lunes, 12 de noviembre de 2018

SOLIDARIOS...CON LA BANCA

"La sociedad española fue solidaria con la banca, y la solidaridad es recíproca" (Pedro Sánchez, presidente del gobierno)


Es curioso el manejo y la manipulación del lenguaje. "La sociedad española fue solidaria con la banca...". Esta es una afirmación de Pedro Sánchez, presidente del gobierno, en una reunión con sus partidarios. Dice que los españoles fuimos solidarios con la Banca, cuando en ningún momento nos  consultaron si deseábamos salvarla a costa de los salvajes recortes en derechos sociales que vinieron a continuación de tan generosa "solidaridad".  

En ningún momento nos dijeron si deseábamos cambiar derechos por expolio. Si deseábamos sacrificarnos para que los pobrecitos millonarios, la Banca y los esclavistas, que no empresarios,  pudieran sacar adelante  sin coste alguno sus tropelías y hundimiento de la economía. Nunca, Nunca nos consultaron. 

Así que, ¿a qué viene eso de la solidaridad con la Banca? Fue un trágala. Y los gobiernos, tan solícitos ellos con los banqueros,  no se quedaron ahí; para facilitar que la "solidaridad" se mantuviera en sus justos términos,  se les ocurrió, entre otras muchas cosas, una ley de relaciones laborales esclavista, que la complementaron, para que la solidaridad ciudadana con los banqueros fuera más efectiva, con una Ley Mordaza. Más que nada, por si algunos ciudadanos insolidarios disentían, y hubiera que explicarles, de forma contundente, en qué consistía el esfuerzo solidario del ciudadano con la Banca. Y si se comportaban mal, recibiría su castigo. Y claro, como advertencia para otros insolidarios.

La "solidaridad", mejor decir  imposición, la tuvieron los gobiernos con sus amos, que aceptaron deteriorar la vida de millones de ciudadanos, para que los multimillonarios banqueros siguieran llenando sus arcas, muchas veces personales, con sus escandalosas primas, que decidían ellos mismos, y de las insultantes y jubilaciones de sus directivos.  

Los gobiernos, al servicio de la banca, no sólo les entregaron nuestro dinero, sino que ni siquiera después, una vez pasada la Gran Estafa Político Financiera,  y llevado a la miseria y el desespero a millones de españoles, se aseguraron de que devolvieran lo que tan "solidariamente" le habíamos entregado. Todo lo contrario. Manifiestan con el descaro e impunidad, y la poca vergüenza  que los caracteriza, que no lo van a devolver, convirtiendo en normal, lo que es un expolio social de factura calculada.

La solidaridad se ejerce voluntariamente, y lo suelen hacer  los pobres con otros aún más pobres; no la ejercen los millonarios con los pobres. De haberlo hecho alguna vez, ni los pobres serían tan pobres, ni los millonarios tan millonarios, que son los que han sacado tajada de tener a su servicio a los gobiernos, que salvan a los banqueros y se olvidan de los millones de personas víctimas de esa acción inmoral.

Si realmente la Justicia fuera igual para todos, como suelen decir  los que les va bien, los presidentes de los gobiernos responsables de tal desaguisado, debieran haber sido llamados de oficio para que declararan sus acciones. Y que respondieran con sus patrimonios de las decisiones políticas que toman, cuando van contra la inmensa mayoría de los ciudadanos. Quizá se lo pensarían antes. 

Los romanos tenían un código que así  lo indicaba.  Era una Ley Anticorrupción (Repetundis) que castigaba los delitos de corrupción, cohecho y trafico de influencias que se la aplicaban a aquellos funcionarios que defraudaban, a parte de la condena que tuvieran (generalmente inhabilitación u ostracismo) debían devolver tres veces los expoliado. No hemos avanzado en tantos siglos transcurridos, todo lo contrario, viendo cómo se van de rositas los defraudadores, o con unos cuantos meses de cárcel, pero con su patrimonio intacto. 

Cientos de miles de ciudadanos, esos "solidarios con los banqueros", han sido desahuciados de sus viviendas por éstos, sin el menor problema moral. La mayoría de las veces para que esas viviendas, espoliadas, quedaran vacías.

Los españoles hemos sido y seguimos siendo solidarios con los que siguen siendo víctimas de esos banqueros y sus gobiernos. Los de Zapatero y los de Rajoy, (sin olvidar al inefable Artur Mas, primero en recortar, para tapar la corrupción de su banda) por no remontarnos más lejos. Porque ambos dos decidieron  cambiar el Artículo 135 de la "intocable" para según qué,  Constitución, y que fuera posible tal desvarío anti democrático. Con lo que queda claro que los artículos de la Constitución, si interesa a los que mandan, se esgrimen, si no, se cambia, como los principios, de Groucho Marx.

Y los españoles, mayormente los jubilados, seguimos siendo solidarios con nuestros familiares para que puedan comer cada día, tanto si están en el paro provocado por un sistema injusto de la ley de relaciones laborales, como con aquellos que, aun estando trabajando, reciben sueldos de hambre, de esclavos y son pobres. Todo gracias a la solidaridad o entrega, no de los ciudadanos, sino de  los gobiernos, a sus amos banqueros.

Ubaldo




miércoles, 7 de noviembre de 2018

EL SISTEMA, LOS PODEROSOS CORRIGEN EL TIRO


Que el capitalismo fabrica los instrumentos necesarios para luchar por su permanencia, es harto sabido. Y que a sus naturales crisis cíclicas añaden las creadas en cada momento para tapar algunas de las grietas que les puedan aparecer al sistema, está en sus manuales, a veces ni siquiera escritos, pero sí presentes.

Sin duda, al hecho de que las clases populares tuvieran cierto respiro con lo que llamamos sin demasiada base real “estado del bienestar” (sólo del mundo desarrollado, que el el llamado Tercer Mundo los ataques son continuos y en aumento, por cualquier método, con agresiones bélicas principalmente, o presiones sobre los gobiernos que se atreven con tímidas reformas) era demasiado para los poderosos, que desde siempre han pergeñado la posibilidad de retornar en cuanto a derechos sociales, al Siglo XIX, y si era posible, más atrás. 

Se decía que en una sociedad avanzada y tecnificada, el capitalismo, los amos que se apropiaron de los medios de producción, no podrían rebajar los derechos de los trabajadores, toda vez que era necesario personas muy cualificadas, muchos universitarios; que un ingeniero, un médico, un científico, no se prestaría semejante explotación con sus capacidades. 

Estamos viendo cuán falsa era esa afirmación. Hoy hay montones de personal muy capacitada –ingenieros, científicos, médicos y de otras profesiones altamente cualificadas, engrosando los precarios puestos  en los supermercados y todo tipo de trabajos, con sueldos de miseria; e incluso cuando tienen la suerte de trabajar en lo que han estudiado, son míseramente pagados, mientras las cuentas de resultados de los amos del tinglado, aumentan invariablemente paralelo a la miseria que generan en la sociedad.

Que una de sus cíclicas crisis haya sido aprovechada para liquidar derechos conquistados desde hacía un siglo, pergeñando una monstruosa Gran Estafa Político Financiera, lo confirma: el abismo ya existente entre las clases populares –los trabajadores y las llamadas clases medias– y los grandes estafadores del mundo empresarial financiero, es algo que desde siempre han acariciado los poderosos. El pacto que se llevó a cabo por la socialdemocracia tras la Segunda Guerra Mundial, que de alguna manera mantenía un grado aceptable de derechos sociales, ya hacía tiempo que los grandes gurús del expolio no lo aceptaban y venían acariciando la idea de liquidarlo desde hacía tiempo. 

El sistema tiene instrumentos muy bien elaborados para mantenerse, frente a las inmensas mayoría de desheredados. Esos que algunos vaticinaban que en el mundo desarrollado y próspero, tendían a desaparecer. “Ya no hay proletarios, los nuevos trabajadores están en otro plano, la lucha de clases desaparece por sí misma”. Lo que ha ocurrido es todo lo contrario: los que antes se consideraban no proletarios, pese a que eran igualmente explotados, aunque no fueran conscientes, hoy son el grueso del proletariado, eso sí, sin concentración trabajadora, que dificulta su lucha, pero no la anula, ni mucho menos. 

La agresividad insaciable de los amos del sistema, consideró llegado el momento para volver a lo que desean: mantener a las clases populares bajó mínimos, con ejércitos de reserva de parados de millones de trabajadores; con sueldos de hambre los que logran un trabajo, al mismo tiempo que las grandes fortunas se incrementan de forma escandalosa, por decisión política de sus servidores, los gobiernos a su servicio.

Todo movimiento y actuación en las alturas está milimetrado por sus decisiones políticas, policiales o judiciales, lo que constituye la estructura dictatorial, de todo sistema, por más que se insista que vivimos en una democracia. Todo está elaborado para que todo les funcione. Si es necesario provocarán las guerras que les convengan para que se cumplan sus fines de expolio. Y si esas guerras se pueden llevar lejos, tanto mejor, porque así las justificaran con cualquier mentira, que sus medios de difusión y propaganda difundirán para que nos las creamos. Y si algunos gobernantes de algún país intenta suavizar el sufrimiento de sus pueblos, tratarán de ahogarlo económicamente, y si lo consideran, darán un golpe de Estado, para que no levante cabeza y sean un mal ejemplo para otros pueblos oprimidos de su entorno.

Y sus medios harán propaganda de sus “reparadoras guerras necesarias, para llevarles la democracia”, y se volcarán en verter mentiras, tildando de “terribles dictaduras” a esos pueblos rebeldes para convencernos de lo malo y peligroso que es intentar romper las cadenas. Y que aceptemos que la esclavitud camuflada del siglo XXI, no es tan mala, o que podría ser peor. 

Todo el sistema es una estructura que van modificando en función de las necesidades que corresponda a cada momento. Nada se les escapa, y cuando eso sucede, lo corrigen de inmediato. A veces caemos en la trampa de considerar que aunque la justicia no es igual para todos, a veces, los grandes delincuentes, sí pagan y van a la cárcel. Es un espejismo. 

Cuando vemos que la Justicia castiga a algunos de los prebostes del sistema, porque incluso siendo éste injusto, rompen hasta sus propias reglas, y son condenados a unos meses o años de prisión (ser condenados estos personajes, no significa cumplirla en su totalidad), no es más que una forma de engrasar el propio sistema, para que muchos incautos consideren que viven en el mejor de los mundos, en el que, pese a todo, de verdad hay justicia, y los que la hacen la pagan. Sirve como cortina de humo para que la gente se olvide de los miles de estafadores “legales”, que nunca pagarán por sus fechorías –políticos, banqueros esclavistas que se hacen llamar empresarios, y una larga lista conocida por todos–. Son daños colaterales del sistema; algunos van a la cárcel, eso sí, dulcificada de mil maneras, que tampoco se trata de que sufran como los demás mortales, ¡sólo faltaría!

Todo eso es posible, mientras no se toque el núcleo de los intereses verdaderos que sostienen el tinglado. Ah, pero si lo que se pone en cuestión es ese núcleo, el verdadero poder, el financiero, que es quien lo decide todo, entonces son palabras mayores. Entonces saltan las alarmas, se pone en marcha el mecanismo sin el menor sonrojo, y lo corrigen; es de pura lógica del sistema. La lucha de clases, los poderosos, el gansterismo, la tiene siempre presente, cosa que algunos que dicen defender a las clases populares la hayan olvidado. 

Que unas sentencias firmes, favorables a las clases populares contra los grandes poderes económicos, se haya modificado porque “ponía en peligro el sistema financiero”, es de una aplastante lógica en este sistema. Han corregido el tiro, no por la importancia de la cuantía económica, eso es una falacia, sino porque también es un mal ejemplo que podría contagiarse por jueces honestos que de verdad creen en la Justicia.

El sistema financiero no se podía poner en peligro. ¡Faltaría! Nada que decir de la puesta en peligro de forma escandalosa, la vida de millones de personas, con desahucios, enfermedades de todo tipo, y la liquidación de las esperanzas de varias generaciones, hundidas en la miseria, reducidos a meros esclavos del siglo XXI, mientras que durante la Gran Estafa Político Financiera, las grandes fortunas se incrementaban de forma exponencial. 

Como la lucha de clases no sólo no se ha acabado, sino que va camino de proletarizar la inmensa mayoría, solo cabe que las clases populares, como viene pasando desde siempre, se organicen para la lucha, adaptándose a las condiciones actuales, pero con los mismos objetivos. Todo lavado de cara no es más que adecentar el sistema. Es una lucha larga, tan larga que es paralela a la Humanidad. Renunciar a eso es aceptar la esclavitud, aunque la adornen de modernidad. Y no cabe desespero, la lucha es larga, pero, como todo tiene un fin. Y las contradicciones del sistema lo aceleran. Y, en la medida que se agudicen, los servidores, los gobiernos, se volverán más agresivos, y utilizaran todos los medios a su alcance, los ya mencionados y otros. Para eso tienen servidores, desde economistas–sicarios, hasta sectores supuestamente progresistas. 

Ubaldo

viernes, 2 de noviembre de 2018

CUANTO MÁS UNO SE AGACHA....



De antiguo hay un dicho que reza así: Contra más te agachas más se te ve el culo. Es lo que pasa cuando uno intenta congraciarse con alguien que no atiende a razones ni respeta los mínimos tratos de convivencia, rompiendo todas las reglas legales, al tiempo que insiste en tener razón. 


Es lo que le pasa a Pedro Sanchez, que ha repetido una y otra vez, cuando estaba en la oposición y poco antes de acceder al gobierno, que el golpe de los nacionalistas de la derecha, era rebelión. 

Es evidente que ese cambio de actitud del presiente del gobierno se debe a la necesidad de contar con los votos de los partidos-chantaje para aprobar los presupuestos; y Sánchez cae en la misma trampa y dejación en la que han incurrido todos los gobiernos de la democracia, en lugar de haber hecho lo que debían, que no es otra cosa que darle a los nacionalistas el peso que realmente tienen, por sus votos, y no  primarlos con más escaños de los que les corresponde, con una ley electoral antidemocrática. Pero esa es ya una historia vieja, que nadie ha querido enmendar, ni el presunto "socialista" González, ni Zapatero, y ni mucho menos Aznar, que le entregó al jefe del nacionalismo  lo que quiso, para gobernar. Y nada que decir de Rajoy, que pasará a la historia como el "presidente ausente", o sesteante

Sánchez en un juego de bolillos incomprensible, trata de capear el temporal con medias verdades, que también son medias mentiras, para agradar a los nacionalistas –algo extendido entre la falsa o connivente izquierda que sigue considerando a la derecha, a la burguesía depredadora, su aliada, de alguna manera–. Y éstos responden con más agresiones verbales, crecidos, aquelarre tras aquelarre, viendo la debilidad del presidente del gobierno, llegando al delirio de pedir, no que los indulten, que ya sería un disparate, sino que lo que quieren en vencer al Estado imponiendo que sean declarados inocentes. 

Y Sanchez sabe que eso es imposible, pero se sigue agachando y mostrando su trasero. Claro que hay parte de teatro, pero  le está dando a los nacionalistas, que siguen en su golpe a pesar de la soledad en la que viven internacionalmente, grasa para que sigan animando las llamas de sus fanáticas huestes de la Cataluña profunda y decimonónica.

Ubaldo

jueves, 1 de noviembre de 2018

LA REPÚBLICA TALIBANA DEL 3% A 10 Euros




Todos los charlatanes, sean de la secta que sean, montan sus negocios en promesas de paraísos futuros. De una forma u otra, los destinatarios de su charlatanería han de contribuir con sus óbolos, o sus complicidades para que el tinglado siga funcionando para el negocio de sus promotores. No es nada nuevo. Desde que la religión dejó de serlo como una reflexión personal en la infancia de la Humanidad, apareciendo los espabilados, los "sacerdotes" que "interpretaban" lo que cada uno había sentido o deseado sobre su futuro, para prometer cualquier cosa que les permita aprovechar las debilidades humanas para la manipulación. Y cualquier promesa puede ser válida por disparatada que sea. A eso lo llaman fe.


Hoy otros personajes de la misma catadura hacen promesas similares, aunque con otros mimbres. 

Ahora, los catalanes podemos "comprar" una República-Paraíso por el módico precio de 10 euros inscribiéndonos en esa nueva religión, inventada por unos cuantos espabilados, tramposos, capaces de vender el mismo humo que los chamanes de otras sectas, aunque se parecen como dos gotas de agua, tanto en los métodos como en la falta de ética, y sobre todo por el mismo fanatismo inyectado, con promesas tan vacías como las otras, porque la fe, como dicen, mueve montañas, con la gran ayuda de los medios goebbelsianos en sus manos.  

Que después de las mentiras, reconocidas por algunos de los protagonistas del procés, haya gente que siga creyendo religiosamente en unos personajes cobardes y mediocres para ponerse a salvo abandonando a sus compinches, eludiendo sus responsabilidades, que huyen para vivir en carísimas mansiones, dejando a los creyentes, nunca mejor dichocon dos palmos de narices. Y los charlatanes que prometen la gloria,  y poder estar a la diestra de su futuro  dios de la República talibana del 3%,  que se inventó la burguesía para tapar sus corrupciones y el saqueo sanitario y en general los derechos sociales de las clases populares, tiene todos los ingredientes para creer que los sacerdotes del procés, como sus beatos creyentes, son paralelos. 

Prometer una República dirigida por los mismos burgueses que se enriquecen con la corrupción y el expolio de lo publico, los del Palau, Banca Catalana, y tantos y tantos chanchullos, a sabiendas de que esa promesa de República sólo son los mimbres con los que fabrican sus cestos para que haya gente que siga alimentando su Iglesia. Y así seguirán mientras no despierten del engaño alimentando delirios y negocios. Sobre todo negocios. 

Ubaldo


domingo, 24 de diciembre de 2017

LA SITUACIÓN DE LA IZQUIERDA EN CATALUÑA, PREVISIBLE.






Por desgracia lo que escribía el 30 de septiembre en La Chispa, http://lachispa3.blogspot.com.es/2017/09/podemos-en-cataluna-hacia-la.html  ante el desvarío o desorientación de Podemos en Cataluña, se va confirmando: en las elecciones catalanas los trabajadores no han votado en clave de clase, sino como defensa ante la agresividad del nacionalismo fascistoide, cada vez más evidente de la derecha catalana. 
Los trabajadores no han tenido opción de votar de otra manera, ningún partido de los que decían representarlos ha tenido un discurso netamente social, sino que, o ha sido la ambigüedad con los reaccionarios del nacionalismo, o han sido cómplices de sus disparates. Tanto es así que Pablo Iglesias hizo de anfitrión del jefe de la derecha, Puigdemont, el golpista, en un acto en Madrid. Lo que demuestra que para el secretario general de Podemos, la derecha nacionalista catalana –la de los recortes y el saqueo sanitario– "es menos derecha" que la otra, cuando son idénticas y defienden los mismos intereses, como se pone de manifiesto en sus votaciones en el Parlamento, cuando de lo que se trata es recortar derechos ciudadanos, principalmente a las clases populares. 

Pero es que además, Iglesias tindó de "presos políticos" a unos detenidos de la derecha, por orden de un juez –no por la Brigada Político Social franquista– y acompañar a sus partidarios de los detenidos ante los tribunales, como parte integrante de los "movilizados", cosa que jamás se les ocurrirá a esos reaccionarios hacer por la detención de un trabajador. Y pudimos asistir al enternecedor llanto de Xavi Domenech en la manifestación convocada por la derecha, en protesta por las detenciones, haciendo caso omiso de que eran los jueces, repitámoslo, los que ordenaron su ingreso en prisión.

Además de que tanto Pablo Iglesias como otros dirigentes de los Comunes, iban anunciando continuamente que deseaban hacer un gobierno con los fascistoides de “Esquerra”, –hay que tener un despiste descomunal, o desconocer el percal, para considerar de izquierdas a "Esquerra" a los que jamás vimos defender ninguna causa de los obreros durante la dictadura–; lo que anunciaba que un voto a los Comunes era un voto para la derecha nacionalista, si cuajaba la alianza. Recordemos el desastre de los gobiernos Tripartitos, en los que los de Esquerra  hacían de su capa un sayo,  sobre todo en la Enseñanza y en el aparatro de propaganda TV3 y Catalunya Radio, en manos de verdaderos alumnos aventajados de Goebbels.
Con estos mimbres pocos cestos democráticos se podían esperar. Y así ha sido. En Cataluña se ha dejado que Podemos languideciera en manos de los que no son otra cosa que nacionalistas y hasta independentistas vergonzantes unos, descarados otros (recordemos que la número 2 de la lista por Barcelona se declaró independentista). Y, era evidente que los independentistas, ya votaban directamente a los de su tribu, y los que no lo eran, por razones obvias tampoco les votarían. Porque las intenciones anunciadas invitaba a no votarles. 
Eso sin profundizar demasiado en la actitud de Ada Colau, que decía no ser independentista, pero ella, como su teniente de Alcalde, iba a todos los akelarres de la derecha independentista, y hasta sucumbiendo a las exigencias, absolutamente absurdas por tratarse de un Ayuntamiento, de romper con el PSC por el 155 para contentar a la derecha talibana golpista, quedando la Corporación municipal a expensar de la derecha convergente, o como se quieran llamar, que por el camino que van envejecen los nombres que se inventan para disimular sus orígenes corruptos.

Podemos, sus dirigentes, de haber estado palpando la realidad, hubieran sido ellos los que debían haber convocado las grandes manifestaciones, que en su inmensa mayoría eran trabajadores, que salieron a la calle, enarbolando las banderas monárquicas contra la gresión del nacionalismo que los excluye, por carecer de otra alternativa. Podemos debía haberlas convocado, con bandertas republicanas de la Tercera Republica, si procedía, o sin banderas. Pero erigiéndose en la fuerza política de "los de abajo", como decían antes, en lugar de irse pareciendo cada vez más a "la Casta".
Esto le ha dado un balón de oxigeno a la monarquía, además de ocasionar la renovación de la derecha, con actores diferentes, como Ciudadanos. No sólo no lo hicieron, no convocaron la protesta, por ser parte del problema y aliados del nacionalismo –lo mismo que el PSC que sólo acudieron cuando vieron el vendaval–, sino que a parte de excluirse, la tildaron de "manipulación fascista". Como decimos los catalanes, haceroslo mirar. Porque todo el llamado Cinturón Rojo catalán –ya bastante descolorido por tantas renuncias– hoy ha votado derecha. Pero no porque se hayan vuelto de derechas ese más de un millón de personas, sino por renunciar a defenderlos los que debían ser los suyos.


Pero lo más grave vendrá a partir de ahora, porque mucho me temo que no rectificaran, –como tampoco rectificará el PSOE, que ganando todas las elecciones generales en Cataluña, jamás el PSC ganó unas catalanas–, cuando lo que procede es dar un giro copernicano a la política de Podemos, alejarse de la peste de la derecha nacionalista y persistir en lo que hizo que Podemos despertara las esperanzas –ahora bastante frustradas– de millones de españoles, trabajadores, su discurso social. Decía en el artículo mencionado que Podemos pagaría caro su apuesta o ambigüedad con el nacionalismo en Cataluña, pero que posiblemente lo pagarían en toda España. 
Quisiera equivocarme. Lo triste es que este viaje ya lo recorrimos los comunistas del PSUC. Mientras duró la dictadura los nacionalistas –los sectores de la burguesía siempre están presentes en todo partido, (la derecha no da puntadas sin hilo) – no se mostraron con todo el descaro –era peligroso y mejor que fueran los obreros a la cárcel, ellos se reservaban para tiempos mejores, como así fue–, hasta que  se vieron con fuerzas para tomar la Dirección del Partido, para liquidarlo. Como así fue. 
Me cuesta creer que tan capacitados politólogos no hayan leído la reciente historia del movimiento obrero, para aprender de ella. Si la izquierda no ha levantado cabeza en Cataluña es, entre otras cosas, porque confunden a sus enemigos de clase. Y lo es la derecha, pero sobre todo, la derecha nacionalista en el actual contexto histórico.  Y esto no es de ahora, ya nuestros clásicos lo advertían: nacionalismo es destrucción, insolidaridad.

Ubaldo Plaza

lunes, 9 de octubre de 2017

UN NUEVO 23-F PARA FELIPE VI, REFORZAMIENTO DE LA REACCIÓN


Ante el absoluto desnorte de la izquierda, que ya viene de lejos por la pérdida de los valores que la definen, el internacionalismo, por su connivencia con el nacionalismo desde hace varias décadas, creíamos que la llamada nueva izquierda (Unidos Podemos), iba a enmendar aquel desastre provocado por su entrega al nacionalismo que la hizo desaparecer como instrumento de cambio. Pero hemos visto que contrariamente a aprender de los errores del pasado la supuesta nueva izquierda incide en ellos y hasta los multiplica, al hacer, como antes lo hiciera  la izquierda liquidada, o autoliquidada podríamos decir, miméticamente con el mismo recorrido, considerando a la derecha nacionalista sus referentes de alguna forma y en algunos casos sus aliados, como hemos podido ver ante el golpe de Estado parlamentario provocado por la derecha corrupta nacionalista catalana. 


Lo han llevado a cabo con un aparato de agitación y propaganda al más puro estilo goebbeliano desde hace décadas, y sobre todo en los últimos cinco años, cuando Artur Mas se desmelenó y apostó por el abismo, que sin embargo, frenó su aventura ante los tribunales, negando que hubiese desobedecido. Por lo que parece, el jefe de la rebelión, de épica, poca. Pues ya puesto a ser mártir, podría haberse inmolado, no ir al tribunal en lugar de convocar aquella charanga de adheridos, subvencionados o enfanatizados,  y negar su reconocimiento al mismo. Pero no lo hizo, como tampoco algunos de sus adictos desearon poner en peligro sus patrimonios. Hasta ahora les ha funcionado la agitación, por la incomprensible incomparecencia del Estado, que les ha permitido afirmar algo tan estúpido como que en 18 meses se iba a crear un nuevo Estado, a pesar de que todo, exceptuando sus delirios, les decía lo contrario.

Con sus medios de comunicación públicos que, aunque los pagamos todos se han apropiado de ellos una minoría sin el menor sonrojo, principalmente la vomitiva TV3 y Catalunya Radio, dedicados por entero a agitar y embrutecer  a las masas, en favor de la locura que han emprendidos las élites de la burguesía política nacionalista, de las tres formaciones que la sustenta, partidos reaccionarios hasta el límite, por más que alguna se ponga el traje de esquerra que nunca ejercieron cuando era necesario en la dictadura, y del otro, de los cachorros de esa misma burguesía, que se repite en Cataluña como en otro tiempo en España y Europa.  Y bien es cierto que el caldo de cultivo se está cociendo desde hace 35 años en las escuelas. Otro hecho que debieran tener en cuenta los nuevos gobernantes, para enmendar el despropósito llevado a cabo por los gobiernos españoles anteriores. 

Además de la mayoría de los medios privados por vía de la subvención con dinero, también público, ¡faltaría!, que siguen las orientaciones, descaradamente algunos, sibilinamente otros; y hasta los medios españoles privados, e incomprensiblemente los estatales (TVE y RNE), le dan cobertura a los talibanes del "prucés", cuando en los del régimen nacionalista difícilmente se cuela un discurso discordante; y cuando lo hace alguno, es indignamente apabullado, está en franca minoría, siendo hasta los presentadores, agitadores militantes contra el solitario discordante, que ha de armarse de paciencia de forma casi heroica. 

La deriva incomprensible de la nueva izquierda para cualquier persona que así se considere, que se haya parado a pensar por un momento en el escenario político,  puede intuir, contrariamente a lo que algunos piensan, que podría tener el efecto contrario al deseado como meta:  expulsar al PP del gobierno, corrupto hasta la médula, paralela a la corrupción del partido de la burguesía catalana, como es sabido.  La que ha llevado a cabo el golpe institucional, de la manera más burda y antidemocrática posible, que recuerda escenarios pasados, rompiendo todos los instrumentos parlamentarios democráticos. 

Llegado al límite al que se ha llegado, ante el desamparo de amplias capas de la población con la que hasta ahora no se ha contado, se ha ignorado y los golpistas hablan de tot un poble unit, dando por hecho de que los que no piensan como ellos no son catalanes, o lo son de segunda. Ese escenario de "la mayoría silenciada", se empezó a romper ayer rompiendo el sielencio al que ha sido sometida la mayoría de la población.

Esta situación, como decimos, puede tener el efecto contrario, porque ante la orfandad de amplias capas de la población que carecen de referente, pueden pensar que ante el abismo al que los han abocado,  como suele pasar en tiempos de inestabilidad, se tornen conservadoras, y que el PP y sus apoyos refuercen sus perspectivas en lugar de mermarlas. 

Y en este escenario, también se podría dar que el nuevo rey haya encontrado en el disparate de la derecha catalana y sus corifeos, un 23-F, que aupó a su padre, cuando la mayoría de los españoles no daban mucho tiempo a la monarquía decidida por el dictador; y que Felipe VI salga reforzado, en lugar de avanzar hacia la Tercera República, como se venía intuyendo hasta hace pocos años. Además, de que todo el andamiaje construido tras el 15-M se derribe por los propios que dicen representarlo con el mismo sinsentido en que lo hizo la antigua izquierda con sus alianzas o "compresión" de facto con la derecha catalana. 

Tampoco hay que olvidar, y parece, según los discursos de los dirigentes de UP, que  los poderosos nunca dan puntadas sin hilo. Y, claro, siguen cosiendo, mientras los partidos de izquierdas descosen, y hasta rajan el componente popular, con sus adhesiones antinatura.

Ubaldo Plaza


sábado, 7 de octubre de 2017

¿NEGOCIAR?



Corren en los dos o tres últimos días informaciones difusas y confusas de que se está negociando para desatascar, dicen, el "problema catalán". 

Las negociaciones siempre sean bien venidas. Hay que negociar  evidentemente para que el inmenso daño hecho por los golpistas de la Generalitat y sus compañeros de viaje, desistan en el empeño en seguir abriendo heridas en una sociedad, la catalana, pero también la española en general, que cada día se siente más indefensa ante los acontecimientos. 

Negociar para que los irresponsables dejen de hablar en nombre de todos los catalanes y que sigamos pagando las facturas de sus aventuras, que siendo mucho nunca será tanto como el daño en división provocado a la sociedad. Debe negociarse que los golpistas instalados en lo imposible, y los jefes lo saben a pesar de que continúan manipulando a cientos de miles de catalanes honestos, vuelvan a recomponer los trozos del desaguisado, devuelvan las competencias  que les usurparon al Parlament, y que a continuación actúen los tribunales para que estos depuren responsabilidades, desde Puigdemont, Junqueras, su gobierno y todos los diputados que colaboraron, con la presidenta al frente, así como los componentes de la Mesa de aquellos miembros de la misma que acompañaron el desafío golpista, algunos que provocan verdadero bochorno por seguir autodenominándose de izquierdas.

Pero, la noticia de los contactos negociadores, huelen a globo sonda para que se acepte que aquí estamos en tablas, y aquí paz y después gloria. Y no es así. Aquí hay muchos responsables –o irresponsables– políticos desde hace décadas, y sobre todo del PP y su presidente en la última etapa, que con toda la información de la que debe gozar un presidente de gobierno dejó que las cosa se pudrieran. Pero los verdaderos responsables del golpe son los que rompiendo las normas democráticas han perpetrado su aventura contra sus propios asesores jurídicos. 

Así que mucho nos tememos que la negociación consista en que, como no han sido capaces de llevarlo a cabo en su plenitud, quedan como están, pero con algunas concesiones más, para quedar mejor situados, para la próxima aventura, que será más pronto que tarde.

Así que los golpistas pueden estar poniendo encima de la mesa para  negociar algunos de los asuntos por los que dieron en acelerón independentista: salvar de los tribunales a toda la pléyade de corruptos de su cuerda, principalmente a la familia Pujol. Familia extensa, más allá de la consanguínea. 

Y también el blindaje de competencias que jamás debieron estar en manos autonómicas, como la enseñanza, caballo de Troya del independentismo desde hace 35 años. 

Si los negociadores aceptan semejante negociación, mirando el cortoplacismo en lugar de mirar al futuro, para quitarse de encima el marrón, y que los gobiernos que vengan después arreen, se habrá hecho un pan como unas tortas, y a no tardar mucho, el efecto demoledor de adoctrinamiento, será imparable. Ver niños de corta edad colocando carteles de los manipuladores, con algunos maestros al frente, debiera hace reflexionar.

También es importante democratizar los medios públicos, como TV3 y Catalunya Radio, militantes a tiempo completo en el despropósito de la manipulación. Y debiera estar encima de la mesa, una vez recompuesta la situación.

Ubaldo Plaza