lunes, 25 de julio de 2011

EL MOVIMIENTO 15-M, Y LOS "TREPAS"

Una de las mayores virtudes que tiene que movimiento del 15-M es su absoluta y total  trasparencia a la hora de las discusiones, tanto en las asambleas como en las comisiones. En ellas pueden participar todos los ciudadanos que lo deseen sin otra representación que la propia, habiéndose  convertido el movimiento  en el único foro de discusión verdaderamente democrático de toda España. Y eso lo percibe el ciudadano que asiste a las discusiones, sobre todo cuando ve que en todos los foros políticos institucionales,  la discusión y el debate es puro teatro, además de estar encorsetados  en reglamentos que sólo sirven para que los de siempre, los beneficiarios del sistemas, saquen adelante sus intereses de grupo con apariencia democrática.

La total libertad del ciudadano para expresarse, y la no existencia de líderes, que no de dirigentes, que sí los hay, aunque sean rotativos y cambiantes en función del tema que se discute, es lo que hace que el movimiento arraigue y pueda avanzar, junto con la decidida voluntad de defender un programa de mínimos, horizontal, susceptible de englobar los intereses de la inmensa mayoría de la población, víctima del poder plutocrático, y de sus servidores políticos.

Pero al mismo tiempo no se debe caer en la ingenuidad de que los poderes oligárquicos que ordenan el saqueo de lo público,  se vayan a quedar quietos; van intentar reventar de diversas maneras el movimiento reivindicativo. El primer intento fue–y seguirá siéndolo–,  el represivo. Y buscarán la ocasión para ello, como ya lo hizo el ultra Pelip Puig en su irracional y primaria acción represiva en la Plaza de Cataluña. Y también  con la utilización de los medios de manipulación intentando desprestigiarlo como un movimiento violento.

Pero precisamente porque el cariz pacífico y democrático de la lucha ciudadana les crea dificultades  para la represión violenta, intentarán otros más sutiles y que creen les serán mucho más eficaces, como es la infiltración de algunos elementos, con pretensiones de líderes. Podrán venir directamente de parte de los poderes a todos los niveles–sobre todo de los ayuntamientos–,  como representantes de algunas asociaciones vecinales dominadas hasta ahora por aquellos, a los que en definitiva defienden, con algún matiz discrepante, para justificar su existencia, y que de pronto descubren la bondad del M-15,  y se adhieren de forma entusiasta, aunque durante  todo el tiempo transcurrido desde su nacimiento no se hayan preocupado  de sus existencia.

Y sobre todo podrán aparecer algunos oportunistas de algunos partidos, que han fracasado en su intentos de trepar a la política, que tratarán de hacerse un hueco. Son de fácil reconocimiento porque sus intereses son opuestos al verdadero proyecto del 15-M; tienen prisa en ser reconocidos cómo líderes y se conocen por los defectos que traen de sus partidos, defendiendo en realidad las propuestas partidistas,  y como muy enteraos.

Suelen prodigarse en largas y tediosas verborreas mitineras, mostrando una supuesta experiencia de largas lucha, que aseguran tener a cada paso, y que casi siempre se aparta del interés y el orden de la asamblea; y acaparando cuanto más tiempo mejor los tiempos en las  mismas, con exhibiciones de sus supuestos conocimientos, que dan por descontado que los demás ignoran, para intentar ganar adictos creyendo que de esta forma alcanzarán mejor el liderazgo,  y que todo el mundo los tendrá en cuanta. 

Son muy peligrosos para la estabilidad y desarrollo del movimiento y de la lucha democrática, porque al introducir temas que en lugar de unificar criterios, los dispersa, crean malestar al propiciar discusiones estériles, por una parte; pero también porque otros ciudadanos que asisten a las asambleas   con sus criterios, pero que se los guardan respetuosos, precisamente para no distorsionar el espíritu unitario, pueden estar tentados de responder ante semejante   manipulación. Con  lo que la discusión se aparta de los objetivos, y los enemigos del 15-M,  logran lo que de verdad los ha llevado a participar: su liquidación por la vía de que muchos participantes no vean reflejadas sus reivindicaciones, sino las discusiones o exposiciones políticas de algún partido, y abandonen.

Es una táctica muy  recurrente, sobre todo entre los llamados partidos que hasta hace poco eran considerados de la izquierda, que están acomodados con sus prebendas y alejados de la realidad de la calle, y son conscientes de que el 15-M es un obstáculo para su tranquilidad. Y lo más que desean es que fracase. Son la mismas tácticas usadas a la hora del desmantelamiento de los movimientos vecinales, que la mayoría quedaron ineficaces en los años 80. Algunos de ellos siguen viviendo de aquellas rentas. Y no hay que descartar que incluso algunos de esos ambiciosos trepas, motu proprio, vean en el movimiento la oportunidad de lograr lo que no han conseguido en sus partidos. Si no se detecta y corrige este intento, se podrán tener serios problemas

U. Plaza

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