabajos o en las cárceles de a dictadura, hicieron posible la libertad. Y dar pasos hacia la conquista de unos derechos laborales que nos acercara a la normalidad que la dictadura impedía. 

Las generaciones de trabajadores lograban que sus hijos dieran pasos adelante para que una generación tuviera más derechos que la precedente. Hoy ya no es así como estamos viendo cuando los jóvenes son los peor pagados y con el mayor número de parados. Es la sinrazón del sistema capitalista.

El mejor homenaje que las generaciones de jóvenes pueden rendirle al luchador que acaba de desaparecer, es luchar para que los grandes poderes que están empeñados en que volvamos hacia épocas pasadas, no lo logren.  Impedir, también con la lucha, que  las conquistas que la generación de Camacho, de Comisiones Obreras y de todos los sindicatos obreros, no les sean arrebatadas. El camino no es el pasotismo o desentenderse de la cosa publica. Las relativas mejoras conquistadas por los trabajadores, y de la que ha disfrutado la juventud, la más preparada que nunca, no ha sido un maná caído del cielo, ni otorgado por los poderosos. Todo ha sido fruto del esfuerzo de hombres y mujeres como Camacho. Pero todo eso está en peligro si no se da una respuesta contundente al genocidio social en que está empeñada la derecha y sus acólitos algunos que se llaman de izquierdas, socialistas o socialdemócratas. Es fundamental que la juventud tome conciencia de ello a la hora de homenajear a Camacho. De no hacerlo, de permitir que sigan despojándolos poco a poco de las conquistas logradas de otros tiempos, más pronto que tarde–en realidad ya lo es en muchos sectores–tendrán la categoría de esclavos aunque se les llame por otros nombre. Muchos trabajadores como Camacho se enfrentaron a la dictadura. Ahora es un momento en que la juventud debe hacer lo propio, de ser ella la que responda a las agresiones de esta otra dictadura de las decisiones de los grandes poderes del mundo del dinero, con los grandes medios de manipulación a su servicio. 

Camacho debe ser un ejemplo. Pero un ejemplo activo. No sólo en el recuerdo de algo del pasado, pues su lucha es hoy más necesaria que nunca.

Emulando a Camacho hay que decirles: 

"Ustedes son los representantes de un sistema caduco que quieren volver al pasado, y nosotros no lo permitiremos con nuestra lucha".

U. Plaza