miércoles, 15 de mayo de 2019

UNA VERDAD CONOCIDA, E INCOMPRENSIBLEMENTE IGNORADA



Que ERC es un  partido de derechas, de extrema derecha, lo sabe todo el que tenga ojos, oídos y tenga un mínimo interés por lo que acontece en mi tierra. El partido que antes de la guerra hizo coalición con Estat Catalá, de estética fascista;  El que daría un golpe a la democracia, que costó 46 vidas. El que, durante la dictadura jamás los vimos defendiendo a las clases populares, jamás los vimos colaborar para defender de los atropellos del franquismo a los trabajadores; jamás estuvieron en un conflicto laboral apoyando  despedidos, e incluso detenidos a raíz del conflicto laboral, cuya lucha de los trabajadores que entonces era heroica. No hicieron nada para apoyar a los que luchaban contra la burguesía, coherentes con su ideología reaccionaria. 

Llegadas las libertades políticas, el racista y xenófobo Heribert Barrera (tan parecido a otro que padecemos en la actualidad), secretario general de ERC, único diputado en el Parlament de éste partido en la primera legislatura, pudo haberle dado el gobierno a la izquierda, pero prefirió dárselo a la derecha, a los suyos, al Padrino Pujol, el que sería, el mayor fraude que jamás haya habido de un mediocre político y un  brillante cacique.

Hemos visto la unión  de ERC con la derecha ladrona, la de los recortes salvajes. Siendo vicepresidente del gobierno catalán, en plenos recortes, Junqueras, impidió que se reprobara en el parlament a un siniestro personaje,  conseller de Sanidad, cuyo encargo era privatizar sectores de la Sanidad Pública, para que sus amigos, las mafias de la Sanidad Privada, hicieran negocios con dinero público. Nunca sabremos los sufrimientos, las muertes, que aquellas políticas causaron a la población más vulnerable, de esa derecha de la que es parte integrante ERC; Con esa derecha que se inventó una fuga hacia adelante con el llamado "procés", para ver si podía eludir la acción de la Justicia, ya inminente, por las investigaciones que hacía años iban haciendo la policía y los fiscales contra los amos de lo que consideran Cataluña su finca particular. 

Los reaccionarios de la ultraderecha mal llamada Esquerra, ERC, impidieron que mucho dinero necesario para los servicios públicos de los catalanes, pudieran llegar, cargándose los presupuestos y haciendo caer  el gobierno de Sánchez, llevando a la convocatoria de elecciones. A ellos les da lo mismo, porque su objetivo es  eso tan reaccionario, como el patrioterismo.

Ahora, el beato Junqueras, ungido como gran papa de su Iglesia –se proclamó católico frente al juez, quizá pensando que de esa manera éste lo iba a perdonar, al más puro estilo franquista, y acorde con la derecha, de misa habitual.
Después, muy en su línea fascistoide, de CONTRA PEOR MEJOR, deciden no apoyar a Iceta como senador autonómico, sólo por venganza infantil, lo que da una idea de la moralidad y talla política de esta gente; lo que en buena lógica no es más que un trámite, ya que  el senador designado por un partido no lo pueden evitar porque le pertenece, por más que este grupo de la extremaderecha quiera hacer ruido para mantener en activo a los fanatizados fieles de su Iglesia, e imitar en el ridículo a la marioneta de  Cocomocho de Flandes.

Las evidencias de que Esquerra republicana es un partido ultra, de derechas, son apabullantes, por más que algunos Charnegos acomplejados, serviles e indocumentados, o arribistas (Rufián, ni en sus mayores delirios de noches locas, hubiera soñado jamás pasar de ser un mero bronquista de verbena de su barrio de santa Coloma, a bufón de la derecha en el congreso; y a tener un sueldo impensable), miren para otro lado o apoyen los desvaríos por intereses espurios de una burguesía desbordada y decimonónica.  

Así que ya va siendo hora, y lo digo por Podemos e IU, o los Comunes, e incluso el PSC de Iceta, que coquetea con el nacionalismo, porque lo lleva en los genes, el que acaba de recibir una coz de los ultras, mal llamados Esquerra, de que sitúen a ese grupo ultra donde le corresponde por su ideología, por su trayectoria y sus reiterados comportamientos. No en una ocasión, sino a lo largo de toda su historia: en la ultraderecha. Y no olvidemos que en esta legislatura, habrá por lo menos dos grupos ultras en el Congreso, como mínimo. Uno es ERC.

Ubaldo

sábado, 9 de marzo de 2019

EL 8 DE MARZO, Y EL LIBERALISMO DE RIVERA-CASADO



En primer lugar, el 8 de marzo es la conmemoración de los asesinatos llevados a cabo por unas clases sociales contra unas mujeres que reivindicaban mejor trato y condiciones de vida. Y los responsables de aquellos asesinatos, representan políticamente a las mismas clases sociales de la derecha de hoy. Eso no ha cambiado. 

Durante muchísimos años el 8 de marzo –como el 1º de Mayo, otra fecha en la lucha de los trabajadores–, fue una lucha de alto riesgo en la mayoría de los países; y no digamos en España tras el golpe de Estado católico-fascista del 36 y su consiguiente régimen de terror impuesta por los vencedores. Así que la derecha española, catalana incluida, nunca ha sido democrática. Y no da un paso, si no es obligada por los acontecimientos, para defender los derechos de las mujeres; sino que es el intento de apropiarse o minimizar el movimiento feminista imparable, ante los hechos incontestables de que la mujer ya no se deja manipular y está dispuesta, organizándose, a defender la igualdad en todos los terrenos. 

Es lógico que los representantes de los partidos que proceden y sintonizan con los explotadores de siempre, pongan pegas a unir sus fuerzas para que lo que está en la calle, en la sociedad, y es justo, salga delante. Y lo hagan con el peregrino argumento de que se "habla  de otras cosas en los llamamientos de las mujeres a las manifestaciones del 8 de marzo". Diciendo que el llamamiento, estaba politizado. 

¿Pero hay algo que no esté politizado? ¿Se puede salir a la calle a protestar  contra unas injusticias sin señalar a sus culpables? Cuando el alumno aventajado del belicista Aznar, servidor del terrorista Bush en sus guerras de expolio, Pablo Casado dice que en los llamamientos se habla de "capitalismo", y por lo tanto no es neutral, ¿sabrá algo este hombre de lo que habla? Claro que se habla de capitalismo, y claro que está politizado, porque son las políticas criminales del capitalismo las que convierten en personas de segunda categoría a millones de seres humanos, principalmente a las mujeres.

Y sólo con unas políticas de pleno compromiso, que jamás aceptarán los representantes de la derecha reaccionaria, como Casado y Rivera, favorecerán que la desigualdad acabe. Porque ambos representan intereses enfrentados a los de la ciudadanía, y claro, a los de las mujeres. 

Los intereses de los amos de esos dos políticos de la derecha, se dan de hostias con los intereses de las mujeres que valientemente, contra viento y marea, siguen adelante con sus luchas. Y la exhibición que pueden hacer presentando un grupo de mujeres como “feministas liberales” es una de las falacias que debiera avergonzarlos, y engaños a los que la derecha nos tiene acostumbrados.

Casado, desde el primer momento ha ido a cara descubierta por sus orígenes ideológicos como defensor de los poderosos, y cada vez más escorado a la ultraderecha. (No hay que olvidar que él estuvo junto a Rajoy cuando convirtió a millones de trabajadores en esclavos, en particular mujeres, con su golpe de la contra reforma laboral, que tan contentos la recibieron los explotadores). 

Rivera, exactamente igual, sólo que intenta, al tiempo que defiende a sus amos del poder económico, aparentar otro talante que, en acontecimientos como el del 8 de marzo, pero no solo en eso, sino en todas las decisiones  políticas que toma, se le cae el discurso. Y tienen que hacer encajes de bolillos para que cuele, sobre todo, porque antes decía ser socialdemócrata, "antes de ver La Luz", de que sirviendo a los millonarios y poniéndose la etiqueta de "liberal", le podía dar más réditos para los que sirve. Rivera, que jugó un buen papel enfrentándose a la derecha de sacristía catalana, hoy no deja de ser uno más de los peones de los muchos que fabrica y desechan los poderosos cuando les conviene, si no cumplen sus expectativas.

Y es curioso que este hombre, Rivera, cada vez más disparado e impertinente con el lenguaje, en su papel reaccionario, –“el Podemos de derechas” lo llamó Josep Oliu–, utilice impúdicamente el nombre de Clara Campoamor, por denominarse ella liberal. Porque en nada se parece el liberalismo de la señora Campoamor con el salvajismo de los que hoy se llaman liberales y que Ciudadanos defiende.  

La señora Campoamor luchaba en aquel contexto, por la libertad de las mujeres. En el que un cerril decimonónico pensamiento machista persistente, negaba. La señora Campoamor luchaba por ampliar las libertades, que en el tiempo que le tocó vivir, eran muy limitadas para las clases populares, pero principalmente para las mujeres. Lo que la República  empezó a enmendar; y hubiera llegado lejos, de no haber dado el golpe de Estado, las castas parásitas, que en materia de derechos –y podemos decir que en todo lo que representara avances sociales– nos transportó al medioevo, en el que la Iglesia, siempre dispuesta a poner palos en las ruedas de la Historia, salió tan beneficiada.

Estos “liberales”, de los que habla Rivera, no son ni más ni menos, que servidores del gangsterismo financiero, expoliador de lo público para enriquecer a unos pocos a costa de la inmensa mayoría. Ellos, utilizando el bello nombre de la libertad, “liberal”, en realidad defienden todo lo contrario. Hablan de libertades en el terreno de la economía, sin control para que el poder económico, tan liberales ellos, puedan arruinar a millones de personas y llevarlas hasta la desesperación. Esa libertad que esgrimen, es la que permite que cientos de miles de familias sean expulsadas de sus casas, para enriquecer a unos cuantos buitres, sin que el Estado, pueda equilibrar tal injusticia, todo lo contrario, los gobiernos son sus servidores. Hablan de libertad de prensa, pero que ésta esté en sus manos, porque nadie más que los muy ricos, pueden hacer periódicos  o canales de televisión,  para dar sus mensaje que dome a la ciudadanía para que defienda, consciente o inconscientemente, los intereses de los poderosos, que poco a poco, sin pausa, se van quedando con todo. Y ahí, Rivera, Casado, Puigdemont, Mas o Junqueras, Urkullu, tienen un papel principal.  A eso que Rivera llama liberalismo, las gentes sencilla, víctimas del mismo, simplemente lo llama gangsterismo, robo, expolio de los débiles. Cuando no, terrorismo financiero.

Ubaldo


miércoles, 2 de enero de 2019

LA OFERTA DE SÁNCHEZ , LO DE SIEMPRE


En la entrevista que le hacen en La Vanguardia a Pedro Sánchez tras la complicada jornada del día 21, con Consejo de Ministros incluido, el presidente del Gobierno dice algunas obviedades, y deja bastantes incógnitas. 

Es obvio que toda solución ha de venir desde  dentro la Constitución, la que vienen saltándoselas los golpistas de la derecha catalana, desde hace muchos, muchos años, no de ahora. Lo de ahora no son más que los lodos de aquellos polvos, acumulados por las negligencias de todos los gobiernos, que nos abandonaron a los catalanes que no comulgábamos con la casta independentista.

Dice el Presidente que “hay que establecer espacios de diálogos”. ¿Y quién no estaría de acuerdo, en principio, con esa propuesta?

El problema radica en que a los interlocutores, a los de la república del 3% de los 8 segundos, sólo les interesa mantener la ficción para justificar la tensión. Y no se puede dialogar con quienes permanentemente, e incluso tras una reunión de supuesto diálogo, inmediatamente siguen voceando, mitineando, contra ese mismo dialogo; desmienten cualquier acuerdo posible. 

Porque no es posible ponerse de acuerdo con quienes  son desleales a la ley; justifican cualquier cosa para seguir con el estéril y reaccionario procés, sin que, hasta el momento, haya habido alguien con sentido común que les diga a los golpistas que eso no tiene salida. Y a los creyentes, esos beatos de fe inquebrantable de la república de los ocho segundos, que los han engañado.

Pero en las propuestas que hace Pedro Sánchez en la entrevista hay una que es para ponerse a temblar, desde el punto de vista democrático, una vez más. El presidente dice en La Vanguardia que “una reforma del Estatuto  podría ser una solución”.  

¿Qué tiene de innovación un nuevo estatuto para los que no han respetado el actual ni la Constitución?  ¿Qué tiene de solución hacer exactamente lo mismo que se ha venido haciendo con los chantajistas de la derecha catalana, desde  el minuto uno en que el capo dei capo Pujol ocupó la presidencia, gracias, hay que decirlo, al voto del xenófobo Heribert Barrera, a la sazón jefe del partido que se hace llamar Esquerra?

A la derecha nacionalista se le ha concedido todo cuanto ha pedido y más para que su permanente chantaje siguiera adelante. Se le han dado competencias a sabiendas de que era pan para hoy y conflicto para mañana. Entre otras cosas porque por cada cesión, cada “competencia cedida”, era un arma cargada para combatir a los que esta derecha carlista considera sus enemigos, entre éstos a más de la mitad de su población catalana, a los que ignoran, cuando no desprecian.

Con toda la buena fe, y una gran dosis de necesidad de Sánchez para que los chantajistas le aprueben los presupuestos, lleva al presidente a decir algo que difícilmente los independentistas van a aceptar, sin más. Éstos se saben derrotados, por más que su brigadas de asalto de señoritos, hijos de la burguesía, la misma que apoyo el golpe franquista y la dictadura, la líen, al más puro estilo de bronquita de verbena, pero con peores consecuencias para los ciudadanos.

Es posible que acaben aceptando una componenda de estatuto, es posible. Pero eso será para ganar tiempo, nada más. Para que la beatería de su clerecía independentista, siga obedeciéndolos y en la barricada. Haciéndole  a los amos un favor para que no se hable de los recortes que continúan, y de las miseria de sectores de la población, mientras se derrocha dinero en delirios de emperadores patrioteros.

 Y a la derecha nacionalista lo que hay que hacer es derrotarla, por reaccionaria. Y, ni Rajoy primero, ni Sánchez  ahora, (ni por supuesto los anteriores presidentes), van por ese camino. Hacen falta políticos de Estado. Y no se vislumbran en el horizonte. Y ante este panorama, le ponen la alfombra a todo tipo de demagogos y oportunistas de la extrema derecha, con los que los del procés tan bien se llevan en Europa. De hecho son con los únicos que se relacionan.

Ubaldo





lunes, 31 de diciembre de 2018

EL SOS


La soflama de fin de año del carlino huido a Flandes a través de su ninot, huele más  un SOS que a otra cosa. El llamado procés lo emprendió la derecha catalana para tapar sus corrupciones y sus escandalosos recortes de los servicios públicos a las clases más vulnerables, sobretodo tras el 15-M, que los dejaba fuera de juego.

Tras el fracaso de todas las aventuras de ocultación, de mentiras a sus creyentes debieron haber reconocido que todo había acabado, que lo del viaje a Ítaca y helado y postre para todos al día siguiente, era una fábula. Pero eso los hubiera puesto a los pies de los caballos de todos los manipulados por la propaganda de sus medios, por donde se pasea el espíritu de Goebbels.

Además, tras el inicio del procés, descubrieron algunos de sus componentes de la algarada, desde sus mullidos sofás de burgueses, que además de tapar sus corrupciones y desmantelar la protesta social del 15-M, les servía para emprender múltiples negocios, objetivo principal en sus aspiraciones.

Como en las más añejas costumbre religiosas medievales, encontraban negocio en toda clase de símbolos patrioteros; fueran la venta de esteladas, escudos de solapas, kilómetros de lacitos y camisetas a renovar continuamente, y toda clase de símbolos, que alimentaban el fuego de la olla del fanatismo independentista. 

La nómina de martirológios, abría el abanico de la venta de todo tipo de reliquias, que proporcionaba a los muy espabilados de la secta todo tipo de negocios para las Cruzadas que –les decían a sus creyentes– emprendidas contra el infiel del Estat Espanyol –no hay que mencionar por su nombre al Maligno–, y sobre todo contra más de la mitad de los catalanes herejes que no aceptan la Verdadera religión, que imparte desde Flandes, su santidad el falso Papa Puigdemont –el verdadero sigue siendo banquero Pujol al mas puro estilo borgiano–, y la aplican sus fanatizados y subvencionados monjes.

El de Flandes, les diga lo que les digan a sus creyentes, lo que pide con sus mitin y soflamas es que se le aplique el 155 ya. Pide ayuda al gobierno con urgencia, pero que no se note. Porque de lo contrario se verán obligados a ser ellos los que les tengan que confesar a sus múltiples fieles engañados, que creyeron en el paraíso prometido, y un asiento a la diestra del dios Puigdemont –o de Pujol revifat, ya salvado de sus pecados–, que su dios no existe. Que todo ha sido un engaño prolongado en el tiempo y agudizado por las ansias de negocios de los protagonistas; que todo ha acabado porque calcularon mal y  que se les ha ido de las manos. Y que sus brigadas de señoritos del asalto de carreteras y quema de mobiliario urbano, se han adueñado del cotarro. Y como buenos burgueses no les gusta la algarada si no la dirigen ellos, y la paran cuando les conviene, si el negocio peligra.

Necesitan que sean otros quien les saquen las castañas del fuego y los salve de sus desvaríos, para quedar ellos, la derecha nacionalista corrupta, por enésima vez, como “víctimas de la opresión”. Así podrán seguir alimentando el fuego que les permite mantener el cirio encendido.

Por eso creo que es mucho mejor que no haya prisa en aplicar el susodicho 155, que habrá que aplicar. Y que si el huido carlin persiste en ordenar a su ninot que mantenga la tensión, mientras él lo ve partiéndose de risa desde la mansión de Waterloo, es por debilidad y desesperación. La fuga hacia adelante es una llamada a la desesperada para mantener la parroquia que se desmorona.

El SOS lanzado por el reaccionario Puigdemón, tiene doble destinatario: uno a sus creyentes para mostrarles la  firmeza que no tienen; y otro al gobierno para que lo saque del atolladero, sin que tenga que confesar sus mediocridades aventureras a los miembros de su Iglesia que ya han entrado en un desesperado estado cismático.

Como todas las Iglesias, necesitan sus mártires. Y si no existen, se los inventan. De otra manera carecerían de interés. Mártires, que como siempre, intentarán que sean otros, no los capirotes. Incluso empujándolos al martirio; después ya ellos los harán víctimas y los meterán en el santoral independentista de la derecha catalana, real o inventado. Pero ahora necesitan que alguien, por favor, les eche una mano para no ser calificados de traidores. 

Ubaldo

viernes, 28 de diciembre de 2018

LA DERECHA ESPAÑOLA, NUNCA HA SIDO DEMOCRÁTICA



(Agustina Álvarez ha enviado una carta a la fundación que lleva el nombre del dictador)

La derecha española históricamente no ha sido democrática. El hecho de que aquella, entonces, burguesía perezosa no hiciera su revolución cuando llegó su hora, cuando las grandes convulsiones en el siglo XIX por las que atravesó España; y que, pasado el tiempo tras la corrupta monarquía borbónica apoyara contra la II República el golpe de Estado que daría para retrasar el reloj de la historia, confirmaba el poco deseo que nuestra burguesía tenía en avanzar con los tiempos que ya vivía Europa. Siempre prefirió su alianza con la vieja España parasitaria, aristocrática y medieval, con la Iglesia más retrógrada de toda Europa, quizá con la excepción de Polonia, antes que asumir su responsabilidad como fuerza, a la sazón objetivamente revolucionaria y transformadora. El temor a las clases populares, al proletariado creado por ella misma, le hizo ahondar en el conservadurismo de la peor especie.

Lo que la mayoría de países de Europa hicieron, de una u otra forma, tras la Revolución Francesa, en España, las clases dominantes lo combatieron; se opusieron a la modernización, ignorando su propios intereses de clase del futuro. Prefirieron seguir amarrados a las tradiciones, que avanzar en la civilización.

Así que es de pura lógica todo lo que vino después de que la burguesía española pactara con la aristocracia. De ahí vino atacar a la República, burguesa, no se nos olvide, la última ocasión que tuvo para sacar del atraso secular a España junto al resto de Europa, y prefirieron el fascismo antes que la democracia. 

Cuando Hitler invadió Europa, en la mayoría de los países gran parte de la burguesía orientó a coger las armas contra el fascismo. En España, la burguesía era el fascismo. Al igual que en el Antiguo Régimen prefirió aliarse con la aristocracia y con la Iglesia, defensores de los privilegios de unas castas ya salidas de la Historia; y durante la dictadura también prefirieron el negocio inmediato y suculento antes que defender la democracia.

Esas, entre otras muchas, son las razones por las que hoy la derecha renquea tanto a la hora de tomar decisiones inequívocamente democráticas y no rompa con el pasado siniestro de su propia historia colaboracionista y protagonista con la dictadura. 

Que tras más de cuarenta años de la muerte del dictador, que murió en la cama, no empujado por esas fuerzas burguesas que pudieron haberlo hecho, sigan existiendo homenajes a los golpistas y su dictadura lo dice claro. De haber sido una burguesía con amplias miras, como hicieron en otros países de Europa, debió haber sido ella la que liquidara la dictadura que propicio y sostuvo para evitar el sufrimiento de nuestro pueblo, en primer lugar; pero si eso no era acicate para ellos, más atentos a sus negocios, sí debía haberlo sido la transformación de España en una sociedad moderna, en lugar de permitir el anquilosamiento de sus estructuras con la larga dictadura, aunque esta les proporcionara pingües beneficios por la esclavitud de los trabajadores, sin derechos. 

En Francia, fue la derecha –la izquierda nunca ha gobernado, ni en el vecino país ni por supuesto en España, aunque hay algunos despistados que lo creyeran– la que establece el laicismo del Estado a principios de Siglo XX, soltando amarras con el idiotismo religioso. En esa época la burguesía española seguían en otra era; la monarquía española absoluta, con una Iglesia todopoderosa, seguía anclada en la Edad Media. En algunas zonas de España, literalmente.

En Alemania, tras la derrota del fascismo, las clases dirigentes alemanas tuvieron sumo cuidado en que no se le identificara con el pasado criminal del nazismo, a pesar de que fue plenamente colaboradora con él. De hecho sin su concurso jamás habría llegado Hitler al poder. Pero esa burguesía sabía que necesitaba lavar su siniestro pasado. Nada que ver con lo que hizo la derecha española al llegar la democracia, e incluso hoy mismo, como sabemos, sigue sin disimulo defendiendo lo que representó la dictadura y su caudillo.

En España la derecha se sigue oponiendo a que le sean retirados honores a los golpistas y sobre todo al dictador. Siguen habiendo decenas de miles de asesinados en las cunetas. Eso en un país de Europa, sería impensable. Lo que hizo la clase dirigente europea, jamás le ha pasado por la cabeza a los dirigentes de la derecha española. Siguen defendiendo los privilegios de la Iglesia colaboradora con el golpe y la dictadura. Y la vergüenza de que el dictador tenga un mausoleo, que en otros países habría sido esa misma derecha la que, inteligentemente habría decidido solucionarlo, democratizándose así misma, y no creando todo tipo de problemas para obstaculizar la exhumación del dictador. 

Ni a la familia de Hitler, de Mussolini ni de Salazar le preguntaron dónde querían que estuvieran los restos del dictador. Sencillamente lo decidió el Estado; como debe ser tratado un asunto de esas características. En España los leguleyos tienen amplio campo de acción, tanto por la pusilanimidad de unos, que habiendo gobernado 22 años carecieron de interés porque no debieron considerarlo importante, a pesar de llenarse la boca de socialismo; y del empecinamiento de los defensores del dictador, que no pierden ocasión en mostrar sus querencias por el golpista. Lo que encabeza este escrito sobre una alcaldesa del PP, sólo es un ejemplo.

Así que no hay que extrañarse que ante la aparición de un partido de ultraderecha –hay que analizar qué ha hecho mal la llamada izquierda para que así sea–, desprendido de la casa madre del PP, no tengan inconveniente en lavarle la cara al mismo, sin ningún pudor. Y acepten gobernar con su apoyo. Lo que deja claro que el PP mantienen sus esencias reaccionarias, sin disimulo. O que la otra derecha, Ciudadanos, le siga, para poder desalojar al PSOE de Andalucía, sin que sean conscientes de que el pan para hoy de los votos envenenados de los que quieren volver al pasado, puede ser hambre para mañana, que sin duda lo pagarán. No se puede compartir mesa y mantel político con la ultraderecha racista y xenófoba para lograr sus votos, al tiempo que a  otro racista y xenófobo se le considera enemigo de la democracia, porque así es. Ambos lo son, ambos son la derecha antidemocrática. La incoherencia de Rivera lo ha dejado desnudo ante la realidad. Tanto tiempo hablando de regeneración democrática para llegar a esto.

Mientras en Europa los partidos de derechas democráticos tratan de hacer alianzas con otros partidos para evitar que la ultraderecha tenga poder de decisión, con un cordón sanitario, en España, como pasó en el pasado, son los partidos de la derecha que así misma se llama democrática, la que se apoya en ellos. Seguramente porque no hay tantas diferencias entre ellos. En el fondo, la pose democrática de la derecha española, “civilizada”, no es más que oportunismo. 

Gobernar gracias a partidos ultrarreaccionarios, retrata perfectamente a los partidos que lo hacen posible. El discurso programático de la ultraderecha es más que suficiente para que todo demócrata mire al futuro y no al momento actual que puede facilitarle gobernar, a cualquier precio, facilitándole el lavado de cara, y evite todo contacto con los que quieren regresar a los años negros.  

El objetivo de Rivera era echar al PSOE, a cualquier precio. Y está en su derecho. ¿Pero, vale la pena echar al PSOE para poner al mayor partido corrupto de Europa? ¿No hay otra alternativa que caer en brazos de los ultras?  Rivera ha llegado demasiado lejos en su conversión por la derecha.

Porque en esto, quienes saldrán peor parados a medio plazo, serán Ciudadanos que, aunque últimamente se ha escorado a la derecha para competir con el PP, sus propuestas parecían ir por otro camino. Hoy vemos que no. Parece que los amos de verdad, han decidido lo que ha de ser cada formación política. Y ya sabemos lo que será Ciudadanos. Hay líneas rojas que ningún partido democrático puede traspasar. En Andalucía lo  acaban de hacer. 

Ubaldo



miércoles, 26 de diciembre de 2018

¡LA REPÚBLICA (del 3%) NO EXISTE, IDIOTA!



El baño de realidad que en pocas palabras le dio un Mosso  D´esquadra a un talibán  seguidor de la farsa en que la derecha corrupta catalana ha metido a los ciudadanos de nuestra tierra, es de puro sentido común. Dice el brigadista del procés que él es funcionario y le pide a otro funcionario, el mosso, más centrado y con sentido común, que la república (la del 3% y Mas y sus recortes) no existe, ¡idiota!

Siendo demoledora la respuesta que el mosso hace al creyente de la inventada religión por la derecha expoliadora catalana, del prometido paraíso, lo preocupante no es que los fanatizados brigadistas de los neumáticos, los cortes de autopistas, los escaparates rotos, contenedores ardiendo y demás mobiliario urbano, no despierten del narcotizado estado en el que se encuentran. Que no se den cuenta de que los vienen engañando con promesas, no sólo irrealizables, sino que ellos, los promotores, son los primeros que lo saben, pero que son incapaces de decirles la verdad a sus seguidores, porque los correrían a gorrazos por tanta mentira para tapar sus corrupciones. Que para eso Artur Mas se puso delante de la pancarta del independentismo, para tapar los recortes que tanto daño han hecho a los ciudadanos, para enriquecer a unos cuantos, privatizando servicios de la Sanidad. Para, de hecho, desmovilizar el 15-M, como ya lo hiciera la burguesía, a principio del Siglo XX, ante el auge del movimiento obrero. Nada nuevo. Pero hay que ser creyente para tragarse todas las mentiras, y viniendo de la boca de personajes tan limitados. 

Lo que más llama la atención es que el Conseller de Interior, el antiguo guardián de discotecas, ha abierto una investigación para identificar al mosso. Y lo que debiera ser para felicitarlo por cumplir con su trabajo, resulta que huele a represión por poner en cuestión los delirios de unos cuantos señoritos de la parte alta de Barcelona y de la Cataluña decimonónica carlista profunda. 

Y es para ponerse a temblar, lo que le sucedería a este funcionario en caso de que la república virtual y onírica del antiguo portero de discoteca fuera efectiva. En tal caso la purga que pedía el xenófobo y racista valido del huido a Flandes habría sido un juego infantil comparado con lo que la dictadura con todos los poderes en las manos del President; que decidiría quienes serían los jueces juzgadores; y la suerte del funcionario rebelde, en caso de que le dieran la oportunidad de recurrir. Lo dicho, para ponerse a temblar. Pue sería más la dictadura talibana sin control que la Arcadia feliz que prometen. 

¡Y Sánchez habla de diálogo, cuando no dialogan con la mayoría de los catalanes contrarios a sus delirios!


Ubaldo

viernes, 21 de diciembre de 2018

TODOS LOS PRESIDENTES...ESPAÑOLES



Es evidente que los responsables directos del desastre que vivimos los catalanes, hoy atacados con virulencia por las criaturas creadas por los poderes de la burguesía catalana, camuflados con pomposos nombres de izquierdistas, para combatir a la otrora verdadera izquierda hoy desaparecida, la tienen sus actores directos: la derecha catalana, con las brigadas de talibanes del nacionalismo, animados por sus irresponsables jefes, que ya parece que se les ha ido de las manos. Quienes hayan leído la historia, recordarán que los comportamientos de los falangistas durante la República, contra los partidos obreros, era muy similar, con los evidentes cambios de táctica que los tiempos imponen.

Pero todo esto no habría llegado hasta aquí si los gobiernos de España, sus presidentes, no hubieran renunciado a sus obligaciones, permitiendo que en esta tierra de forma continua y reiterada, se incumplieran las leyes sin que pasara nada durante años; si los presidentes de los distintos gobiernos, por intereses espurios de partido, que casi siempre se mezclan con los personales y caudillistas, olvidándose de que su responsabilidad iba mucho más allá del apoyo para su investidura, o para sostenerse en el cargo, con los votos-chantaje de unos diputados nacionalistas en el Congreso, que en buena lid no les hubieran correspondido de haberse contabilizado su influencia en función de los votos populares, en lugar de por una ley electoral que premia al nacionalismo. La irresponsabilidad de los dos partidos, PSOE y PP, al no cambiar la ley para democratizarla, cuando entre ambos tenían más del 80% de los votos en el Congreso, es de manual. Tampoco es baladí la incompresible actuación de la izquierda española en general, con la burguesía nacionalista.

E incluso, cuando los gobiernos españoles tenían mayoría absoluta, en una incomprensible enajenación, se siguió premiando al nacionalismo, como hizo González cuando estalló el escándalo de Banca Catalana, movilizando sus influencias para que el entonces presunto estafador respondiera ante la justicia como pedía el fiscal anticorrupción, Jiménez Villarejo. Pero es que, además, se le permitió al nacionalismo unas televisiones y unas radios públicos, para uso exclusivo de su propaganda. Medios pagados por todos, verdaderas plataformas goebbelsianas para que desde los mismos se atacara a las instituciones y personas que no son de su cuerda. Algo escandaloso que sería imposible ver en ningún otro país democrático. 

Pero no sólo González; sino que hasta se creó en Madrid una especie de malvada connivencia con la “clase política”, con “el todo Madrid”, absolutamente artificial e irresponsable para contentar al jefe del nacionalismo catalán, alimentando la falsa idea de sus bondades y calidad de "hombre de Estado" de Pujol. ¡Santa Llúcia!, que diría la beata.

Tanto que, hasta un periódico tan reaccionario como ABC lo convirtió en “el hombre del año”. Se trataba de contentar al que minaba la convivencia, entre los españoles, en primer lugar entre los catalanes, a sabiendas de que se le estaba dando munición para que así fuera; cediendo competencias, que eran utilizadas arteramente para su hoja de ruta que nada tenía que ver con el bienestar de los catalanes, sino en los objetivos rupturistas de unos cuantos, algunos que hacía un rato se habían despojado de la camisa azul y empezado a cantar Els  Segadors

Porque, las competencias entregadas al nacionalismo tendrían consecuencias, como  muchos sabíamos ya entonces, aunque los actores quisieran ignorarlo por sus intereses inmediatos. 

Felipe Gonzáles –y sus sucesores en el PSOE– hizo cuanto pudo para que su sucursal en Cataluña nunca ganara unas elecciones regionales, ya que no podía ignorar que el PSC en Cataluña nunca fue visto por las clases populares como un partido socialista, cercano a sus intereses; más bien era visto como una copia casi exacta de la secta que dominaba el clan Pujol, al que todos los partidos catalanes, izquierda incluida, rendían pleitesía, sin otra oposición que la que mostraban de cara a la galería para los suyos, que no era más que puro teatro. 

En realidad todos comulgaban, con más o menos disimulo, con el capo del nacionalismo, que de facto, dirigía la casa común, en la que confluían todos los partidos, en connivencia, pues a todos los unía el reaccionario nacionalismo, siendo esto nefasto para las clases populares, que se quedaron sin referencia de ni partidos de clase. La liquidación del PSUC por los sectores de la derecha del partido, iban por ahí.

Al parecer le era más rentable a González y a los intereses que él representaba –que por supuesto nada tenían que ver con actitudes socialistas–, en lugar de la copia PSC con quien seguro podía tener alguna controversia, llegado el caso, mantener el original de la derecha catalana, CDC en la Generalitat. Lo que dice mucho del supuesto y nunca probado –todo lo contrario– ideal “socialista” de González. No se olvide que González prefirió los votos envenenados de la derecha nacionalista, a los votos de la izquierda para gobernar, una muestra más de lo dejado que estaba del ideal socialista.

Pero, con todo, no fue González el que más daño hizo a la democracia en Cataluña cediendo desde el gobierno. Después vino Aznar, el mismo que hoy se rasga las vestiduras y vomita improperios con cara de circunstancias, ante la situación creada, también por él. Porque aunque se recurre siempre a la anécdota de que hablaba catalán en la intimidad, para seguir contentando al mismo capo que contentaba González y el establishment, lo importante fue lo que llegó a ceder ante Pujol como pago por sus votos.

Aznar, desesperado por sentarse en el trono de primer ministro, estaba dispuesto a todo. A ceder en todo, sin reparar en ese fogoso amor a la patria por la que brama hoy con toda la derecha, como buen reaccionario de la extrema derecha que siempre fue.

Le entregó a Pujol la policía, instrumento que el nacionalismo ha intentado manipular, con lo que eso representa para un gobernante desleal y dispuesto a romper la baraja; le entregó la educación de nuestros hijos, algo deseado por cualquier poder –que se lo pregunten a la Iglesia– para que así pudieran, en un espacio de tiempo más o menos largo, sin control, lograr el adoctrinamiento de los niños y jóvenes, que podrían convertirse, llegado el momento, en talibanes fanatizados del nacionalpujolismo. Como sí ha sido. 

Además de poner en sus manos la Sanidad Pública, que destrozaron en beneficio de la sanidad privada, en cuanto tuvieron oportunidad. Porque para esta derecha patriotera y ombliguista, el negoci és negoci. Y la  gente, las listas de espera, es secundario. 

Aznar, contra todo sentido común, aceptó defenestrar a uno de los suyos, Vidal Quadras, al que había logrado mayores réditos electorales hasta entonces. El que fuera el único político del arco parlamentario  en el Parlament catalán, que le hacía sombra y oposición a Pujol. Dialécticamente se lo comía, poniéndolo en sus sitio en cada sesión. Lo que ponía nervioso al capo, que mostró sus mediocridades, cuando alguien con capacidad y no sumiso, le cantaba las cuarenta. Cosa que ninguno de los dirigentes políticos deseaba hacer. 

Para muestra un botón: cuando Anguita criticó a Pujol como “el representante de la peor burguesía”, el burgués Rafael Ribó, secretario general del ya degenerado PSUC, le pidió audiencia para pedirle disculpas al padrone. No es raro que tiempo después el Parlament lo premiara con el título de Histórico de PSUC. ¡Casi nada! Un personaje de la burguesía, que entraría en el partido en el año ’74, justo un año antes de la muerte del dictador, era nombrado “militante histórico del PSUC”. El que, andando el tiempo sería premiado con el de Defensor del Pueblo, y fogoso converso al independentismo que los jefes de su clase, la derecha, proclamaban. 

Históricos en el PSUC había miles, pero la mayoría eran obreros, y charnegos que habían sufrido en sus carnes los rigores de la represión y las cárceles. Pero ninguno podían lucir, para la exquisita pose de la burguesía nacionalista como un hijo suyo. Que además enfangaba el nombre de un partido que luchó contra la dictadura, y contra esa misma burguesía, que no se olvide, fue franquista durante la dictadura. 

Después llegaría Zapatero, desconocedor del nacionalismo, que llegó hasta ofrecerle a los nacionalistas de Maragall –que ya anunciaba que el Estado en Cataluña era residual–, en un acto de euforia, que lo que los nacionalistas aprobaran en el Parlament, él, si llegaba al gobierno, lo aprobaría sin más. Mayor irresponsabilidad no cabía en un aspirante a dirigir los destinos del  país.

Y, en esto llegó Rajoy de la mano de Zapatero que le puso la alfombra por sus políticas reaccionarias, y por ser el artífice del ominoso golpe con nocturnidad veraniega, del articulo 135 de la Constitución. Rajoy seguramente el que pasará a la historia como el peor presidente de España,  en un erial de presidentes y dirigentes de Estado, por su pusilanimidad e incapacidad de abordar las responsabilidades que le imponía su cargo. Rajoy, fue el presidente sesteante. 

Y ojalá hubiera sido así durante todo el Septenio Negro, sin despertarse. Porque cuando, entre sueño y sueño despertaba, se desataba con unas leyes laborales esclavistas, y una ley mordaza, entre otras, que destrozaron la vida de millones de españoles, al tiempo que enriquecía a las grandes fortunas. 

Ah, pero a la hora de hacer frente al desafío de la burguesía nacionalista, en lugar de asumir sus responsabilidades, prefirió que fueran los jueces los que defendieran al Estado, mientras él anunciaba, una y otra vez, que tal o cual acción, ilegal anunciada por el separatismo, no se produciría; lo que los hechos desmentían. Un verdadero desastre. !Y tenía mayoría absoluta cuando Artur Mas el Tijeras  empezó el desafío! Mayoría que aprovechaba para ignorar al Parlamento, pero no para imponer la ley donde se incumplía por los representantes del Estado en Cataluña.

No seré yo quien se lo niegue, Pedro Sánchez tiene voluntad de mejorar la horrible situación en la que vivimos los catalanes. Pero cae en el mismo error que sus predecesores. Ignora que negociar sólo se puede negociar con gente razonable democrática y que quiere construir, en lugar de destrozar. Y a la vista está que Puigdemont y su marioneta Torra no lo son. Que no se puede negociar con aquellos que animan, como jefes, a una especie de algarada permanente. Con los mismos que impiden que la policía, los Mossos, cumplan con su obligación, y hasta piden purgas entre ellos.

Es de desear que esta situación insostenible llegue a su fin. Pero eso no se hace cediendo y permitiendo todo tipo de irregularidades. Eso es lo que han hecho a lo largo de los años todos los presidentes de todos los gobiernos de España. Que dicho sea de paso, aunque no es cosa menor, olvidándose de más de la mitad de la población catalana, ignorada, no sólo por los gobiernos, sino por los partidos supuestamente de izquierdas, que cuando vienen a Cataluña, sólo ven y se reúnen, con los que le destrozan la vida a las clases populares. Eso lo hace Pedro Sánchez, y, hasta con más fe y entrega si cabe, Pablo Iglesias, en sintonía con los representantes de la derecha independentista.

Aumentar las competencias a las autonomías, es positivo, siempre que hablemos de responsables leales al proyecto común. No como ha venido sucediendo desde que nacieron las autonomías, que sólo es dar munición para atacar la democracia. No olvidemos que la proyectada República, sin haber llegado a ella, ya anuncian una dictadura, es decir nada de separación de poderes. En la que los jueces serían elegidos por el presidente. Ese es el futuro que tienen en mente los promotores. Además de que no debe olvidarse las ideas racistas y xenófobas  de Torra, plasmadas en numerosos artículos. 

Además que le da gasolina para los incendiarios discurso de Casado y su ventrílocuo, Aznar.

Ubaldo.