miércoles, 2 de enero de 2019

LA OFERTA DE SÁNCHEZ , LO DE SIEMPRE


En la entrevista que le hacen en La Vanguardia a Pedro Sánchez tras la complicada jornada del día 21, con Consejo de Ministros incluido, el presidente del Gobierno dice algunas obviedades, y deja bastantes incógnitas. 

Es obvio que toda solución ha de venir desde  dentro la Constitución, la que vienen saltándoselas los golpistas de la derecha catalana, desde hace muchos, muchos años, no de ahora. Lo de ahora no son más que los lodos de aquellos polvos, acumulados por las negligencias de todos los gobiernos, que nos abandonaron a los catalanes que no comulgábamos con la casta independentista.

Dice el Presidente que “hay que establecer espacios de diálogos”. ¿Y quién no estaría de acuerdo, en principio, con esa propuesta?

El problema radica en que a los interlocutores, a los de la república del 3% de los 8 segundos, sólo les interesa mantener la ficción para justificar la tensión. Y no se puede dialogar con quienes permanentemente, e incluso tras una reunión de supuesto diálogo, inmediatamente siguen voceando, mitineando, contra ese mismo dialogo; desmienten cualquier acuerdo posible. 

Porque no es posible ponerse de acuerdo con quienes  son desleales a la ley; justifican cualquier cosa para seguir con el estéril y reaccionario procés, sin que, hasta el momento, haya habido alguien con sentido común que les diga a los golpistas que eso no tiene salida. Y a los creyentes, esos beatos de fe inquebrantable de la república de los ocho segundos, que los han engañado.

Pero en las propuestas que hace Pedro Sánchez en la entrevista hay una que es para ponerse a temblar, desde el punto de vista democrático, una vez más. El presidente dice en La Vanguardia que “una reforma del Estatuto  podría ser una solución”.  

¿Qué tiene de innovación un nuevo estatuto para los que no han respetado el actual ni la Constitución?  ¿Qué tiene de solución hacer exactamente lo mismo que se ha venido haciendo con los chantajistas de la derecha catalana, desde  el minuto uno en que el capo dei capo Pujol ocupó la presidencia, gracias, hay que decirlo, al voto del xenófobo Heribert Barrera, a la sazón jefe del partido que se hace llamar Esquerra?

A la derecha nacionalista se le ha concedido todo cuanto ha pedido y más para que su permanente chantaje siguiera adelante. Se le han dado competencias a sabiendas de que era pan para hoy y conflicto para mañana. Entre otras cosas porque por cada cesión, cada “competencia cedida”, era un arma cargada para combatir a los que esta derecha carlista considera sus enemigos, entre éstos a más de la mitad de su población catalana, a los que ignoran, cuando no desprecian.

Con toda la buena fe, y una gran dosis de necesidad de Sánchez para que los chantajistas le aprueben los presupuestos, lleva al presidente a decir algo que difícilmente los independentistas van a aceptar, sin más. Éstos se saben derrotados, por más que su brigadas de asalto de señoritos, hijos de la burguesía, la misma que apoyo el golpe franquista y la dictadura, la líen, al más puro estilo de bronquita de verbena, pero con peores consecuencias para los ciudadanos.

Es posible que acaben aceptando una componenda de estatuto, es posible. Pero eso será para ganar tiempo, nada más. Para que la beatería de su clerecía independentista, siga obedeciéndolos y en la barricada. Haciéndole  a los amos un favor para que no se hable de los recortes que continúan, y de las miseria de sectores de la población, mientras se derrocha dinero en delirios de emperadores patrioteros.

 Y a la derecha nacionalista lo que hay que hacer es derrotarla, por reaccionaria. Y, ni Rajoy primero, ni Sánchez  ahora, (ni por supuesto los anteriores presidentes), van por ese camino. Hacen falta políticos de Estado. Y no se vislumbran en el horizonte. Y ante este panorama, le ponen la alfombra a todo tipo de demagogos y oportunistas de la extrema derecha, con los que los del procés tan bien se llevan en Europa. De hecho son con los únicos que se relacionan.

Ubaldo





lunes, 31 de diciembre de 2018

EL SOS


La soflama de fin de año del carlino huido a Flandes a través de su ninot, huele más  un SOS que a otra cosa. El llamado procés lo emprendió la derecha catalana para tapar sus corrupciones y sus escandalosos recortes de los servicios públicos a las clases más vulnerables, sobretodo tras el 15-M, que los dejaba fuera de juego.

Tras el fracaso de todas las aventuras de ocultación, de mentiras a sus creyentes debieron haber reconocido que todo había acabado, que lo del viaje a Ítaca y helado y postre para todos al día siguiente, era una fábula. Pero eso los hubiera puesto a los pies de los caballos de todos los manipulados por la propaganda de sus medios, por donde se pasea el espíritu de Goebbels.

Además, tras el inicio del procés, descubrieron algunos de sus componentes de la algarada, desde sus mullidos sofás de burgueses, que además de tapar sus corrupciones y desmantelar la protesta social del 15-M, les servía para emprender múltiples negocios, objetivo principal en sus aspiraciones.

Como en las más añejas costumbre religiosas medievales, encontraban negocio en toda clase de símbolos patrioteros; fueran la venta de esteladas, escudos de solapas, kilómetros de lacitos y camisetas a renovar continuamente, y toda clase de símbolos, que alimentaban el fuego de la olla del fanatismo independentista. 

La nómina de martirológios, abría el abanico de la venta de todo tipo de reliquias, que proporcionaba a los muy espabilados de la secta todo tipo de negocios para las Cruzadas que –les decían a sus creyentes– emprendidas contra el infiel del Estat Espanyol –no hay que mencionar por su nombre al Maligno–, y sobre todo contra más de la mitad de los catalanes herejes que no aceptan la Verdadera religión, que imparte desde Flandes, su santidad el falso Papa Puigdemont –el verdadero sigue siendo banquero Pujol al mas puro estilo borgiano–, y la aplican sus fanatizados y subvencionados monjes.

El de Flandes, les diga lo que les digan a sus creyentes, lo que pide con sus mitin y soflamas es que se le aplique el 155 ya. Pide ayuda al gobierno con urgencia, pero que no se note. Porque de lo contrario se verán obligados a ser ellos los que les tengan que confesar a sus múltiples fieles engañados, que creyeron en el paraíso prometido, y un asiento a la diestra del dios Puigdemont –o de Pujol revifat, ya salvado de sus pecados–, que su dios no existe. Que todo ha sido un engaño prolongado en el tiempo y agudizado por las ansias de negocios de los protagonistas; que todo ha acabado porque calcularon mal y  que se les ha ido de las manos. Y que sus brigadas de señoritos del asalto de carreteras y quema de mobiliario urbano, se han adueñado del cotarro. Y como buenos burgueses no les gusta la algarada si no la dirigen ellos, y la paran cuando les conviene, si el negocio peligra.

Necesitan que sean otros quien les saquen las castañas del fuego y los salve de sus desvaríos, para quedar ellos, la derecha nacionalista corrupta, por enésima vez, como “víctimas de la opresión”. Así podrán seguir alimentando el fuego que les permite mantener el cirio encendido.

Por eso creo que es mucho mejor que no haya prisa en aplicar el susodicho 155, que habrá que aplicar. Y que si el huido carlin persiste en ordenar a su ninot que mantenga la tensión, mientras él lo ve partiéndose de risa desde la mansión de Waterloo, es por debilidad y desesperación. La fuga hacia adelante es una llamada a la desesperada para mantener la parroquia que se desmorona.

El SOS lanzado por el reaccionario Puigdemón, tiene doble destinatario: uno a sus creyentes para mostrarles la  firmeza que no tienen; y otro al gobierno para que lo saque del atolladero, sin que tenga que confesar sus mediocridades aventureras a los miembros de su Iglesia que ya han entrado en un desesperado estado cismático.

Como todas las Iglesias, necesitan sus mártires. Y si no existen, se los inventan. De otra manera carecerían de interés. Mártires, que como siempre, intentarán que sean otros, no los capirotes. Incluso empujándolos al martirio; después ya ellos los harán víctimas y los meterán en el santoral independentista de la derecha catalana, real o inventado. Pero ahora necesitan que alguien, por favor, les eche una mano para no ser calificados de traidores. 

Ubaldo

viernes, 28 de diciembre de 2018

LA DERECHA ESPAÑOLA, NUNCA HA SIDO DEMOCRÁTICA



(Agustina Álvarez ha enviado una carta a la fundación que lleva el nombre del dictador)

La derecha española históricamente no ha sido democrática. El hecho de que aquella, entonces, burguesía perezosa no hiciera su revolución cuando llegó su hora, cuando las grandes convulsiones en el siglo XIX por las que atravesó España; y que, pasado el tiempo tras la corrupta monarquía borbónica apoyara contra la II República el golpe de Estado que daría para retrasar el reloj de la historia, confirmaba el poco deseo que nuestra burguesía tenía en avanzar con los tiempos que ya vivía Europa. Siempre prefirió su alianza con la vieja España parasitaria, aristocrática y medieval, con la Iglesia más retrógrada de toda Europa, quizá con la excepción de Polonia, antes que asumir su responsabilidad como fuerza, a la sazón objetivamente revolucionaria y transformadora. El temor a las clases populares, al proletariado creado por ella misma, le hizo ahondar en el conservadurismo de la peor especie.

Lo que la mayoría de países de Europa hicieron, de una u otra forma, tras la Revolución Francesa, en España, las clases dominantes lo combatieron; se opusieron a la modernización, ignorando su propios intereses de clase del futuro. Prefirieron seguir amarrados a las tradiciones, que avanzar en la civilización.

Así que es de pura lógica todo lo que vino después de que la burguesía española pactara con la aristocracia. De ahí vino atacar a la República, burguesa, no se nos olvide, la última ocasión que tuvo para sacar del atraso secular a España junto al resto de Europa, y prefirieron el fascismo antes que la democracia. 

Cuando Hitler invadió Europa, en la mayoría de los países gran parte de la burguesía orientó a coger las armas contra el fascismo. En España, la burguesía era el fascismo. Al igual que en el Antiguo Régimen prefirió aliarse con la aristocracia y con la Iglesia, defensores de los privilegios de unas castas ya salidas de la Historia; y durante la dictadura también prefirieron el negocio inmediato y suculento antes que defender la democracia.

Esas, entre otras muchas, son las razones por las que hoy la derecha renquea tanto a la hora de tomar decisiones inequívocamente democráticas y no rompa con el pasado siniestro de su propia historia colaboracionista y protagonista con la dictadura. 

Que tras más de cuarenta años de la muerte del dictador, que murió en la cama, no empujado por esas fuerzas burguesas que pudieron haberlo hecho, sigan existiendo homenajes a los golpistas y su dictadura lo dice claro. De haber sido una burguesía con amplias miras, como hicieron en otros países de Europa, debió haber sido ella la que liquidara la dictadura que propicio y sostuvo para evitar el sufrimiento de nuestro pueblo, en primer lugar; pero si eso no era acicate para ellos, más atentos a sus negocios, sí debía haberlo sido la transformación de España en una sociedad moderna, en lugar de permitir el anquilosamiento de sus estructuras con la larga dictadura, aunque esta les proporcionara pingües beneficios por la esclavitud de los trabajadores, sin derechos. 

En Francia, fue la derecha –la izquierda nunca ha gobernado, ni en el vecino país ni por supuesto en España, aunque hay algunos despistados que lo creyeran– la que establece el laicismo del Estado a principios de Siglo XX, soltando amarras con el idiotismo religioso. En esa época la burguesía española seguían en otra era; la monarquía española absoluta, con una Iglesia todopoderosa, seguía anclada en la Edad Media. En algunas zonas de España, literalmente.

En Alemania, tras la derrota del fascismo, las clases dirigentes alemanas tuvieron sumo cuidado en que no se le identificara con el pasado criminal del nazismo, a pesar de que fue plenamente colaboradora con él. De hecho sin su concurso jamás habría llegado Hitler al poder. Pero esa burguesía sabía que necesitaba lavar su siniestro pasado. Nada que ver con lo que hizo la derecha española al llegar la democracia, e incluso hoy mismo, como sabemos, sigue sin disimulo defendiendo lo que representó la dictadura y su caudillo.

En España la derecha se sigue oponiendo a que le sean retirados honores a los golpistas y sobre todo al dictador. Siguen habiendo decenas de miles de asesinados en las cunetas. Eso en un país de Europa, sería impensable. Lo que hizo la clase dirigente europea, jamás le ha pasado por la cabeza a los dirigentes de la derecha española. Siguen defendiendo los privilegios de la Iglesia colaboradora con el golpe y la dictadura. Y la vergüenza de que el dictador tenga un mausoleo, que en otros países habría sido esa misma derecha la que, inteligentemente habría decidido solucionarlo, democratizándose así misma, y no creando todo tipo de problemas para obstaculizar la exhumación del dictador. 

Ni a la familia de Hitler, de Mussolini ni de Salazar le preguntaron dónde querían que estuvieran los restos del dictador. Sencillamente lo decidió el Estado; como debe ser tratado un asunto de esas características. En España los leguleyos tienen amplio campo de acción, tanto por la pusilanimidad de unos, que habiendo gobernado 22 años carecieron de interés porque no debieron considerarlo importante, a pesar de llenarse la boca de socialismo; y del empecinamiento de los defensores del dictador, que no pierden ocasión en mostrar sus querencias por el golpista. Lo que encabeza este escrito sobre una alcaldesa del PP, sólo es un ejemplo.

Así que no hay que extrañarse que ante la aparición de un partido de ultraderecha –hay que analizar qué ha hecho mal la llamada izquierda para que así sea–, desprendido de la casa madre del PP, no tengan inconveniente en lavarle la cara al mismo, sin ningún pudor. Y acepten gobernar con su apoyo. Lo que deja claro que el PP mantienen sus esencias reaccionarias, sin disimulo. O que la otra derecha, Ciudadanos, le siga, para poder desalojar al PSOE de Andalucía, sin que sean conscientes de que el pan para hoy de los votos envenenados de los que quieren volver al pasado, puede ser hambre para mañana, que sin duda lo pagarán. No se puede compartir mesa y mantel político con la ultraderecha racista y xenófoba para lograr sus votos, al tiempo que a  otro racista y xenófobo se le considera enemigo de la democracia, porque así es. Ambos lo son, ambos son la derecha antidemocrática. La incoherencia de Rivera lo ha dejado desnudo ante la realidad. Tanto tiempo hablando de regeneración democrática para llegar a esto.

Mientras en Europa los partidos de derechas democráticos tratan de hacer alianzas con otros partidos para evitar que la ultraderecha tenga poder de decisión, con un cordón sanitario, en España, como pasó en el pasado, son los partidos de la derecha que así misma se llama democrática, la que se apoya en ellos. Seguramente porque no hay tantas diferencias entre ellos. En el fondo, la pose democrática de la derecha española, “civilizada”, no es más que oportunismo. 

Gobernar gracias a partidos ultrarreaccionarios, retrata perfectamente a los partidos que lo hacen posible. El discurso programático de la ultraderecha es más que suficiente para que todo demócrata mire al futuro y no al momento actual que puede facilitarle gobernar, a cualquier precio, facilitándole el lavado de cara, y evite todo contacto con los que quieren regresar a los años negros.  

El objetivo de Rivera era echar al PSOE, a cualquier precio. Y está en su derecho. ¿Pero, vale la pena echar al PSOE para poner al mayor partido corrupto de Europa? ¿No hay otra alternativa que caer en brazos de los ultras?  Rivera ha llegado demasiado lejos en su conversión por la derecha.

Porque en esto, quienes saldrán peor parados a medio plazo, serán Ciudadanos que, aunque últimamente se ha escorado a la derecha para competir con el PP, sus propuestas parecían ir por otro camino. Hoy vemos que no. Parece que los amos de verdad, han decidido lo que ha de ser cada formación política. Y ya sabemos lo que será Ciudadanos. Hay líneas rojas que ningún partido democrático puede traspasar. En Andalucía lo  acaban de hacer. 

Ubaldo



miércoles, 26 de diciembre de 2018

¡LA REPÚBLICA (del 3%) NO EXISTE, IDIOTA!



El baño de realidad que en pocas palabras le dio un Mosso  D´esquadra a un talibán  seguidor de la farsa en que la derecha corrupta catalana ha metido a los ciudadanos de nuestra tierra, es de puro sentido común. Dice el brigadista del procés que él es funcionario y le pide a otro funcionario, el mosso, más centrado y con sentido común, que la república (la del 3% y Mas y sus recortes) no existe, ¡idiota!

Siendo demoledora la respuesta que el mosso hace al creyente de la inventada religión por la derecha expoliadora catalana, del prometido paraíso, lo preocupante no es que los fanatizados brigadistas de los neumáticos, los cortes de autopistas, los escaparates rotos, contenedores ardiendo y demás mobiliario urbano, no despierten del narcotizado estado en el que se encuentran. Que no se den cuenta de que los vienen engañando con promesas, no sólo irrealizables, sino que ellos, los promotores, son los primeros que lo saben, pero que son incapaces de decirles la verdad a sus seguidores, porque los correrían a gorrazos por tanta mentira para tapar sus corrupciones. Que para eso Artur Mas se puso delante de la pancarta del independentismo, para tapar los recortes que tanto daño han hecho a los ciudadanos, para enriquecer a unos cuantos, privatizando servicios de la Sanidad. Para, de hecho, desmovilizar el 15-M, como ya lo hiciera la burguesía, a principio del Siglo XX, ante el auge del movimiento obrero. Nada nuevo. Pero hay que ser creyente para tragarse todas las mentiras, y viniendo de la boca de personajes tan limitados. 

Lo que más llama la atención es que el Conseller de Interior, el antiguo guardián de discotecas, ha abierto una investigación para identificar al mosso. Y lo que debiera ser para felicitarlo por cumplir con su trabajo, resulta que huele a represión por poner en cuestión los delirios de unos cuantos señoritos de la parte alta de Barcelona y de la Cataluña decimonónica carlista profunda. 

Y es para ponerse a temblar, lo que le sucedería a este funcionario en caso de que la república virtual y onírica del antiguo portero de discoteca fuera efectiva. En tal caso la purga que pedía el xenófobo y racista valido del huido a Flandes habría sido un juego infantil comparado con lo que la dictadura con todos los poderes en las manos del President; que decidiría quienes serían los jueces juzgadores; y la suerte del funcionario rebelde, en caso de que le dieran la oportunidad de recurrir. Lo dicho, para ponerse a temblar. Pue sería más la dictadura talibana sin control que la Arcadia feliz que prometen. 

¡Y Sánchez habla de diálogo, cuando no dialogan con la mayoría de los catalanes contrarios a sus delirios!


Ubaldo

viernes, 21 de diciembre de 2018

TODOS LOS PRESIDENTES...ESPAÑOLES



Es evidente que los responsables directos del desastre que vivimos los catalanes, hoy atacados con virulencia por las criaturas creadas por los poderes de la burguesía catalana, camuflados con pomposos nombres de izquierdistas, para combatir a la otrora verdadera izquierda hoy desaparecida, la tienen sus actores directos: la derecha catalana, con las brigadas de talibanes del nacionalismo, animados por sus irresponsables jefes, que ya parece que se les ha ido de las manos. Quienes hayan leído la historia, recordarán que los comportamientos de los falangistas durante la República, contra los partidos obreros, era muy similar, con los evidentes cambios de táctica que los tiempos imponen.

Pero todo esto no habría llegado hasta aquí si los gobiernos de España, sus presidentes, no hubieran renunciado a sus obligaciones, permitiendo que en esta tierra de forma continua y reiterada, se incumplieran las leyes sin que pasara nada durante años; si los presidentes de los distintos gobiernos, por intereses espurios de partido, que casi siempre se mezclan con los personales y caudillistas, olvidándose de que su responsabilidad iba mucho más allá del apoyo para su investidura, o para sostenerse en el cargo, con los votos-chantaje de unos diputados nacionalistas en el Congreso, que en buena lid no les hubieran correspondido de haberse contabilizado su influencia en función de los votos populares, en lugar de por una ley electoral que premia al nacionalismo. La irresponsabilidad de los dos partidos, PSOE y PP, al no cambiar la ley para democratizarla, cuando entre ambos tenían más del 80% de los votos en el Congreso, es de manual. Tampoco es baladí la incompresible actuación de la izquierda española en general, con la burguesía nacionalista.

E incluso, cuando los gobiernos españoles tenían mayoría absoluta, en una incomprensible enajenación, se siguió premiando al nacionalismo, como hizo González cuando estalló el escándalo de Banca Catalana, movilizando sus influencias para que el entonces presunto estafador respondiera ante la justicia como pedía el fiscal anticorrupción, Jiménez Villarejo. Pero es que, además, se le permitió al nacionalismo unas televisiones y unas radios públicos, para uso exclusivo de su propaganda. Medios pagados por todos, verdaderas plataformas goebbelsianas para que desde los mismos se atacara a las instituciones y personas que no son de su cuerda. Algo escandaloso que sería imposible ver en ningún otro país democrático. 

Pero no sólo González; sino que hasta se creó en Madrid una especie de malvada connivencia con la “clase política”, con “el todo Madrid”, absolutamente artificial e irresponsable para contentar al jefe del nacionalismo catalán, alimentando la falsa idea de sus bondades y calidad de "hombre de Estado" de Pujol. ¡Santa Llúcia!, que diría la beata.

Tanto que, hasta un periódico tan reaccionario como ABC lo convirtió en “el hombre del año”. Se trataba de contentar al que minaba la convivencia, entre los españoles, en primer lugar entre los catalanes, a sabiendas de que se le estaba dando munición para que así fuera; cediendo competencias, que eran utilizadas arteramente para su hoja de ruta que nada tenía que ver con el bienestar de los catalanes, sino en los objetivos rupturistas de unos cuantos, algunos que hacía un rato se habían despojado de la camisa azul y empezado a cantar Els  Segadors

Porque, las competencias entregadas al nacionalismo tendrían consecuencias, como  muchos sabíamos ya entonces, aunque los actores quisieran ignorarlo por sus intereses inmediatos. 

Felipe Gonzáles –y sus sucesores en el PSOE– hizo cuanto pudo para que su sucursal en Cataluña nunca ganara unas elecciones regionales, ya que no podía ignorar que el PSC en Cataluña nunca fue visto por las clases populares como un partido socialista, cercano a sus intereses; más bien era visto como una copia casi exacta de la secta que dominaba Pujol, al que todos los partidos catalanes, izquierda incluida, rendían pleitesía, sin otra oposición que la que mostraban de cara a la galería para los suyos, que no era más que puro teatro. 

En realidad todos comulgaban, con más o menos disimulo, con el capo del nacionalismo, que de facto, dirigía la casa común, en la que confluían todos los partidos, en connivencia, pues a todos los unía el nacionalismo, siendo esto nefasto para las clases populares, que se quedaron sin referencia de clase.

Al parecer le era más rentable a González y a los intereses que él representaba, en lugar de la copia PSC con quien seguro podía tener alguna controversia, llegado el caso, mantener el original de la derecha catalana, CDC en la Generalitat. Lo que dice mucho del supuesto y nunca probado, todo lo contrario– ideal “socialista”  de González. No se olvide que González prefirió los votos envenenados de la derecha nacionalista, a los votos de la izquierda.

Pero, con todo, no fue González el que más daño hizo a la democracia en Cataluña cediendo desde el gobierno. Después vino Aznar, el mismo que hoy se rasga las vestiduras, ante la situación creada, también por él. Porque aunque se recurre siempre a la anécdota de que hablaba catalán en la intimidad, para seguir contentando al mismo capo que contentaba González y el establishment, lo importante fue lo que llegó a ceder ante Pujol como pago por sus votos.

Aznar, desesperado por sentarse en el trono de primer ministro, estaba dispuesto a todo. A ceder en todo, sin reparar en ese fogoso amor a la patria por la que brama hoy con toda la derecha, como buen reaccionario de la extrema derecha que siempre fue.

Le entregó al Pujol la policía, instrumento que el nacionalismo ha intentado manipular, con lo que eso representa para un gobernante desleal y dispuesto ha romper la baraja; le entregó la educación de nuestros hijos, algo deseado por cualquier poder –que se lo pregunten a la Iglesia– para que así pudieran, en un espacio de tiempo más o menos largo, sin control, lograr el adoctrinamiento de los niños y jóvenes, que podrían convertirse, llegado el momento, en talibanes fanatizados del nacionalpujolismo.  

Además de poner en sus manos la Sanidad Pública, que destrozaron en beneficio de la sanidad privada, en cuanto tuvieron oportunidad. Porque para esta derecha patriotera y ombliguista, el negoci és negoci. Y la  gente, las listas de espera, es secundario. 

Aznar, contra todo sentido común, aceptó defenestrar a uno de los suyos, Vidal Quadras, al que había logrado mayores réditos electorales hasta entonces. El que fuera el único político del arco parlamentario  en el Parlament catalán, que le hacía sombra y oposición a Pujol. Dialécticamente se lo comía, poniéndolo en sus sitio en cada sesión. Lo que ponía nervioso al capo, que mostró sus mediocridades, cuando alguien con capacidad y no sumiso, le cantaba las cuarenta. Cosa que ninguno de los dirigentes políticos deseaba hacer. 

Para muestra un botón: cuando Anguita criticó a Pujol como “el representante de la peor burguesía”, el burgués Rafael Ribó, secretario general del ya degenerado PSUC, le pidió audiencia para pedirle disculpas al padrone. No es raro que tiempo después el Parlament lo premiara con el título de Histórico de PSUC. ¡Casi nada! Un personaje de la burguesía, que entraría en el partido en el año ’74, justo un año antes de la muerte del dictador, era nombrado “militante histórico del PSUC”. El que, andando el tiempo sería premiado con el de Defensor del Pueblo, y fogoso converso al independentismo. 

Históricos en el PSUC había miles, pero la mayoría eran obreros, y charnegos que habían sufrido en sus carnes los rigores de la represión y las cárceles. Pero ninguno podían lucir, para la exquisita pose de la burguesía nacionalista como un hijo suyo. Que además enfangaba el nombre de un partido que luchó contra la dictadura, y contra esa misma burguesía.

Después llegaría Zapatero, desconocedor del nacionalismo, que llegó hasta ofrecerle a los nacionalistas de Maragall –que ya anunciaba que el Estado en Cataluña era residual–, en un acto de euforia, que lo que los nacionalistas aprobaran en el Parlament, él, si llegaba al gobierno, lo aprobaría sin más. Mayor irresponsabilidad no cabía en un aspirante a dirigir los destinos del  país.

Y, en esto llegó Rajoy de la mano de Zapatero que le puso la alfombra por sus políticas reaccionarias, y por ser el artífice del ominoso golpe con nocturnidad veraniega, del articulo 135 de la Constitución. Rajoy seguramente el que pasará a la historia como el peor presidente de España,  en un erial de presidentes y dirigentes de Estado, por su pusilanimidad e incapacidad de abordar las responsabilidades que le imponía su cargo. Rajoy, fue el presidente sesteante. 

Y ojalá hubiera sido así durante todo el Septenio Negro, sin despertarse. Porque cuando, entre sueño y sueño despertaba, se desataba con unas leyes laborales esclavistas, y una ley mordaza, entre otras, que destrozaron la vida de millones de españoles, al tiempo que enriquecía a las grandes fortunas. 

Ah, pero a la hora de hacer frente al desafío de la burguesía nacionalista, en lugar de asumir sus responsabilidades, prefirió que fueran los jueces los que defendieran al Estado, mientras él anunciaba, una y otra vez, que tal o cual acción, ilegal anunciada por el separatismo, no se produciría; lo que los hechos desmentían. Un verdadero desastre. !Y tenía mayoría absoluta cuando Artur Mas el Tijeras  empezó el desafío! Mayoría que aprovechaba para ignorar al Parlamento, pero no para imponer la ley donde se incumplía por los representantes del Estado en Cataluña.

No seré yo quien se lo niegue, Pedro Sánchez tiene voluntad de mejorar la horrible situación en la que vivimos los catalanes. Pero cae en el mismo error que sus predecesores. Ignora que negociar sólo se puede negociar con gente razonable democrática y que quiere construir, en lugar de destrozar. Y a la vista está que Puigdemont y su marioneta Torra no lo son. Que no se puede negociar con aquellos que animan, como jefes, a una especie de algarada permanente. Con los mismos que impiden que la policía, los Mossos, cumplan con su obligación, y hasta piden purgas entre ellos.

Es de desear que esta situación insostenible llegue a su fin. Pero eso no se hace cediendo y permitiendo todo tipo de irregularidades. Eso es lo que han hecho a lo largo de los años todos los presidentes de todos los gobiernos de España. Que dicho sea de paso, aunque no es cosa menor, olvidándose de más de la mitad de la población. 

Aumentar las competencias a las autonomías, es positivo, siempre que hablemos de responsables leales al proyecto común. No como ha venido sucediendo desde que nacieron las autonomías, que sólo es dar munición para atacar la democracia. No olvidemos que la proyectada República, sin haber llegado a ella, ya anuncian una dictadura, es decir nada de separación de poderes. En la que los jueces serían elegidos por el presidente. Ese es el futuro que tienen en mente los promotores. Además de que no debe olvidarse las ideas racistas y xenófobas  de Torra, plasmadas en numerosos artículos. 

Además que le da gasolina para los incendiarios discurso de Casado y su ventrílocuo, Aznar.

Ubaldo.


jueves, 13 de diciembre de 2018

CUANTO PEOR, MEJOR


El incendiario de Flandes, desde su cómodo sofá de la carísima mansión de escándolo y vergüenza, llama a protestar a los catalanes, con motivo del anunciado Consejo de Ministros en Barcelona, el 21 de diciembre, calificado por algunos de la derecha catalana echados al monte, de “provocación”. 

El cobardemente huido expresidente de la Generalitat, designado a dedo por Artur Mas el Tijeras,  está en línea de considerar Cataluña de su exclusiva propiedad. 

El expresidente, más atento a sus intereses de personaje desahuciado, y ya como agitador e irresponsable, cómodamente situado como observador sin riesgo,  obvia que las protestas de los catalanes ya se vienen desarrollando; pero no las que desea el fugado Puigdemont, como incendiario, apoyando a sus muchachos de la gasolina,  como diría otro personaje a olvidar, hijos de la burguesía, convertidos en revolucionarios de salón, dándole ordenes a su vicario Torra, para que la tensión siga  creciendo.

Las verdaderas protestas tienen lugar en nuestra tierra, movilizando a médicos, bomberos, profesores, estudiantes y amplios sectores de la población; y ayer mismo los Mossos d´Esquadra, víctimas de las políticas de los  recortes llevados a cabo por  la gente de la derecha que representa el huido. 

Llamar a protestas para tratar de ocultar su fracaso político de aventureros irresponsables, no deja de ser una cortina de humo, pero que los ciega, considerando lo realmente importante para la gente, como secundario, como muy bien dejó claro el no menos irresponsable que su jefe, Eduard Pujol, cuando afirmó que lo de las listas de esperas en la Sanidad no debían distraerlos.  Que lo importante para ellos era la independencia. 

Tampoco debe ser importante para estos reaccionarios de los partidos de la derecha nacionalista, la ayuda a la dependencia, los atrasos de las pagas o la de poner al día sus sueldos. Entre otras muchas cosas porque ellos sí los tienen resueltos. 

Para el ventrílocuo de Waterloo, los problemas reales de los catalanes, los verdaderos, son secundarios y cuanto peor mejor. Sólo así se entiende sus irresponsables actuaciones, de él y de los que, sabiendo el desastre, no cortan amarras y hacen política para todos los catalanes. Pero eso, pedírselo a unos personajes instalados en un mundo irreal, es perder el tiempo.


Ubaldo

martes, 11 de diciembre de 2018

LA HUELGA DE HAMBRE DEL "NOSTRE PRESIDENT", Y SUS MUCHACHOS DEL "APRIETE"



Quim Torra,  ese extraño personaje que se va al monasterio independentista de Montserrat, al parecer para hacer huelga de hambre en solidaridad –dice– con algunos de los políticos presos; y que al parecer hará  dicha huelga  entre el desayuno y el almuerzo; para reemprenderla hasta la cena. Tras la cual la volverá a reiniciar, ¡hasta la mañana siguiente!. No es poca cosa.  Porque no sería ético levantarse ha tomar un tentempié.

Eso sí, el insigne personaje contará con las debidas revisiones médicas, no sea que entre butifarra amb seques (butifarra con judías) y un pa amb tomàquet amb pernil del bo, las Aromas de Monserrat para una buena digestión; no sea que tras los rezos reglamentarios del lugar, las meditaciones sobre su república del 3% y demás preocupaciones, al hombre le dé un yuyu, por algún acto de brujería de algún mal catalán descontrolado, y tengamos que lamentar la ausencia, durante unos días de tan insigne dirigente; y la patria quede sin nadie como él, que recibe órdenes directas de su dios-jefe huido a Flandes, desde el sofá de la mansión de Waterloo.

Ante la agresión del presidente de gobierno del “país del costat”, Pedro Sánchez  –que como se sabe son gentes primitivas y con el ADN distorsionado, como ya advertía el capo  Pujol en los años sesenta, y tantas veces lo advierte en sus escritos nuestro hombre–, al enviarle unas cartas el gobierno, pidiendo explicaciones por la actitud de la policía, els mossos, a sus órdenes, sin que tales órdenes se cursaran, para restablecer la normalidad que interrumpían un centenar de esos chicos que nuestro president tanto cuida; y a los que anima a apretar

El President, por delegación, pero President al fin, ha dicho, con toda la sabiduría que lo caracteriza; quizá insuflada por vía telepática desde Waterloo por su jefe, que no es cierto cuanto dice la carta. Que la policía actuó siguiendo el protocolo, decidido por los responsables policiales, en los que el poder político no entra.  Como para cualquier mal político, la culpa no es suya. En este caso es de la policía.

Convirtiéndonos tras dichas explicaciones a todos en verdaderos idiotas; a los catalanes en primer lugar. Porque todos sabemos la bronca que le echó Torra al Conseller de Interior, pidiendo las cabezas de los responsables policiales, de que sus muchachos del apriete, fueran molestados en Tarrasa y en Gerona. 

Pero es que a continuación, cortaron durante 15 horas la AP7; y acto seguido levantaron las barreras de las autopistas, con presencia policial, sin que tampoco entonces llegaran las órdenes pertinentes, que era lo que el ciudadano normal, hubiera deseado. 

Y que no venga nuestro ilustre huelguista solidario,  con el cuento, de que esas decisiones se hacen valorando los pros y contras de la actuación policial. Incluso alguno de los responsables –es un decir– de la Generalitat, ha comparado esos hechos con la huelga y el bloqueo de la ciudad por miles de taxistas. 

Olvidando que los que cortaron la autopista y levantaron las barreras, eran unos pocos, según informó un mosso, portavoz de uno de sus sindicatos, eran unos 150 activistas, enmascarados. Por sólo esta razón debieran haber actuado los mossos, identificándolos, de haber tenido órdenes para hacerlo. 

Así que el ilustre huelguista de hambre en etapas y en diferido, y con el tiempo acotado, que piense un poco en que esas afirmaciones son un insulto a la inteligencia de los propios catalanes, víctimas de sus muchachos y de él mismo y sus compinches. 

Y, aunque sabemos que la gente del país opresor del costat, no son tan inteligentes, por aquello de la distorsión del ADN, que los sitúa en inferioridad, muy por debajo del nivel de los patriotas auténticos como él, la mentira es tan burda, que hasta ellos la perciben. 

Esperemos que algunos de los que siguen montados en el procés de la república talibana del 3% de la burguesía catalana, la de los negocios, corrupciones y recortes sociales, también perciban el engaño.  Porque a la hora de aplicar dichos recortes en la Sanidad Pública, sí somos iguales si somos catalanes de las clases desposeídas. Los de las tijeras, suelen tener  mutuas privadas y colegios trilingües, que por supuesto les pagamos todos. 

Ubaldo