domingo, 10 de octubre de 2010

EL BOICOT A LOS PRODUCTOS CATALANES

Circula por la Red una página con vídeo de propaganda corrosiva que pide el boicot a los productos catalanes. Dicha página acaba firmada como una supuesta organización de izquierdas, a la que llaman "Iberia Roja", pero que expide un tufo fascista que apesta.  Ninguna organización de izquierdas, democrática, sería tan burda y canalla para  semejante montaje,  que se aleja de toda lógica, y que se denuncia por ella misma como parte de la extrema derecha. Cualquier boicot a los productos, sean catalanes o de cualquier otro lugar de España, sólo contribuye a crear discordia entre los ciudadanos españoles menos avisados y de buena fe. 

Porque lo primero que hay que decir, es que el boicot a los productos que se fabrican en Cataluña, como en cualquier otro lugar, son elaborados por los trabajadores y contribuyen al sostenimiento de muchos puestos de trabajo, de miles de familias. No sólo favorecen a esa burguesía, que también, como en todas partes.

Aquellos que se crean semejante despropósito de boicotear a los productos catalanes, hará el caldo gordo a todos aquellos que en uno u otro lado desean que las cosas no funciones con un mínimo de racionalidad entre los catalanes y el resto de los españoles, y será un río revuelto donde pescará todo tipo de descerebrados y oportunistas. Porque no es cosa de estos supuestos y camuflados como "rojos ibéricos"-que como digo apesta a fascismo del más burdo–, también en otro lado los hay tan talibanes y tan fachas, aunque luzca barretina, que les debe apretar tanto que no les deja que el riego sanguíneo funciones con toda normalidad. 

No es la mejor manera para solucionar nuestras discrepancias sobre cualquier tema, con llamamientos de ese tipo. Todo lo contrario, eso sólo contribuye al empobrecimiento de la comunidad, sea ésta la catalana o la de cualquier otro lugar de España.

Hay que estar alerta y denunciar a estos manipuladores que, dicho sea de paso, le hacen propaganda al periódico de la ultra derecha, La Razón, que aparece en el vídeo; y también a los que hacen lo contrario: llamar al boicot a los productos de otras partes de España, de triste memoria de algún conocido inefable politicastro converso al nacionalismo  catalán. Los catalanes, mayoritariamente, no estamos por esa labor, como tampoco en las aventuras de algunos de los que antaño colaboraron con la dictadura, y ahora son iguales de reaccionarios, pero eso sí, utilizando la identidad como excusa para sus propósitos. Son dos caras de la misma moneda. Fascistas que de tanto discrepar, acaban por coincidir. Los ciudadanos deben adquirir aquellos productos que les interesen, por su calidad y gustos, no para alimentar el odio y los delirios inconfesables, intereses e intenciones. No les hacen ningún favor a los trabajadores de esas industrias catalanas–o de donde sean– a las que se llaman a boicotear.  Si semejante despropósito tuviera efecto, los primeros que sufrirían las consecuencias serían sus honrados trabajadores que se verías abocados al pacto del hambre. No así las burguesías que cuentas con recursos suficiente para no padecer dichas consecuencias. Esto último debe ser suficiente para entender que el llamamiento apesta a fascismo: ¿a quién beneficiaría? Desde luego a los trabajadores y a los ciudadanos normales, no.

U. Plaza



sábado, 9 de octubre de 2010

CULTURA DEMOCRÁTICA

Que los españoles estamos faltos  de una cultura democrática  y crítica, es algo conocido por todos, herencia de la desastrosa transición en la que se pretendió olvidarlo todo, para que todo siguiera igual, en lo que respecta al dominio por parte de los mismos de siempre. Tampoco los poderes públicos han modificado esa actitud a pesar de las tres décadas y media transcurridas desde la muerte del dictador. El pacto tácito en aquella transición entre los herederos de la dictadura y los débiles partidos políticos de la oposición–salvo el PCE, pero que se  amoldó por ser el punto de mira de la reacción, y de los recién convertidos al socialismo, muchos de ellos herederos del antiguo régimen–, hizo que los privilegios de los que habían usurpados el poder durante cuarenta años salieran airosos con todos ellos intactos, y con el pasaporte de "demócratas de toda la vida" en el bolsillo, a pesar de la negra colaboración con la dictadura de muchos, de sus orígenes claramente franquistas; y en los que nadie osa entrar, sin que sea criticado (decir que hay que recuperar la dignidad de decenas de miles de asesinados en las cunetas de las carreteras, por la dictadura, y arrojados a las fosas comunes, es ser revanchista, según los herederos de la dictadura).

 De alguna manera, aquel pacto vergonzoso e impuesto por los todavía poderosos sables de los militares del franquismo,  ha llevado a que los poderes públicos, por más que digan lo contrario, no eduquen a los ciudadanos en el sentido crítico que corresponde a una ciudadanía libre y democrática.

Así nos encontramos con que es muy difícil modificar los comportamientos de los políticos, que se consideran poco menos que inviolables en sus feudos; hagan lo que hagan siempre cuentan con el favor de “los suyos”.

Es lo que se desprende de que los ciudadanos sigan dándole su apoyo a políticos corruptos, e incluso sea jaleados a su salida de prisión, en lugar de ser repudiados por sus delictivas o irregulares actuaciones. Lo pudimos comprobar durante la época oscura de la corrupción de los gobiernos de González, cuando le le votaban una y otra vez, a pesar de las evidencias de lo que pasaba.

 Y lo vemos ahora muy a menudo, con alcaldes que son imputados por la justicia, y sin embargo son reelegidos para los mismos cargos en los que cometieron, las mil y una tropelías, negocios sucios y todo tipo de especulaciones para el enriquecimiento rápido y delictivo. Lo estamos viendo en la Comunidad Valenciana y el Madrid, donde el caso gürter, con decenas de políticos imputados por los jueces, del partido de la derecha, no hace mella en la opinicón de los ciudadanos.

 Que la ciudadanía no reaccione ante las tropelías de los políticos, sean del partido que sean, que no cumplen con su obligación de honestidad ante los bienes públicos, sencillamente es una muestra de que es una sociedad enferma, e incapaz de tomar las decisiones que en todo caso conviene en cada momento.

La falta de sentido crítico nos está llevando a que cada día podamos constatar cómo los poderosos van minando y mermando los derechos democráticos, poco a poco, hasta dejarnos sin ellos. Lo de “voto a los míos aunque sean unos ladrones”, sin otra reflexión de que "los otros harán lo mismo", en realidad nos lleva a una parálisis de los valores democráticos. Sin reflexionar que pueden haber otras opciones, no necesariamente de los partidos mayoritarios. La facilidad con que, sin ningún rubor, nos están mermando nuestros derechos, atacando las pensiones y los sueldos, amén de los leoninos contratos impuestos por una patronal inmoral, que se ha enriquecido en años de vacas gordas,  es un ejemplo comprensible por todos. Los jóvenes, tal vez las principales víctimas del látigo de los poderosos,  como aquellos  que dedicaron sus vidas al trabajo; todos los ciudadanos, en fin,  debíeramos rebelarnos ante tanta agresión sin tregua. Mientas asistamos pasivos y no reaccionemos a los planes de los responsables de la situación de caos que padecemos–con los políticos como ariete a su servicio–, de liquidar lo conquistado durante muchos años, y de situarnos en derechos en el siglo XIX, lograrán todos su propósitos. Y recomponer los desatres será mucho más doloroso cuando todo lo hayan hundido.

Si no recuperamos la cultura democrática, siendo críticos, harán con los ciudadanos lo que se les antoje, como vienen haciéndolo hasta ahora. Decreto tras decreto, harán de nosotros pasivos súbditos en lugar de ciudadanos, que es el máximo galardón que debe poseer toda  mujer u hombre en una sociedad libre y democrática.

U. Plaza

viernes, 8 de octubre de 2010

POR ENCIMA DE NUESTRAS POSIBILIDADES


De un tiempo a esta parte se suele oír con machacona insistencia eso de que estamos mal porque llevamos mucho tiempo viviendo "por encima de nuestras posibilidades". Y ese falso discurso ha calado de forma tan exitosa para los que lo pusieron en marcha que hasta gentes de todo tipo lo repiten sin aportar el menor datos que así lo confirme; todo lo contrario: las evidencias lo desmienten. Pero aun así cualquier indocumentado en tertulias de café, insiste sobre ello, sentenciando que o hacemos algo o se nos hunde el estado del bien estar, cuando en realidad el estado ya es más que otra cosa del mal estar.

Pero en todo esta manipulación, a través de los mercenarios de los poderosos medios de desinformación, ciertamente hay algo, o mucho, de verdad; lo que pasa es esos mercenarios de la voz de sus amos  obvian de forma grosera y manipuladora decir toda la verdad, porque esa es su función de lacayos de los poderosos.

Es cierto, los hay que viven por encima de toda lógica racional: los banqueros, especuladores, y  políticos a su servicio; los que tienen en sus manos arruinar nuestras vidas con decretos, que sólo les afecta a los de siempre; sin ninguna duda, ellos sí están viviendo por encima de NUESTRAS posibilidades. Y quieren seguir haciéndolo. Porque son ellos los que nos han llevado a una situación de caos económico, y persisten en continuar en las mismas, para poder seguir  disfrutando de sus privilegios. Para eso congelan las pensiones y quieren aumentar las tasas de cotización a los trabajadores; les rebajan los sueldos a los funcionarios, olvidándose del enchufismo que a dedo colocan a sus amiguetes; han logrado que los jóvenes aunque muy preparados, trabajen, cuando tienen el privilegios de hacerlo, por sueldos de miseria que no les permiten proyectar sus vidas. Y ya los poderosos se preparan, si no lo evitamos con nuestra decidida oposición,  al desmantelamiento o a precarizar aún más los servicios públicos, y de lodo lo que durante muchos años las clases laboriosas han conquistado con sus luchas.  Ya hay un discurso, sobre todo en la derecha más cavernícola,  repreentada por el PP y CiU, pero con la ayuda del PSOE,  de que hay que desmantelar la cosa pública. Lo que dicho llanamante significa que las  empresas de todos las van a regalar a sus allegados, como ya empezó a hacer el inefable González y lo culminó el ultra Aznar. 

Mientras, ninguno de esos actores, interesados en desvalijar a los más pobres, deciden que son ellos la verdadera lacra social que impide que de verdad podamos tener un nivel de vida sostenible y decente en una sociedad democrática, que que van  camino de liquidar. Todos siguen manteniendo privilegios de todo tipo sin que la vergüenza le afecte en lo más mínimo. Y se olvidan de que los que deben pagar son las grandes fortunas– intocables hasta ahora–, las de verdad, las que deben pagar, los verdaderos dueños del Poder, con mayúsculas, que son los que sin ningún control por parte de los poderes públicos–a su servicio la mayor de las veces–se han enriquecido con todo tipo de especulaciones.

Mientras tanto seguirán sus corifeos a través de sus emisoras de  radios y las basuras televisivas, convenciéndonos de que la situación es insostenible, de que vivimos NOSOTROS, no ellos, los que hemos de hacerlo con sueldos míseros o pensiones al límite de la indigencia, por encima de nuestras posibilidades, no. Se olvidan de mencionar sus primas, y repartos de beneficios escandalosos. Ellos  los que sí viven por encima de NUESTRAS posibilidades, por su insaciable especulación. 


U. Plaza

jueves, 7 de octubre de 2010

EL MISTERIO

Vaya por delante que en cuestión  de supersticiones carezco de conocimientos y de los arcanos que los propician, sean de la secta que sean. Pero desde casi siempre me he hecho dos preguntas fundamentales, entre otras, a las que nunca he obtenido respuestas satisfactorias por parte de los que debieran dármelas.

La primera:  cómo es posible que el jefe de la Iglesia católica tenga tan poca confianza en su jefe, su dios supremo, él que, si nos atenemos a sus afirmaciones, es su representante en la Tierra; y sin embargo fíe más su seguridad a una legión de policías y agentes infiltrados entre la muchedumbre, para salvaguardar su seguridad, al tiempo que pasea metido en una urna–el llamado papamovil–con cristales a prueba de balas, en lugar de fiarse del todopoderoso jefe. A la conclusión que todo observador alejado de las supersticiones que conlleva adorar a la secta, es que  son más de fiar los policías –mortales por otra parte–, que cuidan de la seguridad de tan importante representante del supremo dios, así como  los técnicos que han hecho posible que unos gruesos cristales impidan cualquier  indeseada eventualidad contra el jefe de la Iglesia.

La segunda: Cómo es posible que un dios tan poderoso, omnipotente, omnipresente y capaz de saberlo todo y decidir sobre todo lo hecho y lo que está por hacer, necesite intermediarios para llevar su mensaje, supuestamente benefactor a toda la Humanidad. No se entiende que pudiendo acabar con las injusticias de una forma inmediata, confíe esa tarea a lo que se ha dado en llamar sacerdotes, elegidos casi siempre entre los más canallas de la especie humana; que en lugar de evangelizar–anunciar la nueva buena–, apoyan a los poderosos y no dudan en ponerse al lado de aquellos dictadores–bendiciendo sus crímenes–, nada cristianos, si nos atenemos a eso del camello y la aguja. Eso sí que es un verdadero misterio.

U. Plaza

miércoles, 6 de octubre de 2010

LA MODERACIÓN DEL GASTO

Miguel Ángel Fernández Ordóñez, gobernador del  Banco de España, pide la moderación del gasto público, también en las administraciones locales, pero sobre todo en la taifas donde, como es sabido, cada cacique tira para él y su nada solidarios intereses. 

Es de tener en cuenta semejante recomendación; pero sería también muy interesante, que de entrada se exigiera que tanto en las taifas como en todos los estamentos políticos, se moderara el derroche de nuestro dinero que con tanta alegría como desvergüenza gastan, a veces para satisface el ego y los delirios de algún político, por ejemplo, con embajaditas inútiles pero muy caras, como  hace el aragonés converso al independentismo de Cataluña, el hasta ahora también innecesaria vecepresidencia de Cataluña, que por repartos políticos de tribu  le adjudicaron. 

También, por ejemplo, los sueldos escandalosos de los políticos. Éstos, al igual que el resto de los ciudadanos debieran tener que cotizar los cuarenta o más años que les exigen a todos los ciudadanos, para jubilarse, y a los que quieren que coticen hasta los 67 años, mientras ellos con que estén menos de dos legislaturas–unos 7 años–, en el mejor de los casos calentando los escaños dormitando, cuando se dignan a asistir a los plenos, que vemos vacíos la mayor parte del tiempo, con un absoluto falto de respeto hacia los ciudadanos, que si se comportaran como ellos en sus trabajos, serían de inmediato despedidos; eso sin contar la cantidad de privilegios que disfrutan.  Es sabido que sus rascaduras de cataplines nos salen carísimos. 

Tampoco es posible, como sucede ahora, que cualquier ayuntamiento  o gobierno de las autonomías tengan potestad para decidir sus propios sueldos, lo que nos lleva a que, por ejemplo, un alcalde o un presidente regional, pueda tener un sueldo superior  al del presidente del gobierno de España, como sucede con Montilla ahora, y antes con Pujol, y seguramente pasa con la mayoría de los parlamentitos en cada uno de los feudos. En necesario que estamentos superiores establezcan los sueldos de los cargos públicos, en función de la importancia de  los mismos y la dedicación. 

Así mismo debiera legislarse para que todo  cargo político, y por ende que vive del dinero de todos, utilice "lo público", tanto de sanidad como de la enseñanza, y no que ellos como tienen el privilegio de disponer del dinero que le pagamos, pero que se lo adjudican ellos, lleven a sus hijos a la escuela o la sanidad  privada,    soslayando así, si es el caso, la desastrosa enseñanza y el estado de la sanidad pública, responsabilidad de ellos, pero que los ciudadanos hemos de soportar, pero ellos no.

También sería saludable que al tiempo que el señor Fernández Ordóñez sugiere que se controle–es decir que, se reduzca el gasto, dejémonos de eufemismos– él diera ejemplo y que su sueldo de 90.000 euros oficiales, lo rebaje a la mitad. No creo que necesite tanto para vivir, sobretodo si tenemos en cuenta que es un abanderado de que se  rebajen las pensiones, precisamente cebándose con los más débiles. Porque todos, políticos y altos cargos, que con tanta ligereza se afanan en arruinar a los que ya lo pasan mal, sean los primeros en dar ejemplo. Con la mitad de los sueldos que tantos miles de ellos derrochan, se podrían pagar muchas pensiones y prestaciones para los que no encuentran trabajo, sobre todo si tenemos en cuenta al nivel que proponen dejarlas, aunque es de suponer que se las quieren rebajar, como siempre, a los más pobres, para así ellos poder seguir disfrutando de sus privilegios. 

Y para acabar, teniendo en cuenta que el desastre económico por el que atravesamos es de exclusiva responsabilidad de los banqueros, y algo de sus empleados, los políticos y otros especuladores, que no empresarios, sean ellos los que asuman las responsabilidades, y que el Estado cree una banca pública que diera créditos a las empresas y particulares honestos, en lugar de dárselo a la camada de buitres que nos han llevado hasta aquí.

U.Plaza

sábado, 2 de octubre de 2010

PREPARANDO LA DERROTA

Parece que Montilla definitivamente da por perdidas las elecciones, a pesar de que en los primeros momentos trató de hacer creer que daba un viraje en su política de sumisión a la derecha nacionalista, que corroe y desfigura lo que debiera ser un partido de izquierdas, y no digamos socialista. Hizo un gesto, consciente de que la abstención entre los votantes progresistas sería determinante, por la desastrosa deriva de su gobierno en los últimos cuatro años al servicio de lo identitario que  profesan los Castells, Tura o Maragall, entre otros.

De nuevo se visualiza el carácter claramente de derechas y nacionalista de sus propuestas, colocando como "numero dos" a la señora Tura, una nacionalista de lo más corrosivo y reaccionario del panorama político, y de su partido. Y si a eso le sumos que también mantendrá en las listas al desacreditado representante de la derecha nacionalista, Ernest Maragall, y seguro que habrá otros destacados del mismo signo,  es evidente que lo de aquel intento de Montilla que recobró el interés en los olvidados votos de los barrios obreros, recuperando el empleo del castellano –sin el acento ridículo que ponía a sus palabras como si fuera de l´Empordà–, provocando vergüenza, no a él, pero sí ajena,  a los ciudadanos.

Montilla ya parece haber asumido que perderá las elecciones y se prepara para seguir conviviendo con el apoyo de los que hasta ahora han dominado el PSC, los nacionalistas, a pesar de que las bases sean socialistas y obreras, para intentar seguir siendo el capitán de la nave.  Los votantes de izquierdas, que no deseen votar otras opciones–difícil lo tienen en una Cataluña sin partidos de izquierda–se quedarán en casa; y los otros, los más o menos nacionalistas, despistados o resignados, lo harán por el original, CiU, en lugar de por la copia que ha intentado crear el capataz Montilla, usufructuando y torciendo la voluntad de los votantes de los barrios obreros, que los dieron, no precisamente para que emulara, e incluso empeorara, los 23 años de Pujol.

U. Plaza

martes, 28 de septiembre de 2010

ESTADOS UNIDOS, PAÍS DE CONTRASTES

Se dice que Estados Unidos es un país de contrastes. Y seguramente así debe ser. Y no solamente porque  sea un país hecho con tantas étnica llegadas de todo el mundo, aunque también. 

Estados Unidos tiene el mayor número de científicos y las mejores universidades; unas elites técnicas envidiables.  A un tiempo tienen el mayor número de analfabetos funcionales del mundo; muchos de ellos son incapaces de ubicar en el mapa un país de Europa, incluido alguno de sus presidentes. Que gran parte de la población siga creyendo tantos años después de Darwin en el creacionismo, lo confirma, así como su absoluta creencia en que nos visitan platillos volantes, e incluso que en realidad los extraterrestres nos invadieron hace años. 

Estados Unidos es un país de contrastes. En uno de los países más ricos del mundo, se puede morir un niño por falta de asistencia médica–como ha ocurrido–, porque no hay una sanidad universal propia de un país civilizado, y  su padres no hayan podido suscribir una póliza que cubra tan eventualidad de que su hijo se ponga enfermo. 

También que un ciudadanos sea retirado, como quien dice en canal, o minutos antes de ser intervenido, de la mesa de operaciones, porque a última hora, los representantes de esas mafias llamadas compañías aseguradoras, que lo único que aseguran son su cuantiosos beneficios, y caen en la cuenta que tal o cual cláusula no da derecho al asegurado para dicha operación, buscando cualquier subterfugio "de la letra pequeña", para que no sea atendido y ahorrarse así un montón de dinero, que es lo único que tiene importancia en ese, para algunos, democrático país. 

Mientras tanto los hospitales y clínicas privadas atienden de maravilla a los que tienen dinero. Y a pesar de eso, en nuestro país proliferan los catetos miopes o interesados que siguen considerándolo una democracia, porque se permite que haya miles de armas circulando, y sea considerado semejante salvajada un derecho constitucional. No así la salud de sus ciudadanos, sin otra condición que ser un ser humano.

Estados Unidos es un país de contrastes. Se puede asesinar –legalmente con la pena de muerte, pero asesinato al fin y al cabo, aún más ruin todavía porque lo practica el Estado– a un menor de edad cuando cometió el delito por el que se le juzgo, quizá una década después; también se puede asesinar con los mismos criminales métodos  a un deficiente mental o a una mujer de intelecto limitado, como ha ocurrido recientemente, sin que los salvajes que deciden, sean jueces o políticos, se hayan apiadado de ella.  Al mismo tiempo se puede elegir a otro no menos deficiente mental, de instintos más criminales, como presidente de país, porque interesa a los negocios; incluso con el concurso del un Tribunal Supremo ultraconservador, con un pucherazo, si es preciso, como también sucedió. 

De Estados Unidos se dice  que es una democracia. En sus cárceles hay más de cuatro millones de presos. Curiosamente la inmensa mayoría de los mismos pertenecen a las minorías de negros chicanos y otras, en realidad los más pobres. Los ricos están, exentos de ese trato en un país que por razones obvias el dinero es lo importante. El sistema carcelario  y de detención son medievales, bárbaros y humillantes para un ser civilizado. Una persona que no sea ni criminal ni peligrosa, es llevada a declarar ante los jueces cargada de cadenas en pies y manos, que recuerda a los galeotes. Sin embargo se atreven a dar lecciones de democracia. Y en España hay medios y sus lacayos que lo ponen como ejemplo, atendiendo a sus amos de la derecha. 

Sin ninguna duda, Estados Unidos tiene muchos contrastes. Pero unos más que otros. 

U. Plaza