sábado, 18 de julio de 2015

FUERON A POR GRECIA, PERO COMO YO NO ERA GRIEGO...DESPUÉS FUERON A POR NOSOTROS...PERO YA ERA TARDE


En aquellos tiempos, para cuando el terror se extendió por toda Europa, previamente habían conseguido la colaboración de los diversos gobiernos a su servicio, ya  todo fue calculadamente  acelerado. 

Primero fueron a por Grecia, el eslabón que consideraron más débil. La ocuparon, la descuartizaron y la esclavizaron; la convirtieron en tierra conquistada para el recreo de unos cuantos. Nosotros no dijimos nada porque nos pareció bien; ya el gobierno invasor, el que considerábamos nuestro, nos había enseñado que los griegos eran unos derrochadores y unos vagos que habían vivido de nuestro dinero y merecían que se les hiciera lo que les estábamos haciendo, como correctivo. 

Nadie nos explicó que en otra época habían sido los griegos los que nos perdonaron la deuda a nosotros, a pesar de que habíamos sido los responsables del desastre ocasionado a Europa, con millones de muertos. 

También a nosotros nos habían bajado el salario con el apoyo de los que decían ser nuestros defensores, los socialdemócratas, junto a los conservadores sin diferencia. Y dijeron que era para poder solucionar el déficit griego, con lo que nuestra indignación se dirigió hacia los griegos, no hacia los que nos habían bajado el sueldo.

Así que aceptamos de buen grado lo que se le estaba haciendo a Grecia, “para consolidar la Unión Europea”, apretándole, aún más, las tuercas a "esa pandilla de irresponsables griegos que querían que nosotros los mantuviéramos". Algo nos pareció raro, lo que nos recordaba otros tiempos, pero cómo nosotros no éramos  griegos, no nos preocupamos. 


Después fueron a por Portugal. La ocuparon, la descuartizaron y la esclavizaron; la convirtieron en tierra conquistada para el recreo de unos cuantos. Nosotros no dijimos nada porque nos pareció bien; ya el gobierno invasor, el que considerábamos nuestro, nos había enseñado que los portugueses, como los griegos eran unos derrochadores y unos vagos que habían vivido de nuestro dinero y merecían que se les hiciera lo que les estábamos haciendo, como correctivo. 

Nadie nos explicó que en otra época habían sido los portugueses, como los griegos, los que nos perdonaron la deuda a nosotros, a pesar de que habíamos sido los responsables del desastre ocasionado a Europa, con millones de muertos.  

También a nosotros nos habían bajado el salario, con el apoyo de los que decían ser nuestros defensores, los socialdemócratas, junto a los conservadores sin diferencia;  y dijeron que era para poder solucionar el déficit portugués y griego. Con lo que nuestra indignación se dirigió hacia los portugueses y hacia los griegos, no hacia los que nos habían bajado el sueldo.

Así que aceptamos de buen grado lo que se le estaba haciendo a Portugal y a Grecia, “para consolidar la Unión Europea”, apretándole, aún más, las tuercas a "esa pandilla de irresponsables que querían que nosotros los mantuviéramos". Algo nos pareció raro, que nos recordaba otros tiempos, pero cómo nosotros no éramos  ni portugueses ni griegos, no nos preocupamos. 


Después fueron a por España. La ocuparon, la descuartizaron y la esclavizaron; la convirtieron en tierra conquistada para el recreo de unos cuantos. Nosotros no dijimos nada porque nos pareció bien; ya el gobierno invasor, el que considerábamos nuestro, nos había enseñado que los españoles, los portugueses y los griegos eran unos derrochadores y unos vagos que habían vivido de nuestro dinero y merecían que se les hiciera lo que les estábamos haciendo, como correctivo. 

Nadie nos explicó que en otra época habían sido los españoles, portugueses y griegos, los que nos perdonaron la deuda, a nosotros, a pesar de que habíamos sido los responsables del desastre ocasionado a Europa, con millones de muertos.  

También a nosotros nos habían bajado el salario, con el apoyo de los que decían ser nuestros defensores, los socialdemócratas, junto a los conservadores sin diferencia;  y dijeron que era para poder solucionar el déficit español, portugués y griego. Con lo que nuestra indignación se dirigió hacia los españoles, portugueses y  griegos, no hacia los que nos habían bajado el sueldo.

Así que aceptamos de buen grado lo que le estábamos  haciendo a España a Portugal y a Grecia, “para consolidar la Unión Europea”, apretándole, aún más, las tuercas a "esa pandilla de irresponsables que querían que nosotros los mantuviéramos". Algo nos pareció raro que nos recordaba otros tiempos, pero cómo nosotros no éramos  ni españoles ni portugueses ni griegos, no nos preocupamos. 


No tardaron mucho y fueron a por Italia. La ocuparon, la descuartizaron y la esclavizaron; la convirtieron en tierra conquistada para el recreo de unos cuantos. Nosotros no dijimos nada porque nos pareció bien; ya el gobierno invasor, el que considerábamos nuestro, nos había enseñado que los italianos, españoles, portugueses y griegos eran unos derrochadores y unos vagos que habían vivido de nuestro dinero y merecían que se les hiciera lo que les estábamos haciendo, como correctivo. 

Nadie nos explicó que en otra época habían sido los italianos, los españoles, los portugueses y los griegos, los que nos perdonaron la deuda, a nosotros, a pesar de que habíamos sido los responsables del desastre ocasionado a Europa, con millones de muertos.  

También a nosotros nos habían bajado el salario, con el apoyo de los que decían ser nuestros defensores, los socialdemócratas junto a los conservadores sin diferencia; y dijeron que era para poder solucionar el déficit italiano, español, portugués y griego. Con lo que nuestra indignación se dirigió hacia los italianos, españoles, portugueses y  griegos, no hacia los que nos habían bajado el sueldo.

Así que aceptamos de buen grado lo que le estábamos  haciendo a Italia, España, Portugal y a Grecia, “para consolidar la Unión Europea”, apretándole, aún más, las tuercas a "esa pandilla de irresponsables que querían que nosotros los mantuviéramos". Algo nos pareció raro que nos recordaba otros tiempos, pero cómo nosotros no éramos  ni italianos, ni españoles ni portugueses ni griegos, no nos preocupamos. 

Sin tregua  fueron a por Francia que se creía parte de los que decidían. La ocuparon, la descuartizaron y la esclavizaron; la convirtieron en tierra conquistada para el recreo de unos cuantos. Nosotros no dijimos nada porque nos pareció bien; ya que el gobierno invasor, el que considerábamos nuestro, nos había enseñado que franceses, italianos, españoles, portugueses y griegos, eran unos derrochadores y unos vagos que habían vivido de nuestro dinero y merecían que se les hiciera lo que les estábamos haciendo, como correctivo. 

Nadie nos explicó que en otra época habían sido los franceses, los italianos, los españoles, los portugueses y los griegos, los que nos perdonaron la deuda, a nosotros, a pesar de que habíamos sido los responsables del desastre ocasionado a Europa, con millones de muertos.  

También a nosotros nos habían bajado el salario, con el apoyo de los que decían ser nuestros defensores, los socialdemócratas junto a los conservadores sin diferencia; y dijeron que era para poder solucionar el déficit francés, italiano, español, portugués y griego. Con lo que nuestra indignación se dirigió hacia los franceses, italianos, españoles, portugueses y  griegos, no hacia los que nos habían bajado el sueldo.

Así que aceptamos de buen grado lo que le estábamos  haciendo a Francia, Italia, España, Portugal y a Grecia, “para consolidar la Unión Europea”, apretándole, aún más, las tuercas a "esa pandilla de irresponsables que querían que nosotros los mantuviéramos". Algo nos pareció raro que nos recordaba otros tiempos, pero cómo nosotros no éramos  ni franceses ni italianos, ni españoles ni portugueses ni griegos, no nos preocupamos. 

El resto de países europeos, creyéndose inmunes,  habían vivido al margen de los problemas de griegos, portugueses, españoles, italianos y franceses; fueron fácilmente dominados sin esfuerzo. Todos ellos aceptaron su inferioridad, sin rechistar.

Llegado hasta aquí, nos dimos cuenta de que éramos nosotros, los trabajadores alemanes, los próximos a expoliar, porque los expoliadores de griegos, portugueses, españoles, italianos y franceses, habían sido los mismos grandes depredadores de nuestro país, y nos iban a aplicar sus recetas a todos. Y nos recordaba cómo aquello ya se intentó en otros tiempos, con desastrosos métodos distintos,  pero igualmente eficaces para los depredadores.

Entonces nosotros reaccionamos y quisimos oponernos a semejante retroceso social y liquidación de las libertades, para beneficio de una minoría de insaciables banqueros. Pedimos ayuda para hacer un frente democrático a griegos, portugueses, españoles, italianos y franceses. Pero, como no hicimos nada cuando éstos nos la pidieron a nosotros, ahora ellos, ya esclavizados, no estaban en condiciones de ayudarnos. Sólo cabía la resistencia para recuperar la civilización asesinada.

(En recuerdo de Martin Niemöller)

Ubaldo Plaza




domingo, 5 de julio de 2015

"NIÑOS DEL MUNDO, SI CAE GRECIA– SI CAE, DIGO, es un decir– si cae..."



Grecia Vota hoy en referéndum el futuro de Europa. Con la amenaza terrorista financiera, de la UE y de los grandes estafadores mundiales, que quieren convertir el Continente a la esclavitud de unos pocos. La presión a la que está siendo sometida Grecia  es la misma a la que fueron sometidos los países ocupados por los nazis. Y a la misma a la que estuvo sometida España por los mismos actores o sus herederos.

Son los mismos banqueros que apoyaron a Hitler, los mismos grandes empresarios que financiaron su guerra, que tras la misma nunca fueron depurados en sus responsabilidades por la muerte de millones de europeos; los mismos buitres al acecho. Son los mismos que le negaron a la democracia española ayuda; a un pueblo que se dispuso a defender sus conquistas sociales y democráticas, y fue traicionado como hoy lo es Grecia. Son las mismas intenciones ahora que entonces del capital para dominar Europa. 

Pero esta vez teniendo a su disposición a los gobiernos de los diversos países que han traicionado a sus pueblos. Jamás el bárbaro Hitler pudo soñar con un escenario tan favorable, sin necesidad de enviar a un solo soldado, un solo bombardero, un solo tanque; sin enviar a la terrorífica Gestapo. Porque ahora los mecanismos del terror han cambiado,  pero los fines son los mismos: sumir a Europa en la esclavitud, liquidar la democracia que hoy les resulta un estorbo a los grandes poderes económicos para sus fines expoliadores, como hemos visto lo mal que les ha sentado que se consulte al pueblo griego si desea ser esclavo de los financieros, o defender la democracia y sus derechos como ciudadanos sin intromisión por quien nadie ha votado.

Y en esa traición a sus pueblos han jugado y juegan un papel protagonista los partidos socialdemócratas que algunos cínicamente se siguen llamando "socialistas", que dejaron de serlo hace décadas, y hoy son parte integrante del expolio ciudadano, apoyando las políticas que los financieros deciden, sin siquiera sonrojarse, y la liquidación de las libertades democráticas en Europa, que tanta sangre costó y de las que los europeos nos sentíamos orgullosos, hasta ahora. 


"Niños del mundo,
si cae Grecia -digo, es un decir-
si cae..."


Grecia es el primer eslabón de la cadena que el terrorismo financiero quiere asegurar. Si el terror imbuido por los bárbaros de siempre logran que el pueblo griego se enajene, porque el miedo, el terror es enajenante, entonces las cadenas serán mucho más difíciles de cortar. Pero no a los griegos, sino a todo el Continente que estará sumido en una nueva  y oscura Edad Media, donde el terror para millones de condenados será lo habitual. 

La batalla que ha planteado el único gobierno con dignidad en Europa ante  el acoso del terrorismo financiero, es la misma batalla de todos los europeos. La misma que el gobierno democrático español de la Segunda República se vio obligado a combatir contra los mismos enemigos de hoy. 

Si Grecia cae, no será sólo Grecia quien pague con la esclavitud de sus clases populares. Como no lo fue sólo España quien pagó por el terror nazi-fascista y la pusilanimidad y traición de las democracias a las libertades españolas. Se dieron cuenta tarde, pero lo pagaron todos los europeos de entonces. Hoy Grecia es Europa, la Europa raptada, no por un  Zeus seductor transformado en un bello toro blanco, sino por las  hordas bárbaras del dinero. 

Ubaldo Plaza