lunes, 4 de marzo de 2013

ESA PELÍCULA YA LA HEMOS VISTO

Isla griega

 

 La petición de Navarro, jefe del PSC, de juntarse con el caudillo mesiánico Artur Mas, para discutir sobre el gran problema de la corrupción, parece un chiste o una tomadura de pelo; hace que a uno le venga a la memoria aquel tongo que dio la vuelta al Mundo de Margall, también con Más–aunque éste aún no había descubierto su faceta de Guía religioso de la Iglesia independentista–, del 3%: Sap, senyor Mas, quin és el seu problema? El seu problema és el 3%. 

   Parece que Navarro no tiene bastante con todas las meteduras de pata desde que llegó al supuesto liderazgo del PSC, que quiere emular como en aquel fatídico día en que, nos enteráramos todos los ciudadanos, por boca del señor Pasqual Maragall, de aquellos líos inconfesables, por un calentamiento de boca del  antiguo alcalde Olímpico, de las corruptelas de los políticos. Y sobre todo, el tongo del día siguente en el que Maragall retiraba lo dicho y Mas se ponía estupendo porque todo se había conducido bien y como en el chiste del dentista: "¿verdad, doctor, que no nos vamos a hacer daño?"

   Porque, dejémonos de historias. ¿Cómo se le ocurre plantearse Navarro semejante propuesta? Artur Mas acaba de proponer que los corruptos no sean cesados de sus puestos de responsabilidad, ¡hasta que no sea el momento del juicio! Lo que pueden pasar años en sus cargos hasta que fueran apartados. ¿Es esta la manera de acabar con la corrupción, una de las lacras de la vida española, siendo la catalana de las más avanzadas? Eso es intolerable.

  ¿Se puede ir, ni a tomar café, con semejante idea de lo que debe ser una administración transparente y limpia, cuando en la práctica nos podemos encontrar con gente que está pendiente de juicio por corrupción, al mismo tiempo que tiene en sus manos los asuntos públicos, es decir nuestro dinero, el que–presuntamente–ha malversado? 

 Un poco de seriedad, señor Navarro. Por este camino, no es que la corrupción no tenga solución, así lo que queda del PSC se acabará de hundir, al tiempo  que le echa un capote a aventurero de la derecha catalana, Artur Mar, al que es un verdadero problema ciudadano. Unirse a Mas es lo último que puede interesar a un socialista, no sé si a este PSC, si quiere aguantar un poco más antes de echar el cierre por la vía de la inanición, y lo haga por derribo y entrega de las llaves a CiU, o lo que es peor, a Artur Mas. Repetir la misma escena, de aquella película, que nos abochornó hace años,  por conocidas tantas escenas parecidas en la vida pública, no es la mejor manera de sanear la emponzoñada vida pública catalana.

U. Plaza

domingo, 3 de marzo de 2013

LA MENTIRA COMO ARMA POLÍTICA...TODO POR LA PATRIA



   El jefe de una de las fracciones del tetrapartido del que se compone el, PUC–Partit Únic Català–, tras la reincorporación vergonzantemente del PSC al mismo, ERC, Oriol Junqueras, le ha dicho al caudillo mayor  de la cosa  del negocio independentista de la derecha catalana, que apoyará sus presupuestos, si le echa todas las culpas del deterioro social al España. Se supone que lo que quiere decir el señor Junqueras es que apoyará la continuación del destrozo de la Sanidad  Pública, dando  por buena la privatización de los servicios, para que los mercaderes del negocio privado hagan su agosto a costa de la salud y la vida de los ciudadanos, y la liquidación de todos los servicios sociales que ya vienen liquidando desde el anterior gobierno del Bienio Negro, que  Mas interrumpió en su afán redentorio mosaico, en el que se estrelló, y que sobrevive gracias al apoyo explícito o implícito del resto de los partidos de la derecha nacionalista, principalmente el del señor Junqueras.

   Hasta aquí, todo dentro del guión de una formación que es solidaria con la derecha más ultra y liquidacionista contra los más desamparados de la sociedad, al convertirse ella misma al más corrosivo ultraliberalismo, que está haciendo estragos en la población catalana. Pero es su opción, decidir liquidar de un plumazo el falso discurso ilusionista de magos de feria pueblerina, de formación de izquierdas que había mantenido para aquellos de su Iglesia  que comulgan con ruedas de molino.

    Pero lo que realmente es de saltimbanqui y de excusas de mal pagador, es que le diga al iluminado Moisés-Artur, que la condición para lograr su apoyo a los presupuestos, y claro, a la travesía de desierto–suponemos que entre la Diagonal y el Besós–, para que se ensanchen las aguas del río, que los conduzca a la Tierra Prometida...de los mercaderes, está en que culpe, cuantas Mas veces mejor, y en todas partes, del deterioro de la vida social y del los recortes, a "Madrit". Al parecer, muy en la tónica de los inventos y tergiversaciones históricas de las mitologías nacionalistas– de todas, también las españolas y las de Corruptostán–, lo importante no es que los hechos que pide denunciar sean ciertos o no. Esto al parecer de jefe de ERC es lo de menos. Lo importante es la propaganda; vendernos la burra ciega a los ciudadanos catalanes que sufriremos su acomodo a la ideología de la ultraderecha de CiU, sin el mayo sonrojo ético, machaconamente, con los medios a su servicio que difundirán muy atentos la voz de su amo que los subvencionan con nuestro dinero. La propaganda hace, estragos, y hasta milagros, en manos de según quien esté y el uso que se haga de la misma. 

   Es evidente que hay que cargarle sus culpas a Rajoy y al PP de todo lo que ha hecho mal, que es mucho, y debiera estar ya dimitido, en el estercolero de la historia, por mentir hasta la saciedad, como todos sabemos, y haber demostrado su incapacidad para dirigir ni una pequeña comunidad de vecino, donde las cosas se sesenvuelvan con trasparencia. Pero pretender que con una acción propagandista y una cortina de humo cegador la gente se olvide del desastre de los servicios públicos catalanes, obra de lo que Mas llamó "el gobierno de los mejores", que resultó el peor que ha tenido Cataluña, que es mucho decir, porque nunca hubo un gobierno que trabajara para todos, sino para su casta, es fundamentar su supuesto país independient, como toda sus manipulaciones, sobre una gran mentira. 

   Mentira, que por otra parte, parece ser lo Mas cotidiano en la vida política de hoy–en Cataluña y en toda España–, sin el menor respeto al ciudadano que les paga sus sueldos y prebendas. Mientras éste se tiene que apretar el cinturón, si es que no lo ha empeñado. O, mientras, como tantos, rebuscan entre los contenedores de basura para llevarse algo a la boca; o poder dormir en un jergón en la calle, por haber sido expulsados de su viviendas, sin que todos estos salvadores de patrias pasen de meros gestos inútiles de cara a la galería, sin hacer nada positivo. Porque esta casta vive, según todos los indicios, al margen de esas molestas pequeñeces, utilizando la propaganda y la mentira, sobre futuros paraísos, como único programa. Dejando las soluciones para la eternidad celestial, tras la independencia. Mientras, los ciudadanos de a pie, es decir los pobres, seguirán soportando el Valle de Lágrimas. Y los sacerdotes que así lo prometen, seguirán viviendo como dios. Goebbels habría ensanchado sus conocimientos propagandistas, de haber vivido en la Catalunya Triomfant del PUC, con  semejantes ocurrencias.

U. Plaza

sábado, 2 de marzo de 2013

¿"QUÉ HABRÉ HECHO MAL PARA QUE MIS ENEMIGOS ME APLAUDAN"?

     El entusiasmo con que los partidos de la burguesía–CiU, ERC e ICV, han acogido el desvarío de Pere Navarro, no es nada desinteresado. Entra dentro de la lógica de anular al contrincante–darle la puntilla habría que decir– en el peor de sus momentos, que el PSC y sus dirigentes se han ido ganando a pulso y por méritos propios. Pocas veces una organización ha hecho más para ser menos. No se olvide que hace apenas dos años y medio estaban en el gobierno catalán, si bien es cierto que fue desde ahí donde más méritos acumularon para llegar a donde están, con la preciosa ayuda de sus otros dos socios del tripartito, hoy aliados en  la cosa patriotera, con la derecha aventurera de CiU, para ocultar su desastrosa gestión de gobierno privatizador.

  Para CiU es importantisímo anular definitivamente, o por mucho tiempo, al que hasta ahora ha sido su directo competidor. Porque, pareció en los primeros momentos  de la toma de posición de Navarro de la jefatura del PSC, que iba a sumir la defensa de los ciudadanos en el saqueo de los servicios públicos que lleva a cabo la ultraderecha de CiU, con el iluminado Mesías-Mas al frente. Terreno definitivamente abandonado por los iniciativos en su sumisión al proyecto patriotero de los mercaderes de la derecha, y nunca asumidos por ERC, que hoy se han convertido en los escuderos de Mas, para que no tenga que dar explicaciones sobre la corrupción de Caso Palau. 

     Los que pensaban que el PSC iba a emprender una senda que se correspondiera con sus siglas de socialistas, se han  debido quedar frustrados, ante la pusilanimidad de Navarro y la dirección que dirige–es un decir–, ante el paso atrás dado y volver a lo que ha sido siempre: el otro partido de la derecha nacionalista. Y no se comprende que, en el ya tan disminuido partido, no haya nadie que no entienda lo fundamental: que tanto CiU como PSC se disputan el mismo espacio político, el mismo electorado. Y dejan en el limbo a gran parte de éste que se considera socialista, progresista o más o menos de izquierdas, por lo que siempre dejaba de votarlos en las elecciones catalanas. Y que si lo hacían en las generales no le votaban a ellos sino al PSOE. 

   Esto es sabido desde el primer día en que, contra todo pronóstico ganó las elecciones Jordi Pujol, con escaso número de votos, y una abstención elevada, cuando no hacía mucho el PSC-(psoe) de entonces arrasaba en las generales. Sin que desde entonces nunca se hayan puesto a pensarlo, o quizá lo pensaron muy bien los nacionalistas que gobernaban el partido. Y Navarro, en lugar de corregir el tiro errado tantas veces, insiste en seguir errándolo.

     A estas alturas, el frotar de manos de los otros tres partidos del PUC–Partido Único Catalán, de esta especie de Movimiento Nacional de la burguesía catalana, al que quizá pronto se sume el CUP, porque la patria es lo primero–; aunque se podría decir que con corrientes diversas para abarcar mayores espacios electorales. Ahora ven con regocijo cómo el que parecía que les iba a disputar una parte del espacio político, defendiendo los intereses de las víctimas del saqueo de los servicios públicos, vuelve al redil. Ya no molestará. Toda una obra maestra de la derecha catalana, a la que Navarro y los ideólogos de la misma,  y desde dentro del PSC, han sabido muñir. Y Navarro, en lugar de poner disciplina y coherencia como partido que aún lleva el nombre  de socialista, ha entrado al trapo–con perdón–que como se sabe, es un lance taurino de engaño, en el que cae el pobre morlaco. 

Ubaldo


viernes, 1 de marzo de 2013

EL TRISTE OCASO DE LA IZQUIERDA ITALIANA, Y EL ABANDONO DE LOS PRINCIPIOS

El PCI, el gran partido de la izquierda italiana, el Partido de Antonio Gramsci, Palmiro Togliatti, de Luigi Longo y de tantos grandes dirigentes que dieron lo mejor a la lucha proletarias,  y que fue el principal bastión de la lucha antifascista durante la dictadura  de Mussolini y durante la guerra como organizador de la resistencia partisana, fue como ocurriría en otros partidos comunistas, defenestrado desde dentro, aunque con grandes y muy poderosas  ayudas exteriores.

El PCI tuvo despues de la guerra, un peso fundamentan en la política italiana, a pesar de tener grandes fuerzas en contra como  los Estados Unidos que se volcó en ayudar a construir y sostener a la corrupta Democracia Cristiana con todo los medios económicos, pero también logístico, para que los comunistas no lograran acceder al gobierno democráticamente; incluso mucho más adelante impidiendo una la alianza democrática planteada por Aldo Moro, asesinando a éste. 

También hay que recordar el papel del Vaticano en sus manejos para impedirlo, con métodos tan calcados a los de los yanquis como uno desee imaginar, con oscuras fuerzas del hampa como principales actores logísticos. Todos trataron de aislar al PCI, sin conseguirlo, manteniendo éste una base electoral muy considerable; y lo que era más importante una sólida confianza de gran parte de los italianos en el PCI, como partido serio y capaz de gobernar con responsabilidad allí donde lo hacía, fuera en las regiones, o en los municipios, incluso reconocido por sectores no afines; era de una trasparencia envidiable, en un país donde tanto el corrupto PSI de Bettino Craxi, tan corrupto como sus socios de la Democracia Cristiana, que estaba a la orden el día. 

Al PCI no pudieron liquidarlo desde el terreno enemigo. Por eso se empezó a minarlo y demolerlo desde dentro. Y, pasado el tiempo, nacieron voces en su seno que se sentía incómodos con el partido heredero de tantas luchas obreras, que molestaba a los recién llegados tecnócratas, o de la derecha infiltrados en sus filas, a veces hasta con discursos muy de izquierda. Así  empezaron como labor se zapa para liquidarlo desde dentro, y convertirlo del todo a la socialdemocracia– ya que hacía tiempo que habían dado pasos en esa dirección con el invento del eurocomunismo, de Enrico Berlinguer, junto a Santiago Carrillo  y Georges Marchais, porque estaba minado de derechistas ya hacía tiempo–, que acabarían pidiendo el ingreso en la Internacional Socialista (IS), que como sabemos es un dechado de integridad moral y democrática, en  cuyo seno militaban muchos, como el corrupto venezolano Carlos Andrés Pérez–maestro según se decía del español Felipe González– el autor del caracazo, un movimiento de protesta que ocasionó más de 300 muertos a los venezolanos; y Mubarak,  sanguinario dictador egipcio;  como el vil servidor de los intereses norteamericanos en el genocidio de Iraq, Toni Blair,  como perrillo faldero de Bush,  por mencionarr sólo a estos tres indeseables, pero hay muchos más en la cosecha de dictadores, que se hermanan en la IS.

Los urdidores de la derecha dentro del PCI, que ayudaron a su liquidación, seguramente se siguen sintiendo satisfechos por el trabajo realizado, que tal vez fueron reconpensados por la reacción para la que algunos, conscientemente o no, trabajaron. Pero tambien todos aquellos que siendo comunistas se dejaron arrastras hacia ese camino de liquidación del único partido de masas, serio y decente del panorama popular italiano, que se dejaron convencer con cantos se sirenas, de que descomunistizando el partido, convirtiéndolo en otro cosa, iban a arrasar  con una política menos de izquidas que haría que muchos ciudadanos de otras tendencias más moderadad–el PCI ya lo era bastante, recordémoslo–les votarían, convirtiéndose así en una extraño cuerpo irreconocible, pero en un partido indiscutible de Italia por su interclasismo. La cuadratura del círculo, ya que un partido no puede ser más que eso, defensor de una parte de la sociedad, en este caso la más débil; lo contrario es una mentira tan usada por la derecha, que dice representar a la mayoría,  sino  a toda. Cuando en realidad defiende sus negocios como clase dominante.

Aquella puesta en escena con los símbolos del PCI arrumbados y de cuyo interior nacía el olivo, con un prometedor futuro, no era más que una burda manipulación, para mantener el engaño de los promotores de la derecha en el seno del partido, diciendo que el origen de la nueva formación seguiría llevando en sus seno toda su historia de luchar heroicas del PCI, pero renovándolo y modernizándolo. (Algo muy similar se hizo el el PSUC, que también utilizaron el mismo leguaje, y  el colpo de stato, y hasta hablaron de L´Olivera, con un seguidismo vergonzante, que llevó al partido a su liquidación, verdadera meta de sus promotores, como los del PCI, y a las mismas o parecidas orillas convergentes con  la derecha; en el caso catalán, con la peor derecha, la nacionalista).

La realidad siempre es otra, porque abandonando los principios nunca se suma adeptos. Y menos en el sentido positivo de los supuestos objetivos, todo lo contrario: los que no están no se sienten identificados con el extraño cambio; y muchos de los que estaban, decepcionados,  dejan de hacerlo. 

Y el panorama no fue lo esperado, o lo prometido por sus urdidores. Enseguida se pudo ver a medida que se iban celebrando elecciones y el espectro político italiano se enrarecía sin que el supuesto proyecto ilusionara en la más mínimo a los italianos, todo lo contrario. Llegando al extremo de que los italianos se han sentido engañados y defraudados–en España vamos por el mismo camino–.  

El voto de la mayor parte de los italianos los pasados domingo y lunes tiene una lectura contra los panzer de la tedesca  del IV Reich,  y el expolio que los buitres financieros están llevando a cabo en Italia como en toda Europa. Y, contrariamente a lo que pasaba cuando la invasión alemana de Hitler, que los gobiernos defendieron y organizaron la lucha junto a su pueblos, hoy, esos gobiernos son colaboracionistas con los invasores, por la vía del expolio financiero, y están ayudando a hundir en la miseria a sus propios pueblos. Por eso el voto italiano hay que verlo contra los mercaderes que mandan en Europa. En realidad los poderosos que utilizan el arma contra los pueblos de esa cosa letal llamada Banco Central Europeo, que está al servicio de los expoliadores. La desafección de los italianos, y de otros pueblos de Europa, es contra la Europa delincuente y saqueadora, no contra la unidad de Europa, pero puede ser el principio de su liquidación. El hecho de que tras un golpe de Estado sibilino colocaran a uno de sus servidores, olvidando hasta las formas democráticas, ya dice mucho la case de gente que está al mando de este submarino. Y es curioso lo contentos que estaban con el mercenario que se prestó a servir de verdugo, Mrio Monti, a lo que han contestado contundentemente los italianos negándole la legitimidad, que solo le habían otorgado sus ama la teutona reaccionaria.

Y en ese río revuelto de desconcierto, han aparecido personajes de escándalo de la extrema derecha delincuente, que acaban haciéndose con el poder, como Berlusconi. Pero es que además el partido que nunca tuvo escándalo alguno relevante de corrupción, ya es un partido más, porque como los demás, le  alcanza esa plaga que arruina la credibilidad de los partidos que están más por sus intereses que por los de los ciudadanos. 

Hoy, el que fue el gran partido de la izquierda italiana no es ni la sombra de lo que fue. Ni en influencia entre los trabajadores y los sectores laboriosos en general, que han desertado hacia otros lugares, por el desconcierto, a veces como desespero y deseo de castigar a la casta política, hacia posiciones pintorescas, cuando no directamente hacia la extrema derecha, en una reacción de cabreo, si se quiere irracional, pero comprensible. Es, una vez más, un triunfo de los enemigos de clase de los trabajadores, que ven que siendo imposible vencer a un partido sólido ideológicamente desde fuera, lo pudren para vencerlo desde dentro. 

Cuando un partido–y esto sirve para todas cuestiones de la vida–abandona los principios en la creencia de que así avanzará, acaba defendiendo lo contrario de lo que dice defender; y al final asiste a su propio entierro, aunque de todo esta aventura surja  otra cosa que diga ser el heredero del original. Tenemos abundantes pruebas de semejante fracaso, desde el punto de vista de las clases populares, y de triunfo al fin  y al cabo de los servidores de la derecha. 

El drama del antiguo PCI, y del ahora pomposamente llamado Partido de la Izquierda Italiana, para las clases populares, no para los poderosos, es que abandonaron aquella formación sólida para convertirse en algo irreconocible. Exactamente igual que con el resto de los partidos comunistas eurocomunistas, entre los que destacan un PCF irreconocible. Y el PSUC en Cataluña y también el PCE en el resto de España, minados ambos por personajes que fueron sus dirigentes, muchos de los cuales invito a que se compruebe hoy qué  ideología defienden. Algunos, de la más rancia derecha del liberalismo económico expoliador, pidiendo incluso mayor agresión contra las clases populares, como hace un muy conocido economista y vocero en medios reaccionarios, de los intereses de las grandes multinacionales. 

Ubaldo





miércoles, 27 de febrero de 2013

ORÍGENES DE LOS PROBLEMAS SOSLAYADOS DEL PSC

Ante el órdago que el PSC le ha lanzado al PSOE, no está demás recordar que el partido catalán es una criatura engendrada y parida por la burguesía catalana con la evidente intención de que la izquierda, es decir al PSUC, que a la sazón era el único partido organizado, y que había luchado contra la dictadura, no alcanzara la hegemonía en la izquierda.  

También conviene recordar, ahora que todos le echan las culpas a Rubalcaba por su falta de liderazgo en el PSOE, ante la aventura de Navarro y sus compañeros de la derecha nacionalista que lo han presionado para dar el paso que ha dado, posiblemente hacia el abismo,  de incorporarse a la propuesta de las dos formaciones de la burguesía nacionalista–CiU e ICV–, que evidentemente Rubalcaba tiene su parte de responsabilidad, como la tienen todos los que han estado desde hace tanto tiempo en la ejecutiva del PSOE. 

Pero sería injusto que se le cargara a él solo con el pesado fardo. Porque quien permitió lo que hoy ha estallado, pero que viene alimentándose desde el minuto uno del parto del PSC por la derecha catalana, fue el inefable Felipe González, personaje al que eso del socialismo, no es que no le rozara, sino que estaba en las antípodas del mismo. El hoy asalariado de lujo de una multinacional–sin renunciar a su sueldo de presidente que le pagamos todos–, cuando necesitó  ayuda parlamentaria no acudió a la izquierda para resolverlo, sino que prefirió a la oligarquía catalana, con la que tan bien comunicada estaba la dirección de PSC, por razones obvias. Las cosas no suceden porque sí; tienen sus antecedentes y siempre acaban comprendiéndose por la relación de clase de los actores. Fue una obra maestra a tres bandas de la derecha catalana para lograr su hegemonía, que evidentemente ha sabido explotar sin miramientos éticos, como suele suceder con los mercaderes de ilusiones, que les ha rendido buenos réditos: 

Primero:  la misma burguesía que hasta cinco minutos antes de la muerte del dictador apoyó  su dictadura que ayudó a traer–búsquese en las hemerotecas si alguien lo duda– y sus consecuencias para los trabajadores, creaba su partido con toda la carga emocional, logrando que amplios sectores de la pequeña burguesía y gente honesta se creyeran la farsa y se adhirieran al mismo, con el engañoso mensaje de "!Catalunya!, lo que les fue muy bien para SU Cataluña, que no era otra que los negocios,  como se comprueba hoy con  meridiana claridad con la privatización de la sanidad entre otros muchos negocios,  exactamente igual que cuando apoyaban a Franco, o pedía ayuda a Martínez Anido para deshacerse de los trabajadores anarquistas. "No es nada personal, son negocios".

Segundo:  creaban un partido con el nombre de socialista, cuyos generales serían de la misma burguesía con el aditivo de algunos fieles servidores de floreros charnegos, más papistas que el papa en la defensa del nacionalismo como conversos a su causa y que fueran aceptados en su Iglesia, y para que la infantería de obreros inmigrantes venidos de otras tierras de España y con cultura de luchas históricas en el PCE y el PSOE, aceptaran el mensaje nacionalista, diluyendo en lo posible el mensaje de clase en una suerte de defensa de los intereses del nacionalismo que la burguesía capitaneaba. Y que en un mal entendido derecho de autodeterminación, sumergió a la clase obrera, para que defendiera los objetivos de la siempre correosa derecha catalana. 

Con ese señuelo en el PSC han vivido hasta ahora, siendo incapaces de ganar nunca unas elecciones catalanas, por no haber podido convencer a sus votantes, obreros que votaban en las generales al PSOE, de que el PSC era su partido. Pero a los del Alto Mando no debía preocuparle mucho porque sus intereses de clase estaban bien guardados por sus hermanos convergentes. Porque al fin y al cabo, como diría el castizo, todo quedaba en casa, aunque la misma la vistieran para disimular con distinto ropaje.

Y tercero: desde hacía ya bastante tiempo, al final del franquismo, que en el propio seno del PSUC se tramaba su liquidación, como efectivamente harían, los que hoy forman parte del mismo conglomerado de la derecha nacionalista, recuperando sus originales intenciones. Porque ya un partido combativo  con ideología de izquierda, no le convenía a la derecha. Así que fue inutilizado primero en bizantinas discusiones, y liquidado después; pero usufructuando las luchas de tantos y tantos hombres y mujeres que fueron capaces de mantener la organización durante la larga represión.

La burguesía catalana, como hace la Iglesia, suele poner los huevos en distintos cestos para que, gane quien gane, ganar siempre ellos. Supo engatusar a dirigentes obreros, verdaderos luchadores contra el franquismo, y algún que otro oportunista al que le doraban la píldora, para que les extendieran el carnet de demócratas de toda la vida, e incluso de antifranquistas, a los mismos que desde sus industrias no tenían reparo en explotar a los trabajadores exactamente igual que siempre. ¡Hasta ahí no llegaba su fe de demócratas!

Tanto fue así que aquella especie de matrimonio con la derecha que descubría la necesidad de democracia en los últimos cinco minutos, de la mano de algunos dirigentes políticos de la izquierda, es el origen de la inexistencia en Cataluña de partidos   de izquierda dignos de tal nombre; y tanto éstos como los sindicatos–otrora combativos– asumieron los objetivos y hasta los símbolos de la derecha nacionalista–los mismos que durante el franquismo ayudaban a combatir dando apoyo a la dictadura–, porque contrariamente a lo que se pueda pensar, los símbolos tienen mucha importancia, porque marcan las intenciones ideológicas y sus alianzas de clase. 

Lo del PSC era desde hacía mucho tiempo, la crónica de una muerte anunciada, un matrimonio que se mantuvo porque sólo una parte, el PSOE, cedía. Pero como en todo matrimonio de estas características, el fin no puede ser otro que el divorcio. Porque fue un casamiento antinatura, porque una cosa son los dirigentes, y otra muy distinta, los votantes que lo hacen por la carga histórica que para ellos representa ese partido, que tarde o temprano tendrá que recuperar los valores de izquierda, o desaparecer. Ahora, aunque pueda parecer lo contrario, tienen los socialistas una oportunidad de enmendar el inmenso error de González–si es que fue un error–, y situar las cosas en su lugar. De no hacerlo, sencillamente el cadáver del PSC, resucitará con sus miasmas, más pronto que tarde. 

Ubaldo





martes, 26 de febrero de 2013

RÉQUIEM POR EL PSC


 El Partido Socialista de Cataluña ha sido más "el otro" gran partido de la burguesía nacionalistas catalana que un partido que representara el nombre que llevaba. Vivió siempre de las rentas que le proporcionaba su supuesta federación con el PSOE, para seducir cuando llegaban las elecciones a las clases populares que hubieran votado a este partido, al que sin embargo negaban su pertenencia–la siguen negando– para hacerse aceptar por el nacionalismo, y por tener en su seno muchos nacionalistas, que como es lógico barren para a casa común, esto es CDC, la burguesía catalana, la derecha pujoliana, que logró seducir y anular a la izquierda, que asumió a lo largo de los años todos los objetivos de ésta. 

Fueron de derrota en derrota, y nuna se les pasó por la cabeza, ni a los dirigentes del PSC, porque no les interesaba, porque pondrían de manifiesto hacia donde remaban su barca, ni, incomprensiblemente el PSOE que miraba para otro lado a costa de la desesperación de muchos militantes socialistas catalanes que no entendía tal actitud, cuando era sobradamente conocido que los votantes que se consideraban socialistas votaban al PSOE, cuando se trataba de las elecciones generales, y no consideran al PSC–nunca lo consideraron mayoritariamente–, su partido en las regionales catalanas. Mayor ejercicio de negación y masoquismo político, imposible; permitiendo que ganara una y otra vez la derecha con un exiguo número de votos hasta llevar a las clases populares al mayor expolio que se haya conocido en Cataluña en cuanto a derechos conquistados. Y no es que el PSOE sea para tirar cohetes, pero hay quien cree que, tarde o temprano sus bases podrán liquidar el liberalismo corrosivo que lo inutiliza.

Tras el desastre tripartítico y amontillado, en el que se rizó el rizo de la sumisión al proyecto nacionalista de la derecha–¡ay, ese complejo de inferioridad que hace fabricar conversos!, los votantes socialistas decidieron que ya estaba bien de hacer el canelo de seguir alimentando un proyecto nacionalista de la burguesía, y no fueron mayoritariamente a votar, ni siquiera aquellos sacrificados que lo hacían con más fe que sentido común, en que se enmendara, que lo hacían en las catalanas. Parece que ya se había colmado el vaso de la paciencia para la mayoría.

Cuando un desastre como este se produce, en un partido lo lógico es que dentro haya un terremoto, se rebobine la película se se analice, y haya consecuencias para los responsables. Montilla y su acompañantes en el desastre quedaron indemnes, y hasta a alguno como el expresidente se le premió con el remunerado cargo de senador.

Ante el desastre, el cambio de caras entre las que destaca la de Pere Navarro como secretario general, se esperaba que las cosas las situara en el debido lugar que le corresponde a un partido que se dice socialista; y parecía que iba en esa senda, para lo cuan debía hacer limpieza en el partido de todos aquellos que lo habían llevado al desastre, y que persistían en su error creciéndose en la defensa de su ideologías de derechas de apoyo al nacionalismo, rebelándose en las votaciones y uniendo sus fuerzas a la derecha en los ayuntamientos, para sacar adelante el proyecto disparatado del iluminado Artur Más y del resto de la comparsa. 

Navarro no supo, no pudo o no quiso sanear el partido de su rémoras, y quiere contemporizar con ellos, lo que constituye el peor error. Volviendo a caer en los brazos ideológicos de la derecha, rompiendo la unidad parlamentaria del socialismo, desmarcándose del partido, el PSOE, sin el cual no son más que una sucursal del nacionalismo catalán, en extinción por estar esa plaza ocupada por toda la pléyade de nacionalistas, desde CDC como aglutinadora– el pal de paller–, ICV, pasando por los asamblearios que la apoyan en todos sus disparates, ERC, más la suma del CUP, de los que algunos de izquierda, más o menos renovadora y anarquizante  aún no se han enterado de su verdadera naturaleza.

Pero quien debe desmarcarse ahora es el PSOE del PSC, presentar listas electorales en Cataluña, y desembarcar con el partido también. Militantes dispuestos a ellos que hoy están en el PSC no les faltarán.  No se puede seguir alimentando con los votos de las clases populares a la burguesía, a los nacionalistas, porque por ese camino han hundido las posibilidades de las clases populares y así ha estado gobernando– es un decir– la derecha, ahora ya declaradamente extrema y expoliadora. Si Navarro, pusilanimemente es incapaz de hacer frente a la derecha nacionalista infiltrada desde siempre y dominando el partido, éste acabará desapareciendo o siendo, como hasta ahora, un mero apéndice suyo y contentando a los nadales, maragalles y a toda la patulea de la derecha que han vivido del voto popular de izquierdas. 

Allá Pere Navarro. Pero ya hay muchos socialistas que  quieren otro camino que no vaya haciéndole el caldo gordo a los oportunistas que trabajan para la derecha más ruin y negociante de todo en panorama. Navarro demostrará, si es incapaz de limpiar el partido, y se deja llevar por los que debieran estar ya en CDC, y sin duda acabarán en ahí– como ya lo ha hecho alguno muy relevante–, que el cargo le viene muy, pero que muy ancho. Y para ese viaje no necesitaba ningunas alforjas. Por ese camino el réquiem para el PSC está servido. De hecho ya hace tiempo que se le rezaron los responsos, en tanto que partido socialista, que nunca asumió seren toda su extensión. 

U.Plaza


viernes, 22 de febrero de 2013

LA INCOMODIDAD DE LOS DIRIGENTES DEL PSOE SOBRE LA MONARQUÍA

    El torpedo que ha dejado caer Pere Navarro sobre la abdicación del monarca a favor de su hijo, ha sentado como un tiro en la dirección del partido socialista, que se han apresurado a desmarcarse del mismo, con los más peregrinos argumentos que sorprenden, sobre todo en un partido cuya raíces (?) se dicen republicanas, y sin embargo semejante tema es cuasi un tabú en sus proclamas, salvo en los jóvenes que evidentemente viven con su tiempo y esperan un futuro democrático de ciudadanos, no de súbditos.

     Pero, aunque es absolutamente rechazable la propuesta de Pere Navarro, ya que lo que se espera de una persona de izquierdas, y mucho más si se dice socialista, es que pida la abdicación del rey, si lo considera–y si persiste en su filiación y convicciones republicanas–, pero en favor de la República. Y si más no, por lo menos promover el proceso hacia unas Cortes Constituyentes que  culminen en un nuevo Estado, alejado ya de tutelas del franquismo. Y más por el absoluto fracaso al que ha llegado el régimen, que hace aguas por todas partes, nacido de un pacto en falso, sin contar con la ciudadanía, que impidió el regreso a la normalidad tras tantos años e dictadura. Recordemos que aún no se ha condenado a la misma, ni se ha rendido homenaje a las víctimas del franquismo y que las cunetas de España siguen llenas de cadáveres, sin que el Estado asuma la reparación a su memoria y a sus familiares.

     Pero, ¿porqué ha sentado tan mal a la cúpula del PSOE la propuesta del primer secretario del PSC, si al fin y al cabo está dentro del propio desarrollo de la monarquía, que tarde o temprano, según su propia lógica, se tendrá que producir?

     Sencillamente porque en el momento en que se decida la abdicación del rey en favor de su hijo, tendrán que ser las Cortes Españolas la que tendrán que pronunciarse. Y, tras todo lo que viene lloviendo, a veces a cántaros en la casa real, las voces republicanas exigirán que el debate sea otro, es decir la Forma de Estado, y por lo tanto de régimen, que cierre el paréntesis que se abrió con el golpe de Estado. Y si en el Parlamento son minoría los que desean el debate, por la actitud ambigua como mínimo del PSOE, en la calle crecen día a día.

    Claro, hace años, seguramente todo hubiera sido un mero trámite, en el que, salvo alguna minoría que votaría  en contra, la inmensa mayoría de los parlamentarios lo haría a favor del heredero,  y sin remordimiento, colando la sucesión como colaron la monarquía sin que los ciudadanos tuvieran la oportunidad de pronunciarse expresamente sobre tema tan importante, como es en qué tipo de Estado en el que desean vivir, mayoritariamente. 

     La diferencia ahora es que las aguas ya no están tan tranquilas. Y cuando se lleve la propuesta a votación no será un mero trámite, porque la ciudadanía, aunque le quieran sustraes el debate, la redes sociales se pronunciarán. Y ante el escándalo de no dejar a los ciudadanos pronunciarse, se incrementará el cabreo, con lo que todo quedará en falso para resucitar, no ya en 30 años, sino constantemente. Porque la República es el estado natural de una democracia.

    Pero, ¿el porqué del  cabreo de los dirigentes del PSOE? Pues muy sencillo. No tendrán más remedio que pronunciase con su palabras y sobre todo sus votos en el parlamento, a favor o en contra de la sucesión monárquica. Y  no pasará como cuando la llamada transición, que tanto el recién creado PSOE–"Este PSOE  es nuevo y nada tiene que ver con el histórico", (Nicolás Redondo Terreros)–,  como el PCE controlado por Carrillo,  que se sintieron encantados con la monarquía y tragaron hasta los más convencidos republicanos, inventándose para tapar sus sonrojos aquello de republicanos  juancarlistas. 

    Si los socialistas votan a favor de la monarquía, la credibilidad como partido socialista y de izquierdas–con todos los matices que se quiera, porque su bases y sus votantes los son–se acabó el tinglado felipista y de la socialdemocracia que hizo posible su nacimiento, aprovechándose de unas siglas históricas, que en la lucha contra el franquismo desaparecieron, salvo honrosas excepciones. 

   Y si por presión de las bases y votantes se decide lo contrario, el debate quedará abierto sin posibilidad de volver atrás. Ah, y los ciudadanos, teniendo en cuenta que la inmensa mayoría de los medios están en manos de quien están, no aceptarán un falso debate sin poder llevar sus opiniones al contraste de ideas sin manipulaciones. Y una vez más, las redes sociales y la sociedad civil que ansía la democracia secuestrada por el bipartidismo–siempre hay que añadir a CiU y a PNV como parte del reparto del pastel–y la partitocracia, hará llegar sus opiniones y activará el debate,

  Así que se comprende que los dirigentes del PSOE, cómodamente instalados en el régimen canovista del turnismo, se hayan puesto nerviosos. Como se sabe, aquellos muertos mal enterrados, resucitan. Si se hubiera promovida el referéndum en su día, ahora esto no sería una tragedia para algunos instalados en el régimen. Y quizá podríamos hablar de una democracia avanzada, en lugar de su decadencia y nunca desarrollada, y cada vez con más resabios dictatoriales  y franquistas, como se puede ver en los últimos tiempos cuando la falta de respeto a los derechos ciudadanos, es la norma de los gobiernos, del de España y de las taifas o cacicatos.

Ubaldo Plaza