martes, 23 de julio de 2013

LAS ESTRUCTURAS DE DEFENSA DEL RÉGIMEN


Desde los primeros momentos del golpe de Estado franquista –por no remontarnos a su preparación–, los golpistas trataron de comprometer a mucha gente en acciones, que en una situación de normalidad sin la presión de los sediciosos jamás hubieran participado. La implicación alcanzó a actos menores y a los mayores y repudiables crímenes. Era la manera que los golpistas tenían de comprometer en actos criminales a mucha gente, y  de que los que participaran en semejantes complicidades con los que habían traicionado la legalidad, no tuvieran vuelta a tras. E hicieran todo lo posible porque sus fechorías quedaran saldadas con el triunfo del golpe fascista, como garantía de que jamás serían puestos ante los tribunales para responder de sus acciones. Es una táctica perversa, pero efectiva para los que dieron el paso de romper la legalidad democrática.

   Tras la victoria  franquista  se forjó una especie de connivencia, que algunos autores han llamado “franquismo sociológico”. El mismo se extendió al comportamiento de los defensores de la dictadura, con toda suerte de atropellos, que hacía que la impunidad de sus acciones estuviera garantizada, por el mero hecho de ser adicto al régimen  dictatorial. Y semejante actitud se extendería, no sólo a las acciones de tipo político, como era obvio, sino a todo acto delictivo.

   Si se era del régimen se tenía la absoluta seguridad de que no tendría que rendir cuentas de sus actos... salvo que lesionaran los intereses de otros franquistas más poderosos y mejor situados en el poder. Y esto iba desde el mero sereno o simple guardia municipal, policía o guardia civil, hasta un alto cargo de la administración franquista. Las Instituciones franquistas garantizaban en un acuerdo no escrito, la impunidad de los defensores de la dictadura. 

   “El franquismo sociológico” caló de tal manera en todo el cuerpo social, que sigue intacto: lo único que cambió al llegar lo que se llamó transición –aquella puesta en escena y lavado de cara a la dictadura para adaptarla a los tiempos, para que el verdadero poder siguiera en las mismas manos– fue su diversidad: la extensión a otros sectores que se convirtieron también en parte del nuevo régimen, recién lavado y peinado y alisadas sus arrugas, cicatrizadas las heridas provocadas; mas sin haberlas cauterizado. Por lo tanto seguirían pudriendo el cuerpo social muchos años después, con las  purulencias de toda la herencia del franquismo, que seguiría funcionando para la defensa del régimen. Que en cuanto a los poderes reales seguiría siendo el mismo, como muy bien se puede comprobar  por la impunidad de los poderosos, que son defendidos a capa y espada de cualquier contingencia, por los medios que sean. Los mecanismos puestos por la dictadura para defender a los que sostienen el régimen, siguen intactos. 

   El régimen, tras la llamada transición, sabía que ya no sería monolítico y que habrían nuevos actores en la escena. Que fueron incorporados también como “régimen”, por contradictorio que pudiera parecer a primera vista. Se había abierto el abanico a otros personajes, ahora necesarios para el sostenimiento del régimen, aparentemente distinto. A actores de pensamiento variado, pensamiento político, en sentido superficial, pero con idénticos intereses. 
  
   La diversidad y extensión de la impunidad, ahora era necesario que alcanzara a muchos otros personajes. Los mismos que si bien en los primertos momentos pudieron considerar, de cara a la galería, negativo el estado de impunidad, en seguida se darían cuenta de las ventajas que les reportaba, que hicieran lo que hicieran, no pasara nada. De que los instrumentos de protención del régimen franquistas seguían protegiendo a los actores nuevos, al nuevo régimen, que seguiría defendiendo los mismos intereses, nombre a nombre, casta a casta, familia a familia, de siempre.
  
   De otra manera no es posible entender que los continuos casos de corrupción a lo lago de los años, vayan quedando impunes en la práctica. Y todo parezca que sea propio del rutinario paisaje con el que se convive sin el mayor problema moral. Los actores de semejantes “irregularidades” están tan seguros "de que no les pasará nada", que han perdido todo respeto al ciudadano, y a sí mismos. Entre otras cosa porque éste mismo ciudadano, educado en el franquismo primero, y en el individualismo interesado de la casta política mayoritaria, de los dos principales partidos del régimen, da por hecho de que todo lo que va saliendo, imputaciones incluidas, es un paripé, que al final, aunque sean condenados, quedará en nada. Que tras la “condena de telediario” del que se quejan sus cómplices o allegados, con indisimulado enfado chulesco de dolidos intocables, salen de la cárcel, si es que llegan a entrar, tras escasos días de encierro, y todo queda ad calendas grecas. O se alarga tanto el proceso que toda ejemplaridad queda inservible. ¿Alguien se acuerda del Caso Pretoria? 

  “El franquismo sociológico” es el que permite a Rajoy hoy, como ayer a González, a Pujol o a Artur Mas,–o a Jaume Matas como acabamos de ver–, y a tantos que por estar en escalones más bajos no son tan notorios,  que todo cuanto pasa a su alrededor les resbale. Se aferran, como en la dictadura, a su estructura de poder para no asumir sus responsabilidades políticas.  Y continúan en el cargo como si nada, hasta que lo tribunales decidan, cuando llegue. Que, como sabemos, se puede eternizar por la complejidad de los casos, los trucos de recursos leguleyos, que saben les favorece, sin olvidar la falta de medios de los juzgados. 
  No sería así si los inculpados esperaran la resolución de sus casos en  la cárcel. Y, sobre todo, si sus bienes quedaran bloqueados por la justicia, a la espera de que, una vez resuelto todo, si son declarados culpables, respondan  con sus patrimonios al daño hecho a la sociedad. Pero nada de eso sucede. Y saben que en el peor de los casos saldrán al cabo de poco tiempo con una fabulosa fortuna. Y podrán convertirse en asesores de cualquier gran empresa, que quizá no sea ajena a los motivos de su procesamiento. ¿Les suena lo de asesores?

   En una sociedad sana eso sería imposible. Un responsable político es responsable políticamente de lo que él hace y de lo que hacen sus subordinados. Sea por haberlos elegidos mal, haberse equivocado, o haber sido traicionado en su confianza por ellos; sea por haber tolerado ciertos comportamientos, o no haber vigilado sus movimientos. 

  Con todo el desastre de corrupción que llevamos, ininterrumpidamente, heredado por la dictadura –que en sí misma una dictadura es la mayor corrupción posible por el mero hecho de serlo– lo patológico es que no estén cumpliendo condena decenas de respondables políticos, empresarios corruptores necesarios para que la corrupción se mantenga, por el sistemas heredero del franquismo sociológico, que sigue defendiendo a los que sostiene el régimen, lo mismo hoy que antaño. Y semejante conformidad y convencimiento ha alcanzado al cuerpo social, que sabe que “los grandes nunca pagan sus delitos”. Y que cuando acaban condenados porque  los procedimientos no han podido ser trucados, en última instancia aparece la mano ya defintiva del poder político, para exonerarlos de cumplir la pena impuesta por los tribunales. 
   Mientras el franquismo sociológico no sea depurado definitivamente, acabadas sus complicidades corporativas de políticos, más connivencias con el verdadero poder, la banca, no podrá decirse que en España hay un verdadero Estado de Derecho, eficaz. A pesar de que haya un número determinado de jueces que se empeñen en hacer justicia, pese a todos los obstáculos que puedan encontrar; además de la frustración que pueda conllevar comprobar que su trabajo, a veces titánico, queda en nada. Sólo sera teoría. El ciudadano no percibe, la ejemplaridad de la justicia en los  delincuentes de cuello blanco del régimen. Todo lo contrario. Y cae en la trampa de la corrupción de los grandes, y, como se decían antaño cuando alguien era cogido en una pequeña estafa, respondía a modo de disculpa: “más roban ellos”. Con esa frase quedaba todo claro y justificado.

   Se hace referecia muchas veces al tan recurrente “con IVA o sin IVA”, del que dicen somos los españoles proclives al pequeño fraude. Pero eso no tendría lugar si los que de verdad deben dar ejemplo lo dieran. Y en caso contrario fueran castigados de forma ejemplar. Con ejemplos de cultura democrática, honesta de la administración, todo ciudadano condenaría una acción reprobable de sus convecinos; sería consciente de que lo estafado lo ha sido a todos. Hoy eso es imposible cuando ve el río de dinero que vuela hacia los poderosos desvergonzados, al tiempo que al más débil lo expolian de mil maneras, sin que a los responsables políticos de los gobiernos se les alteren los pelos de las cejas, mintiendo con el mayor descaro, tratando a los ciudadanos como menores de edad, dispuestos a tragar las mentiras que les digan en todo momento y en todo tiempo. La impunidad de la que se consideran disfrutan, les impide un mínimo de rubor.

   Mientras el franquismo sociológico y las estructuras de defensa de los notables del régimen no sea eliminadas de raíz, seguiremos con procesos interminables. Y los políticos apalancados en sus cargos sin la menor ética, negando con el mayor descaro la evidencia, dispuestos a resitir, como hace hoy el presidente del gobierno y su partido, a los que importan más sus cargos y el poder, que el daño que están haciendo. Y con la tomadura de pelo de decir que no dimiten “por responsabilidad”. 

Ubaldo Plaza



domingo, 21 de julio de 2013

EL RAPTO DE EUROPA



 Que Europa está raptada desde hace mucho años, por un maligno Monstruo, con la cabeza de la Medusa-Merkel y los téntáculos destructores, devastadores, mortales de continentes enteros, llamado Troika, es algo que ya  pocos niegan. Aunque para lograr el Rapto y la seducción, no se transformaron, como Zeus, en un bello y hermoso toro blanco. Sino que tan malignos  raptores se pusieron el traje seductor de demócratas, y hasta de seres civilizados, que tanto valoraba la seducida Europa, ahora despojada de todos sus encantos. Traje del que pronto se desprendió el Monstruo y sus "hierofantes". Y apareció con su verdadera faz monstruosa dispuesta a convertir en estatuas de piedra a todo el que osara mirarla y desafiarla. 
  Ahora pagamos con miserias, hambres, privaciones e imposiciones del Monstruo-Merkel depredador del Olimpo de las finanzas, de lo que no es más que el crimen organizado llamado capitalismo, nuestra candidez, por seguir a la grupa del que nos raptó y destruirá, si no ponemos remedio a su sanguinaria acción cortándole sus letales colmillos.
   Y si bien es cierto que el Monstruo liquidador y esclavista, contó y cuenta con la complicidad de nuestros próceres –o que creímos que lo eran, y no meros mercaderes, cuando aquel se quitó el disfraz,  los supuestos negociadores  patrios de los pueblos de Europa, no fueron, no han sido capaces de dar marcha atrás, salir del euro –en realidad es el marco al servicio de la economía alemana y de los bancos alemanes con otro nombre–, o modificar la función del mismo, para poder manejar nuestra soberanía financiera. 

   Los que quedaron encantados como catetos ante todo cuanto les enseñaron de maravillas de la gran ciudad, llamada UE, y su futuro prometedor, en lugar de atender las advertencias de las muchas Casandras-economistas que  advertían de que el Banco Europeo era una  sucursal del Bundesbank. Y que por lo tanto seríamos sus esclavos, hicieron oídos sordos. Y los aqueos con su caballo de Troya del liberalismo salvaje, fabricante de hambrunas en continentes enteros, están destruyendo lo más preciado que tenía Europa: sus avances sociales. Y en cuyo empeño en destruirlos llevaba años soñando el Monstruo. Hoy es un hecho de que el Rapto conduce a su liquidación y muerte. Si  los pueblos no deciden que  no quieren ser esclavos de la Medusa-Merkel, organizando la defensa, que constantemente nos muestras sus ensangrentados ojos y sus cabellos de sierpes; y nos va convirtiendo uno a uno en estatuas de piedra, que hace que los gobiernos pierdan la movilidad y la voluntad de acabar  su dependencia del Monstruo, de ella.
   La salida del euro, o la modificación de sus función para que sirva a los pueblos de Europa, no a las oligarquías depredadoras,  exterminadoras, es un paso importante, imprescindible, que hay que dar. 
  Lo que, si se empezara a hacer de forma controlada, o por algún país importante demográficamente –Francia, Italia o España–, al que se le unieran otros que aún tuviera  gobiernos dignos –hipótesis lejana en España–, no dependiente o sumiso, permitiría remontar la situación. Con sacrificios, por el desmadre financiero y el expolio habido estos últimos 30 años de salvaje capitalismo por los poderosos. Aunque infinitamente menor sacrificio  que si continuamos a las órdenes del Monstruo y la Medusa-Merkel, pagando la deuda indebida, como hacemos ahora, de los bancos privados españoles, a los bancos privados alemanes. Y además, tendríamos la certeza de que no acabaríamos como esclavos de la Troika, cosa que hoy es evidente que acabaremos siéndolo para unos cuantos, que ya consideran a los países del sur de la Europa raptada, protectorados suyos, con virreyes autóctonos a su servicio.
   Pero hay demasiados burócratas que viven –y muy bien– del Rapto de Europa. Por eso el fin será traumático. Repito, si los pueblos europeos no dicen basta al suicidio al que nos lleva el Monstruo-Troika y sus servidores, navegando por sus aguas del liberalismo expoliador, estrellándonos contra los acantilados de   Caribdis y Escila,  la liquidación de los derechos conquistados en cien años. Naturalmente aplicado el remolino marino que  nos estrellará, por los gobiernos locales obedientes y serviles al Monstruo-Troika, que aplica la Medusa-Merkel con el sadismo que la caracteriza.  
  Las continuas mentiras que nos dicen de que saldremos de la crisis, no se aguantan. Todo es falso para ir tirando, y seguir engullendo una a una partes de la distraída Europa, mientras la situación empeora para ella que sigue anonada y sin rebelarse al Rapto. 
   Y no tiene solución, todo es mentira, porque es un problema de fin de ciclo. El sistema capitalista no tiene ya salida. Porque todo tiene un principio y un fin. Y el cuerpo social que sostenía el capitalismo ha llegado al final. Pero el Monstruo de la Troika, los poderosos quieren mantenerla a costa de la esclavitud de los pueblos, empobreciéndolos cada vez más, con el señuelo de que "estamos a punto de ver la luz del túnel". O con fantasiosos "brotes verdes". Todo para alargar la agonía de la raptada Europa.   Y harán todo tipo de barbaridades, mayores aún de las que  están haciendo para lograrlo. 
   Que nadie se llame a engaño: cualquier supuesta mejora, no será más que un espejismo, que la realidad empeorará. Lo grave es que el sistema esclavista que fragua el Mostruo, puede durar muchos años...o menos. Dependerá de que los pueblos sean conscientre de que no habrá mejoras sustanciales. Todo lo contrario, irá a peor si el Monstruo ve que no hay la respuesta que merecen sus deseos criminales, genocidas, de esclavizar al continente entero. Porque iremos cayendo en la esclavitud país a país, mujer a mujer, hombre a hombre. Y nuestros hijos no recordarán que Europa un día fue una zona de cierta libertad. De la Ilustración que nos sacó del idiotismo en que nos sumió la superstición de la Iglesia durante más de un milenio. Todo lo contrario. Y además, con la complicidad de los gobiernos al servicio de los caprichos del Monstruo. 

   Hay que tomar conciencia de que la única salida es cambiar las formas productivas. La devolución de los medios de producción, y su pase de manos privadas, del Monstruo Financiero a manos públicas, producción que hoy enriquece a unos cuantos –a cada vez menos– y empobrece al resto de la población. 
  Los avances técnicos han de servir para mejorar las condiciones de vida de la Humanidad. Hoy es posible producir en una hora de trabajo, lo que necesitaba 50 o más hace medio siglo. Pero esos avances creados por los seres humanos laboriosos y científicos están secuestrados por los poderosos. Y sólo han ido a favorecer a los depredadores del salvajismo del Monstruo capitalista. Hay que distribuir el trabajo entre todos, no enviar al paro y a la miseria a millones de trabajadores. Los avances científicos se han de socializar para que sirvan a la mayoría, no a unos cuantos desalmados. 
  Es una salvajada que retrata muy bien lo que es el sistema capitalista salvaje de hoy, que se aumente la edad de jubilación, mientras más de la mitad de los jóvenes están en paro. Es un sistema enfermo, genocida, dirigido por matarifes sin escrúpulos. 

Ubaldo Plaza

miércoles, 17 de julio de 2013

CADENAS MÁS CORTAS, LÁTIGOS MÁS LARGOS: TANATORIOS


  Los dueños de España, los que de verdad mandan, el Poder con mayúscula, se han reunido con el presidente del gobierno, al que según dice su prensa,  “han dado todo sus apoyo”.  Y lo hacen pocas horas después del escándalo, ya en sesión continua, de los cada vez más frecuentes casos de corrupción sobre la presunta financiación del partido del gobierno –es un decir– y el recibo, según la documentación aportada por su exgerente y extesorero, de sobresueldos en negro.  
   Le han dado todo sus apoyo a su servidor como no podía ser de otra manera. Toda vez que el presidente del gobierno les ha regalado una esclavista Contrareforma Laboral, que hace retrocede en derechos conquistados durante más de un siglo, a los los trabajadores y a la mayor parte  de la población, la más apaleada por el régimen timocrático que padecemos, poco menos que al siglo XIX.
   Pero “nuestros” muy condescendientes con su servidor, el gran empresariado –no olvidemos este detalle, que no es todo el empresariado, ni el que crea mayor empleo y por lo tanto riqueza–, pero sí es el que mueve el cotarro del Poder, no está contento.  Esa élite de millonarios no sólo ha dado su apoyo a Rajoy  sin que les importe al parecer las formas antidemocráticas –al menos formales según sus códigos tramposos de falsa democracia– utilizadas, secuestrando de hecho la función del Congreso, por una mala concepción de lo que representa la mayoría absoluta, que en realidad lo es por una ley electoral –una más– antidemocrática.
   Pero según se ha publicado, algunos de los más destacados banqueros ha pedido a su sumiso, malherido y acorralado presidente, “que profundice más en la reformas”. Eufemismo utilizado por los poderes para enmascarar mejor sus intenciones; y decir que todavía los españoles que no sean de los poderosos, no están en el lugar que ellos, al parecer, aspiran a que estén.

   Con la Contrareforma Laboral, Rajoy –en realidad de esos empresarios-banqueros– les ha dado todo lo que querían. Pero parecen insaciables. Ahora los trabajadores están a expensas de sus deseos y caprichos, como lo estaban los esclavos en las plantaciones, cuando el amo estaba de mal humor. 
   Aunque no se vean–de momento– las cadenas ya están sujetas a los tobillos de millones de trabajadores, actuales y futuros. Ahora el látigo que esgrimen, que aunque tampoco se vea, está muy presente en forma de represión y amenazas, a veces veladas, aveces descaradas cuando protestan los fustigados. Ahora lo que se suponer deben pedir, es que las cadenas sean más cortas y los látigos más largos. Cortas las cadenas para que no puedan alejarse demasiado de la máquina y se distraigan en pensar. Y el látigo más largo, para poder fustigarlos desde mayor distancia, para que sus delicadas narices no perciban los olores del esclavo. Que la miseria provoca desaliño y malos efluvios.
    Y si a esto añadimos el expolio sanitario que se está llevando a cabo, que enriquecerá a algunos ilustres personajes relacionados con el poder político por delegación, sólo cabrá certificar cómo los trabajadores pasan directamente de producir las plusvalías que hacen posible la vida regalada de unos pocos, directamente al tanatorio. 
   Con lo que que la sanidad pública será innecesaria, y por ende baratísima. Sobre todo porque los hospitales pagados por todos durante décadas y sustraidos, serán de unos pocos, que sufragarán con el esfuerzo de los esclavos, pero que usarán los privilegiados. 
    Así que es normal que “el gran empresariado”, apoye a quien ha hecho tan bien el trabajo encomendado. Nada nuevo. esperemos que como la historia enseña, llegue el momento en que los esclavos que son la inmensísima mayoría, se den cuenta de esta obviedad, y digan ¡Basta!.

Ubaldo Plaza




lunes, 15 de julio de 2013

NOS TOMAN POR TONTOS


  No sabemos qué es más lamentable del caso, primero denominado Bárcenas y ahora por todos llamado “caso Rajoy”. Se supone que, según todas las informaciones que sobre los portavoces del PP tenemos, son personas preparadas, cualificadas y con títulos académicos reconocidos. Por lo tanto nadie se atrevería a tratarlos de tontos por el espectáculos que están dando, por los disparates que van hilvanando, renovando o reconociendo, a la luz de las nuevas informaciones que van llegando al ciudadano, y la numantina defensa de su jefe. Que contra toda lógica democrática acaba de  dar un “golpe desde dentro al Congreso”, en palabras de la diputada Rosa Díez. 
   Por lo tanto lo único que cabe pensar es que los dirigentes del PP que salen a dar “explicaciones”, nos toman por imbéciles a todos los españoles que pagamos sus sueldos, y al parecer, algo más.
   En cualquier democracia de las europeas a las que dicen que nos parecemos, hace ya muchos meses que un cargo público como el presidente del gobierno habría dimitido, a la luz de lo que se ha publicado. Y por mucho menos de los que se ha ido amontonando desde que empezó esta historia con el caso Gürter, con ramificaciones por doquier, y con trajes levantinos del presidente de la comunidad. 
   Aquí, nuestros gobernantes  carecen de la cultura política para entender que si uno mete la pata, no digamos la mano, se va a casa y asume responsabilidades políticas. A la espera de que los tribunales decidan si las hay judiciales, que nada tienen que ver las unas con  las otras. Hoy por hoy, lo que los ciudadanos deben exigir a Rajoy, es su dimisión y convocatoria de elecciones, es decir responsabilidad política. Porque ha mentido a los españoles y así no puede continuar. 
  Porque hemos pasado de, “no se podrá encontrar ninguna prueba contra  Bárcenas”, a “Bárcenas es un delincuente y por lo tanto no es creíble”. Pasando por “todo es mentira”. Y hasta con una ligereza verbal, fruto, creemos del nerviosismo intranquilo, que les hace perder los papeles, a culpar a la oposición de querer sacar tajada de lo que es su exclusiva responsabilidad. Porque el tesorero o “empleado” como dice el escudero de Rajoy Paco Marhuenda, defensa digna de mejor causa. Sin el menor respeto al ciudadano que escucha anonadado, porque al tesorero lo puso en el cargo el PP, y concretamente Rajoy. Además de utilizar desafortunadamente, como ha hecho González Pons, el asesinato por ETA de Miguel Ángel Blanco, como contrapunto de Bárcenas.
  
  Todo esto que está pasando, también es consecuencia de aquella transición tan desastrosa, como constatamos ahora, por la falta de controles democráticos y eficaces establecidos, para que cuando un caso de corrupción aparezca, de inmediato sea subsanado por el propio cuerpo al que pertenezca el infractor. Sin que la justicia  tenga que  solventarlo. En todo caso, son planos distintos, las responsabilidades políticas y la judiciales, como se ha dicho y sabemos. 
   Porque el numantinismo está en todas partes. Cuando un cargo público es acusado, imputado o hay sospecha sobre él, en seguida acude el coro numantino de su partido a la consabida presunción de inocencia. Y pueden pasar años en el cargo hasta que se dilucide en los tribunales, sin que responda ante los ciudadanos, políticamente.  Pero al parecer piensan que los españoles somos tontos. Sus comportamientos así lo indica. 

Ubaldo Plaza



sábado, 13 de julio de 2013

"MILLET Y BÁRCENAS" JOSÉ MARÍA MENA, LAS DIFERENCIAS EN EL CACICATO CATALÁN


  Un artículo clarividente de José María Mena, jurista de reconocimiento internacional, publicado en el diario El País, es imprescindible para todo aquel que quiera entender  el porqué de  lo que pasa  en el cacicato de la derecha nacionalista catalana. Porque en Cataluña todos son del mismos bando. Porque todos son de "los 400 que nos encontramos, siempre los mismos, en todas partes", según declaró el propio Millet. Y los que no lo son, ansían a poder mover la  cola junto a ellos.
   Los que han expoliado Cataluña in illo tempore, desde siempre.  Porque daba –y da– lo mismo que quien mandara en España fueran unos u otros. Porque en Cataluña, todo son los mismos. Se llamen  de centro, de derechas o de izquierdas. Todos van  una. Ninguno quiere ser menos que el Mas patriotero; con un síndrome de Estocolmo de algunos, que sonroja y provoca vergüenza ajena. Esa es la desgracia de las clases populares catalanas, adormecidas por los que debieran defenderlas: que en Cataluña a los catalanes nos engañan todos. Todos, los "suyos" los "nuestros" que también son "suyos". En esencia, los mismos. Y disculpe el lector el trueque de palabras.
   Nos expolian desde dentro. Y no pasa nada. Porque, como muy bien dice Mena, los presuntos delincuentes de esa casta, no tienen porque fugarse. Porque en ningún sitio se sentirán más protegidos que en el propio cacicato, donde el silencio es atronador, valga el oximorón, que no lo es tanto en a práctica política.  
   La burguesía, los que dicen ser nuestros, pero que son de los suyos –de sus negocios, como vemos con la sanidad pública y tantas otras fuentes de privatización–-. Los mismos que idiotizan a mucha gente, vendiéndoles que son patriotes, pero que viajan a paraísos fiscales, quizá por su maravillosas playas. La misma burguesía que en tiempos pasados decían que eran franquistas. Al menos le rendían homenaje al Caudillo para que siguiera garantizandoles sus enormes ganancias con represión, para que los trabajadores no interfirieran, con sus molestas reivindicaciones, en sus cuentas corrientes. 

 Ahora les es Mas rentable ser nacionalista, e incluso independentista, porque la derecha no tiene patria y cambia de insignia en función de la rentabilidad que promete la misma. Eso siempre ha sido así. Lo chocante, lo lamentable es que a ese proyecto de la derecha se sume la supuesta izquierda. La que la acompaña haciendo de  coro y le ayuda a extender la niebla para que los ciudadanos no vean que los saquean–. Que lo saquean los "suyos", "su" burguesía patriotera.  Le ayudan a los amos a que, como en el mito de La Caverna, persistan las sombras en la mente de gente que las cree realidades, para que aquella siga siendo esclava y no se desprenda de las cadenas. 
  Porque, como mínimo sería de esperar, de que tanto los iniciativos como los cupidos, debieran recordar si es que lo han sabido alguna vez, de que la única manera de combatir las injusticias y las desigualdades que impone la derecha, es recuperando –o asumiendo, según el caso–, la condición de clase de su lucha, la lucha de clases. No  incorporándose como meros figurantes al circo de los que manejan la llama que produce las sombras ilusionantes que impiden rebelarse a los encadenados. 
   Cabría esperar que cada vez que alguno de los partidos que se dicen de izquierdas, en los escasos minutos que suelen otorgarles los amos del régimen para intervenir en el Parlament los utilizaran para denunciar, una vez y otra también, sin descanso, sin tregua, todo tipo de corrupciones. No jugando con las mismas cartas marcadas y siempre para ganar, de la derecha. Denuncias con nombres y apellidos por hechos que aparecen constantemente.  Sin dejar que la opinión pública lo olvide por la manipulación mediática que controla el régimen de múltiples formas. Y no ofreciéndose a Mas como buenos edecanes al cacique,  para ayudarle Mas en su proyecto, que nunca podrá ser el de las clases populares. 
  Y no debieran ir esos discursos–denuncia dirigidos a los que mandan, que están al cabo de la calle. Sino a los ciudadanos, para que se quiten la venda de los ojos y la niebla que los envuelve para que el proyecto de la derecha no triunfe. Y menos que  lo haga con el apoyo patriotero de la supuesta izquierda, olvidando que si se colabora con la derecha, sea en lo que sea, se entra en su terreno y la izquierda desaparece como proyecto de cambio. Sea política o sindical. 

Ubaldo Plaza




Enlace del artículo de José María Mena en El País

viernes, 12 de julio de 2013

¡DIMITE, MARIANO!

   La cobardía va unida a la irresponsabilidad. Pero la realidad es muy tozuda. Así que Mariano puede esconderse dentro de sí mismo, pero está completamente desnudo ante ella. Debe dimitir, y si tuviera la honestidad que se le supone según sus monaguillos corifeos, ir al juez y explicárselo todo. Es muy duro bajar del pedestal de los dioses hasta la altura de los mortales. Pero seguro, que, pasado un tiempo y confundido con el mundo normal, ya fuera del Olimpo, descansará y se sentirá mejor. 

   Así que, Mariano dimite y explícalo todo. Porque seguro que todo tiene una explicación. Todo lo tiene. Otra cosa es que sea favorable y que lo pueda entender el común de los mortales. Siempre habrá eximentes: que todos hacían lo mismo, que te volviste ciego, en fín ya sabes que los leguleyos con minutas millonarias tienen recursos para explicarlo todo. Y con un poco menos de sordidez de como lo hace tu secretaria general, en directo, no en diferido. Una  "confesión general" como se hacía antaño con la beatas  ricas cuando llegaba un nuevo confesor. 

   Dimite Mariano, convoca elecciones y ya verás como, cuando los focos se alejen de ti, duermes mejor; y hasta se te pone la cara menos agria, esa cara que, lo confieso, a mí me da mucha  pena. No hay para la templanza de la psiquis, o del alma, según prefieras,  nada mejor que "confesar". Supongo que tú, con tan buenas relaciones como tienes con tu Iglesia, a la que favoreces tanto, te lo habrán explicado.  Ya sabes que una de las esencia de ella, consiste en confesarse; y de inmediato ya se está en condiciones de volver a pecar sin problemas. Así lo han hecho los poderoso desde siempre, y no les ha ido nada mal. Y que, por aquello del camello y la aguja, los ricos vivirán muy, pero que muy bien es este Valle de Lágrimas, para los pobres, claro. Con la condición de  que después se abrasen en el  infierno, invento de terror que tan buenos dividendos reportaron. 

  Pero tú sabes, que todo eso se puede solventar con unos sobres, como bula, para que la Iglesia, tan perspicaz, rece por las almas maltrechas y descarriadas. Y si son de los suyos, ¡qué te voy a decir! Para que todo quede en  unos cuantos aves marías, y a vivir como un banquero  o un político, devoto, naturalmente. 

   Dimite Mariano, que ya este país no aguanta estar sin gobierno, o lo que es peor, con un gobierno que sólo favorece a los ricos y humilla a los pobres. Dimite ahora antes de que sea tarde. Porque, al menos, haya una línea de luz en los libros de historia que te favorezca –la que hable de tu dimisión, todas las demás serán muy oscuras– y haya quien diga que al final tuviste la entereza (¿?) de dimitir para no seguir hundiendo más esta maltrecha y cuestionada finca por otros como tú, llamada España. Finca de banqueros y corruptos, tan semejante a la  del general, a la que cada día retrocedemos más por tus decisiones. Por tu bien,  y por la de millones de Españoles, dimite Mariano. Aunque le des un disgusto a la Merkel, dimite Mariano. Te mereces un descanso. Y los españoles más empobrecidos, también. 

Ubaldo Plaza

martes, 9 de julio de 2013

EL PROTAGONISMO DE LA MUJER EN LA LUCHA CONTRA LA AGRESIÓN DE LOS PODEROSOS


  Una de las más aleccionadoras y positivas experiencias que se viene observando en los últimos tiempos, desde que empezó la estafa financiera, es la cada vez más creciente participación de la mujer en la organización de la lucha contra los monstruos financiero–empresariales y sus servidores de los gobiernos –tanto del central como los de las taifas y cacicatos–,  del ultrarreaccinario  PP como de CiU, con ERC que  sostiene a éstos.

   La lucha organizada a través de las plataformas como la PAH para la defensa de sus viviendas, expoliadas por  los bancos que se ceban contra los más desamparados. Y que contra toda lógica los gobiernos apoyan, enviando a miles de familias a la calle, sin importarles  que en las mismas haya niños, ancianos o enfermos –las más de las veces para que el piso se quede vacío–. 

   Mientras que rescatar a los bancos de sus malas prácticas, cuya generosidad con ellos por parte del gobierno –del PSOE de Zapatero primero, y ahora del PP del gaseoso Rajoy– nos ha costado ya a cada español más de 850 euros, sin que nos hayan pedido opinión para hacerlo. Y que cuando dichas plataformas ciudadanas apoyan a las personas que van a ser expulsadas de sus viviendas, el gobierno que ha alcanzado el poder con mentiras, envía a la fuerza pública contra las víctima, no contra los estafadores. Al tiempo que las criminaliza sin el menor pudor utilizando a sus altavoces de los medios  pesebristas que controla.

  En esas luchas cada día, y con más brío y conciencia, participan miles de mujeres, que hasta hace poco eran anónimas, desconocidas en su ámbito,  como personas capaces de enfrentarse a los poderosos para defenderse de los depredadores financiero-empresariales insaciables y sus servidores políticos.

   La necesidad de defenderse de las agresiones del poder, ajeno a los ciudadanos,  ha llevado a miles de mujeres a la primera línea de lucha. Primero como participantes naturales para arroparse con los demás de forma solidaria.  Después como verdaderas organizadoras con claridad de los pasos que han de darse, ayudando a otras muchas a incorporarse a la lucha. Mujeres que en  el combate mismo contra los enemigos poderosos de los ciudadanos, las que han tomado conciencia y  saben que son ellas junto al resto de las personas, agredidas o no en ese momento, pero que sin duda lo pueden ser en un próximo futuro, las que deben coger en sus manos la dirección de la defensa de sus intereses, de los interese ciudadanos. 

 Y otro tanto pasa en los hospitales que los gobiernos mercantiles consideran que hay que sacarle rentabilidad económica y hacer negocio del dinero público, con la salud de la gente, sin importarle las consecuencias que semejante agresión tendrá sobre las personas. La inmoralidad de semejante actuación no es menor que la de los bancos y sus servidores, colocando al frente del expolio sanitario a personajes que no se ocultan que defienden los intereses de la sanidad privada con dinero de todos, muchos de ellos que después pasan a ser asalariados de tales corporaciones, si es que no lo son en ese momento.

  Aquí también las mujeres han demostrado ser las más combativas, tanto en el terreno profesional desde los mismos centros sanitarios, como desde los barrios, en la defensa de la sanidad pública, movilizándose y movilizando a sus vecinos contra las agresiones de los mercaderes, que ven el jugoso pastel  del que pueden apropiarse. Y sin importarles  la situación de los ciudadanos, que muchos de ellos morirán aguardando una intervención en la lista de espera, porque para los mercaderes no es rentable.

  La mujer está recuperando en la lucha el papel que le corresponde, y se lo gana a pulso con su predisposición a defender lo que es de todos y nos están arrebatando para que unos cuantos puedan seguir engrosando sus cuantas corrientes. Defenderse de las agresiones del régimen que  padecemos, que respira corrupción por todas las costuras que ya se van deshilachando, es tarea de todas las persona víctimas del mismo, hombres y mujeres. Pero qué duda cabe  de que éstas cada día adquieren mayor peso en la lucha. La Segunda República dio pasos agigantados para la igualdad de la mujer. La Tercera  debe ser la definitiva que le haga recuperar el lugar que le corresponde. Hoy, miles de mujeres están demostrando que no sólo es posible, sino que el actual régimen no podrá evitarlo.

Ubaldo Plaza